Un cartel en el parabrisas puede salirte muy caro

Aunque hoy en día lo habitual es vender un coche a través de portales especializados o aplicaciones móviles, todavía hay quien opta por el método tradicional: poner un cartel de “Se vende” en la ventanilla o el parabrisas. Puede parecer una técnica inocente y nostálgica, pero lo cierto es que esta costumbre puede acarrear multas de hasta 1.000 euros.
¿Por qué multan por vender el coche en la calle?
El motivo principal tiene que ver con la normativa de tráfico. Según el artículo 19.1 del Reglamento General de Circulación (RGC), «La superficie acristalada del vehículo deberá permitir, en todo caso, la visibilidad diáfana del conductor sobre toda la vía por la que circule». Además, el artículo 18 establece que el conductor debe «mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción».
Un cartel grande colocado en el parabrisas o en una ventanilla puede ser considerado un obstáculo a la visibilidad. Y esto no es ninguna tontería: está tipificado como infracción leve en el artículo 75 de la Ley de Tráfico, lo que conlleva una multa de hasta 100 euros.
¿Y si la venta se considera ambulante?
Pero ojo, que la cosa puede ir a peor. Si las autoridades consideran que se está llevando a cabo una actividad de venta ambulante no autorizada —algo que ocurre si el vehículo permanece estacionado durante días en la vía pública con un cartel de venta— la sanción puede dispararse.
Vitoria, el caso más extremo: hasta 1.000 euros de multa
El caso más llamativo se ha producido en Vitoria, donde varios propietarios fueron sancionados con multas de entre 750 y 1.000 euros por tener sus coches aparcados en la calle con carteles de venta. Aunque muchos ciudadanos criticaron la desproporción de estas sanciones, las multas se impusieron y dejaron boquiabiertos a los afectados.
¿Qué se puede hacer entonces?
Si estás pensando en vender tu coche, lo mejor es recurrir a los canales legales y digitales: portales especializados, concesionarios o plataformas de compraventa. Evita poner papeles en el cristal, por muy tentador que parezca.
Porque lo que parece una solución rápida y sin complicaciones, puede terminar siendo un dolor de cabeza económico.
Conclusión: lo barato, a veces, sale caro
En resumen, aunque el cartelito de “Se vende” pueda parecer una costumbre inofensiva, las normas están claras: puede suponer un riesgo para la seguridad vial y, además, se arriesga uno a sanciones importantes. Mejor evitar sustos y apostar por vías más seguras —y legales— para vender tu coche.