
La gastronomía española se ha consolidado como una de las más potentes del mundo. La abundancia de productos locales de altísima calidad, una cultura culinaria profundamente arraigada y una generación de chefs innovadores hacen que la oferta gastronómica del país sea uno de sus mayores reclamos turísticos y sociales.
Además, la exposición mediática que ha adquirido la cocina en los últimos años, gracias a programas de televisión especializados, ha elevado el interés general por la buena mesa. Hoy en día, salir a descubrir nuevos restaurantes es casi una afición nacional, y compartir la experiencia en redes sociales, una forma habitual de recomendación (o crítica).
Pablo Cabezali, entre los referentes gastronómicos
En este escenario ha emergido un buen número de creadores de contenido culinario, pero pocos han alcanzado la notoriedad de Pablo Cabezali. Su cuenta de TikTok, @cenandoconpablo, se ha convertido en una guía indispensable para miles de usuarios que siguen sus reseñas de restaurantes de todo tipo.
Sin embargo, lo que más interés genera es cuando Pablo visita lugares de difícil acceso o especialmente reconocidos. Ha estado en locales con estrella Michelin, en aperturas muy esperadas y en espacios virales como Omeraki, el restaurante de Alberto Chicote en el barrio de Goya, en Madrid. Su visita en 2023 todavía sigue acumulando visualizaciones, con más de 144.000 reproducciones.
Una experiencia completa en Omeraki
«Vamos a ver qué comida dan, cuánto cuesta y si nos encontramos al propio Alberto Chicote», dice Pablo al comenzar su recorrido. Una vez dentro, se acomoda para mostrar cada plato que le sirven, empezando por un nigiri con un «toquecillo de marmitako» y hoja de capuchina. Asegura que está «muy rico y se ha disfrutado», aunque comenta que le resulta «un poco más tosco de la cuenta» y algo sobrado de cantidad.
Le sigue un gazpacho de verduras asadas, coronado con un sorbete de tomate y albahaca y un chorrito de aceite de oliva. «La caña. Qué rico», declara entusiasmado. Luego le presentan otro plato vegetal, con edamame, brócoli, judías verdes, calabacín y cilantro, bañado en un caldo de verduras con mantequilla que le recuerda a un puré. «Me gusta mucho la idea y el resultado, un plato sano en el que aprecias la variedad de verduras, sus texturas…», comenta, destacando que se trata de uno de sus favoritos.
Platos principales con matices
Llegan después los platos fuertes. El primero es un pollo asado con su jugo y un toque de jengibre. Pablo valora positivamente la ternura del ave: «No llega a tener quizás esa sensación de que se deshace cuando está preparado a baja temperatura, desconozco el tiempo que habrá estado en el horno, pero está sabroso». También alaba el jugo, aunque el jengibre le resulta excesivo: «nunca me ha agradado mucho».
Luego le sirven una albóndiga acompañada de patata frita. Al principio duda si es de vaca o de ternera, y más tarde descubre que está rellena. Si bien el jugo le encanta, la albóndiga no le convence: «muy prensada, muy compactada de carne. La textura tampoco me seduce». Aun así, señala que es un plato bastante contundente.
Un dulce final y reflexión general
Para cerrar, llega el postre: tarta de queso con galleta de jengibre y helado de vainilla. Pablo queda satisfecho: le parece «muy rica porque es cremosa, pero no fluida. La guías en tu boca con la lengua con facilidad». Agradece especialmente que «no haya ni rastro de confitura ni siropes ni frutos rojos, que les tengo un poco de pelusilla».
En la valoración final, Pablo revela el coste de su menú degustación: 144,80 euros. «Sobre la comida qué deciros… me ha gustado, diría que un nivel notable», señala. Aunque reconoce que el servicio en cocina y sala todavía va «algo atascado», lo considera comprensible al tratarse de un proyecto reciente. «Me voy contento y me alegro de que Alberto Chicote se haya aventurado a abrir un nuevo restaurante», concluye, subrayando que «el espacio es lo que más me ha vuelto loco y a la comida hay que darle tiempo. Chicote hace unos platos sencillos pero con mezclas interesantes». Algunos seguidores criticaron el excesivo el precio por la comida pedida: «En un mismo menú dos platos con jengibre….y con pollo y albóndiga. 144€ y te vas contento?….sin comentario», como comentó un usuario sobre el vídeo.