
Una cita con expectativas desiguales
Entre los comensales que se sentaron en la mesa de ‘First Dates’ la noche del martes 27 de enero para buscar diversión y una experiencia especial estaban René (60) y Elena (61). Sin embargo, para ella la velada distó mucho de ser tan entretenida como esperaba. René nació en Múnich, aunque desde hace casi dos décadas reparte su vida profesional entre Gibraltar y Marbella, donde trabaja en el ámbito financiero. Él mismo se define como el estereotipo del alemán clásico y se presenta como «una persona seria, privada y reflexiva».
En el terreno personal, confesó a Carlos Sobera que su trabajo le deja poco margen para la vida sentimental. «Me gustaría tener más tiempo para mis pasiones, y también para el amor», reconoció durante su llegada al restaurante del amor de Mediaset. De hecho, no solo no ha tenido nunca una relación estable, sino que tampoco supo concretar cómo sería su mujer ideal. «Eres muy germánico, muy ordenado», observó entonces Sobera.
Dos personalidades opuestas frente a frente
Ese perfil contrastaba con el de su acompañante, Elena, diseñadora madrileña instalada en Málaga, de carácter abierto y convicciones firmes. No me gusta el matrimonio ni los niños. «Dicen que en la vida hay que probarlo todo… Yo me casé y me separé. Finito, no hay más», sentenció ante las cámaras. En un primer momento, la impresión entre ambos fue positiva: René opinó que Elena iba bien vestida y que «para su edad está en buena forma», mientras que ella destacó que se trataba de un hombre «atractivo con buen porte». Todo cambió cuando llegó el momento de conversar. O, mejor dicho, cuando no lo hizo. Los nervios traicionaron al alemán al conocerla y casi borraron de su mente todo el vocabulario aprendido.
Silencios incómodos y paciencia agotada
Al notar que René no terminaba de soltarse, la diseñadora tomó las riendas del diálogo. «¿Eres tímido? Me va a tocar hablar a mi», comentó entre risas. Él prometió esforzarse, pero las preguntas más personales de Elena lo bloquearon todavía más. «No es muy alegre ni dicharachero. Lo he visto más bien pasivo. No me extraña que no haya tenido pareja, si eso sería un funeral», expresó ella ante el equipo de ‘First Dates’.
Más adelante, incluso pidió a las camareras otra copa de vino para ver si así se animaba a hablar, en un nuevo dardo envuelto en humor. Sin embargo, a medida que avanzaba la cena, Elena fue llegando al límite de su tolerancia. Solo pudo desahogarse a solas, frustrada por los silencios y las respuestas escuetas de su cita, ya sin fuerzas para bromear. «Me ha costado la vida sacarle las palabras, sacarle un tema de conversación. Parecía que estaba en otro mundo. Que yo venía dispuesta a pasármelo pipa… Pero es que me ha agotado, físicamente y mi paciencia», confesó. La decisión final fue clara: una mujer tan expresiva como ella no tenía futuro junto a un hombre tan reservado.