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Al borde de la ruina: Sale a la luz la deuda millonaria de Karlos Arguiñano

Karlos Arguiñano: del borde de la ruina a ser el chef más exitoso de la televisión

Karlos Arguiñano es uno de los nombres más reconocidos en la gastronomía española. Desde hace más de tres décadas, el chef vasco ha compartido en televisión recetas, consejos y su inconfundible sentido del humor con millones de espectadores. Sin embargo, detrás de su imagen de éxito, existe una historia marcada por momentos de gran dificultad económica.

Una ruina que pudo costarle su carrera

Aunque hoy es sinónimo de prosperidad, hubo un momento en que Arguiñano estuvo al borde de la quiebra. El propio cocinero lo ha contado en varias ocasiones: a finales de los años 80, su restaurante atravesaba una situación crítica.

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Tenía un pufo terrible en el restaurante, no sabía si me lo iban a quitar”, confesó en una entrevista en el programa Liarla Pardo de LaSexta, recogida por la revista Lecturas. Ante el riesgo de perderlo todo, tomó una drástica decisión: concentrar su deuda en un solo proveedor.

Ese proveedor era “un pescadero en San Sebastián al que le debía 30 millones de pesetas, que con eso entonces te comprabas cuatro pisos”. A pesar de que el comerciante pasaba por un buen momento económico, la perspectiva para el chef era muy pesimista, más aún con el nacimiento de su hija Amaia en 1987.

Un padrino con nombre y apellido

Temeroso de que la crisis afectara a su hija, Arguiñano pidió ayuda a un amigo muy especial: el chef Juan Mari Arzak. “De los cocineros que yo conocía, era el que más dinero tenía”, relató. Y le planteó una petición insólita: “Me gustaría que fueras el padrino de Amaia para que, si algún día necesita un capote, y yo no puedo, le eches una mano”. Arzak aceptó sin dudarlo.

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La televisión, su tabla de salvación

El punto de inflexión llegó en los años 90, cuando la televisión autonómica vasca, ETB, le ofreció su primer programa. El éxito fue inmediato y, apenas dos años después, fichó por TVE. Ese salto le permitió pedir un crédito de 250 millones de pesetas: 200 millones para comprar su hotel en Zarautz, 30 millones para saldar su deuda con el pescadero y otros 20 para mantenerse a flote.

El propio chef lo resume así: “Si no me llega a salir lo de la tele, no hubiese tenido ni la escuela, ni la bodega, ni el equipo de motos, ni nada de nada”. A partir de ahí, su carrera se consolidó y su imperio empresarial empezó a crecer.

Un imperio gastronómico y televisivo

Hoy, Karlos Arguiñano es el cocinero mejor pagado de la televisión española. Además de sus programas en Antena 3, TVE, Telecinco y hasta en Sudamérica, ha sabido gestionar un robusto entramado empresarial.

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Entre sus activos más destacados está su vivienda familiar en Zarautz, valorada en más de un millón de euros. A través de su sociedad Irusta Gain SL, gestiona ingresos de imagen y derechos editoriales de sus numerosos libros. Con Karlos Arguiñano Promociones SL controla su restaurante, hotel, Escuela de Hostelería y bodega.

También ha invertido en deportes tradicionales como la pelota vasca y en negocios de apuestas, aunque no son sus actividades más lucrativas. En conjunto, su facturación anual supera los cinco millones de euros.

De la adversidad al éxito

La historia de Arguiñano es la de un hombre que, con esfuerzo, talento y visión, pasó de estar endeudado a convertirse en una figura imprescindible de la gastronomía televisiva. Hoy, a sus 76 años —cumplirá 77 en septiembre—, no parece contemplar la retirada.

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Su trayectoria demuestra que incluso los momentos más críticos pueden convertirse en el punto de partida de un gran éxito, siempre que se tenga la determinación para reinventarse y seguir adelante.