Roberto Brasero presenta a su hijo Íñigo en televisión y revoluciona las redes: “Tiene los rizos de su padre y el color de su madre”

Natural, simpático y entrañable: así fue el inesperado momento televisivo protagonizado por Roberto Brasero este martes en el programa ‘Y ahora Sonsoles’. El hombre del tiempo más querido de Antena 3 acudió al plató como suele hacer habitualmente, pero en esta ocasión no llegó solo: le acompañaba su hijo Íñigo Manuel, quien debutó por sorpresa en televisión y no dejó indiferente a nadie.
Íñigo aparece en pantalla y el público alucina con su parecido a su padre… y a Bisbal
El joven Íñigo, de 20 años, se convirtió rápidamente en uno de los protagonistas de la tarde. Aunque su visita era informal, acabó siendo televisiva gracias a la complicidad del equipo y a la espontaneidad del momento.
«Has sacado los rizos de tu padre, Íñigo… no podemos cuestionar que eres hijo de tu padre», bromeó Sonsoles Ónega al verlos juntos. Roberto, entre risas, intentó proteger a su hijo de las cámaras: «¿Ha venido de visita y le queréis sacar en la tele?». A lo que la presentadora replicó con humor: «Nosotros, cualquier oportunidad…».
Las redes sociales no tardaron en arder, no solo por la simpatía del joven, sino por su aspecto: su melena rubia y rizada provocó comparaciones inmediatas con otro rostro muy popular: David Bisbal.
Una familia numerosa y muy reservada
Aunque Brasero siempre ha sido discreto con su vida privada, este encuentro televisivo ha sido la excepción que confirma la regla. Íñigo es el segundo de sus cuatro hijos: Nerea (23), Íñigo Manuel (20), y dos hijas menores de edad, Marina y Rocío Elena. Todos ellos forman parte de la familia que ha construido junto a su mujer, Beatriz Francisca Pardo Lorenzo.
En declaraciones pasadas, el presentador confesaba su filosofía como padre: “Intento ser padre y poner esas normas obligatorias, pero también disfrutar con ellos y que disfruten conmigo”. Una combinación de disciplina y ternura que, asegura, le viene de su propia infancia.
La herencia emocional de su padre Paco, y el cariño eterno a su madre Felicidad
Roberto Brasero ha reconocido en más de una ocasión que su estilo de crianza está marcado por la figura de su padre, Paco, un guardia civil fallecido en 2021 a los 91 años. «Tuve una infancia feliz y un gran padre. Me acuerdo todos los días de él. Fue un padre fantástico y un gran abuelo. Una suerte», contaba emocionado en una entrevista con Susanna Griso.
«Mi padre fue un pilar fundamental. Un hombre estricto pero justo, que me enseñó valores que hoy intento transmitir a mis hijos», añadía.
También mantiene una relación muy especial con su madre, Felicidad Hidalgo García, de 92 años. No duda en mostrar públicamente su amor por ella: «Felicidades, Felicidad Hidalgo García, madre de cuatro y tan contenta hoy que estaba. Y qué suerte nosotros…», escribía en redes con motivo del Día de la Madre, acompañando el mensaje con una entrañable foto junto a ella y su perro.
Sus perras, maestras del tiempo y de la paciencia
En la vida de Brasero no solo hay lugar para los humanos. Sus dos perras de agua también ocupan un lugar central en su corazón. Para él, los animales son una lección viviente de cómo el tiempo es tan relativo como el clima que presenta.
“Laya está de cumpleaños. Hoy cumple un año… y nada mejor que un perro para saber que el tiempo es relativo. Este año parece que ha pasado volando… y luego ese rato por la mañana temprano o en invierno bajo la lluvia cuando le da por no hacer los deberes se hace eterno”, escribía con ese humor tan suyo.
Un padre real, con miedos y alegrías cotidianas
A pesar de su popularidad y de su simpatía ante las cámaras, Brasero no se considera un padre perfecto. Al contrario, admite que también tiene sus propias preocupaciones: “Yo también tengo mis manías e incertidumbres, como que los niños crecen y cuál será su futuro”.
En un mundo donde muchas figuras públicas se esfuerzan por mantener una imagen perfecta, Roberto Brasero se muestra tal y como es: un padre implicado, un hijo agradecido, un marido enamorado y un ser humano que, como todos, se preocupa, se ríe, y se emociona.
El momento vivido junto a Íñigo en televisión fue una muestra más de ese equilibrio entre vida personal y profesional, que tantas personas valoran y que lo convierte, más allá del “hombre del tiempo”, en una figura entrañable de la televisión española.
