
Una despedida que pone rostro al recuerdo.
Hay despedidas que permiten mirar una tragedia desde un lugar diferente al de los balances y las investigaciones. Cuando una comunidad educativa pierde a alguien que formó parte de sus aulas, el recuerdo se construye también con el trabajo cotidiano que dejó atrás. Eso es lo que ha querido expresar un colegio de Vigo tras conocer el fallecimiento de uno de sus antiguos profesores en el accidente ferroviario de Urda. Su mensaje pone el foco en la huella personal de la enseñanza.
El Colegio Montecastelo ha compartido públicamente su pesar por la pérdida de quien había ejercido allí como docente. En su cuenta de Instagram, el centro habló de «profunda tristeza y dolor» y quiso acompañar a sus allegados con una oración. La publicación se centra en el vínculo que había mantenido con la escuela y en el recuerdo que conservan quienes trabajaron a su lado. Es una despedida desde la cercanía de una institución que conoció una etapa de su trayectoria.
El homenaje utiliza una expresión que resume el sentido de ese recuerdo: «huella imborrable». Más allá de los puestos desempeñados después, la escuela ha querido recuperar su manera de entender el trabajo con los alumnos. En una despedida así, la relevancia no está solo en enumerar responsabilidades, sino en explicar qué permanece de una persona entre quienes compartieron con ella una rutina profesional. Ese es el eje del mensaje difundido por el centro gallego, que ha unido memoria y condolencias.

El recuerdo de las comunidades educativas.
El profesor era Carlos Ortiz Sanchidrián, director del Área de Colegios CEU y del Colegio CEU San Pablo Sanchinarro, en Madrid. Su muerte fue confirmada por el CEU y la Asociación Católica de Propagandistas el sábado 31 de octubre, después del accidente del miércoles 28 en Urda, Toledo. La despedida de Montecastelo añade ahora la voz de otro centro vinculado a su vida. Su recorrido había unido distintas comunidades escolares que han expresado públicamente el dolor por su fallecimiento.
En el recuerdo del colegio vigués destacan su dedicación, la cercanía en el trato y una idea de la educación entendida como servicio. Son las cualidades que la institución ha elegido para despedir a su antiguo compañero. El mensaje no presenta un homenaje centrado únicamente en su carrera directiva, sino en el modo de ejercer la docencia. Esa elección devuelve al primer plano la relación entre un profesor y la comunidad con la que comparte su trabajo dentro de una escuela.
Fomento de Centros de Enseñanza también ha publicado sus condolencias y ha recordado que Ortiz fue alumno del colegio Los Olmos antes de trabajar como profesor en Montecastelo. Su mensaje enlaza esas etapas con el camino posterior en el CEU y expresa apoyo a su familia y a las comunidades educativas afectadas. Esa mirada permite situar la despedida de Vigo dentro de una historia más amplia: la de una persona cuya vida profesional transcurrió entre aulas y responsabilidades de gestión educativa.

Una trayectoria dedicada a la enseñanza.
Licenciado en Filología Hispánica, comenzó a impartir Lengua Castellana, Latín y Literatura en el Colegio CEU San Pablo Montepríncipe en 2008. En 2015 fue nombrado director de Estudios del CEU San Pablo Sanchinarro y en 2019 asumió la dirección de ese centro. Son algunos de los hitos que ayudan a comprender su vinculación con la enseñanza. La evolución de sus responsabilidades no eliminó el vínculo con la actividad docente, presente también en el recuerdo que han difundido las instituciones.
En el momento de su fallecimiento compaginaba distintas tareas relacionadas con la educación. Además de dirigir el Área de Colegios CEU, era miembro de la Junta Directiva Nacional de CECE, profesor universitario y director del máster de formación del profesorado de la Universidad CEU San Pablo. La dimensión de esos cargos permite entender el alcance institucional de las condolencias. Sin embargo, los mensajes de despedida han insistido especialmente en su calidad humana y en la atención que prestaba a los demás.
El CEU y la Asociación Católica de Propagandistas trasladaron su apoyo a su mujer, Mónica, a sus familiares y a la comunidad educativa de Sanchinarro. También expresaron el dolor de la institución por perder a una persona querida. Esa comunicación marca el paso de la incertidumbre inicial a la confirmación del fallecimiento. Para las escuelas vinculadas a su recorrido, las condolencias ofrecen una forma pública de acompañar a sus allegados y de reconocer la relación que mantuvo con cada centro.

El apoyo a la familia y a sus compañeros.
Ortiz viajaba por motivos profesionales junto a Javier Tello, director general del CEU, que resultó herido en el mismo siniestro. En su comunicado del sábado, las instituciones indicaron que este evolucionaba favorablemente y agradecieron las muestras de preocupación recibidas. Esa información corresponde a la actualización difundida entonces, sin anticipar cambios posteriores. El homenaje al profesor mantiene así dos planos distintos: el recuerdo de quien falleció y el acompañamiento a quienes seguían recuperándose de las consecuencias del accidente ferroviario.
La despedida de Montecastelo recupera el sentido cotidiano de una profesión que se desarrolla en contacto con alumnos, compañeros y familias. La valoración del centro habla de lo que sus integrantes recuerdan de aquel profesor; no necesita convertir el homenaje en una enumeración de elogios anónimos. Su fuerza está precisamente en que procede de una escuela donde trabajó. Esa relación concreta da contexto a las palabras elegidas y permite comprender por qué su pérdida ha motivado una publicación de recuerdo.
Las condolencias difundidas por Fomento han recibido también respuestas de apoyo y mensajes de descanso en paz. Se trata de reacciones visibles a esa despedida, sin que permitan medir una respuesta general del público. En el centro de todos esos mensajes queda el mismo propósito: acompañar a la familia y reconocer una vida dedicada a la educación. Montecastelo lo ha expresado desde el recuerdo de su antiguo profesor, devolviendo a la actualidad el vínculo que dejó con el colegio de Vigo.