La nueva señal que empieza a cambiar algunas carreteras españolas.

La seguridad vial continúa siendo uno de los grandes objetivos de las autoridades responsables de la circulación. Cada año se ponen en marcha nuevas medidas destinadas a reducir los accidentes y, sobre todo, a minimizar sus consecuencias cuando llegan a producirse. En este trabajo hay especial atención hacia quienes circulan en vehículos que ofrecen una menor protección frente a los impactos. Las motocicletas se encuentran precisamente entre los medios de transporte que requieren una mayor precaución.
Los motoristas afrontan situaciones especialmente delicadas cuando circulan por determinados tramos de carretera. Una curva, por ejemplo, obliga a adaptar la velocidad, la posición sobre la calzada y la trayectoria para completar la maniobra con seguridad. Cualquier pequeño error puede hacer que el vehículo se aproxime demasiado a zonas de riesgo. Por este motivo, las carreteras incorporan cada vez más elementos destinados a proporcionar información adicional a quienes las utilizan.
Las cifras de siniestralidad ayudan a entender por qué estas iniciativas están cobrando protagonismo. En 2025 fallecieron 304 motoristas, según los datos citados en la información de referencia, una cifra que representa el valor más elevado de la última década. Las curvas concentran una parte importante de las situaciones de riesgo debido a factores como la velocidad o una trazada incorrecta. Ante este escenario, cualquier elemento que pueda ayudar a mejorar la posición del motorista sobre la calzada puede desempeñar un papel relevante.
Una marca que llama la atención.
La Dirección General de Tráfico ha comenzado a utilizar una señalización específica que pretende servir de ayuda a los motoristas en determinados puntos de las carreteras. Se trata de unos círculos blancos pintados directamente sobre el asfalto que forman parte de las denominadas ‘Señales para hacer curvas’. Su presencia no responde a una cuestión estética ni pretende delimitar un nuevo carril. El objetivo es ofrecer una referencia visual muy sencilla justo cuando el conductor necesita tomar una decisión sobre su trayectoria.
Estas marcas se sitúan habitualmente cerca de la línea central de la carretera y pueden aparecer antes o durante una curva que presente determinadas dificultades. La indicación para el motorista es sencilla: debe mantener su trayectoria al otro lado de los círculos y evitar pasar sobre ellos. De esta manera, la posición de la motocicleta y, especialmente, la del propio cuerpo se mantienen más alejadas del eje que separa ambos sentidos. Puede parecer un cambio pequeño, pero en una carretera con tráfico en dirección contraria unos centímetros pueden resultar determinantes.
¿Para qué sirven exactamente los círculos?
La clave de estas marcas está en la forma en la que los motoristas toman las curvas. Cuando una motocicleta se inclina para girar, el cuerpo del conductor también puede desplazarse hacia el interior de la curva y aproximarse al carril contrario. Los círculos funcionan como una referencia visual que ayuda a mantener una trayectoria más alejada de la línea central. Así, cuando el motorista evita pisarlos, reduce las posibilidades de que su cuerpo sobresalga hacia el espacio destinado a los vehículos que circulan en sentido opuesto.
Además, estas marcas pueden actuar como un aviso adicional sobre las características de la zona por la que se está circulando. Su aparición puede llamar la atención del motorista y hacer que afronte la curva con una mayor concentración y una velocidad adecuada. No sustituyen a las señales convencionales ni eliminan otros riesgos presentes en la carretera. Su función es complementar la información disponible y ofrecer una referencia que pueda interpretarse de un vistazo.
La iniciativa tampoco es completamente nueva en Europa. Austria lleva varios años experimentando con diferentes soluciones pintadas sobre la calzada para analizar si pueden contribuir a reducir los accidentes protagonizados por motocicletas. Según los datos atribuidos al KFV, organismo austríaco dedicado a la seguridad vial, los ensayos con círculos blancos llegaron a registrar una reducción del 80% de los siniestros en los puntos estudiados. En España, el Servei Català de Trànsit realizó en 2024 una primera prueba siguiendo precisamente este modelo.
Una medida sencilla que busca cambiar hábitos.
La utilización de estas señales forma parte de una tendencia más amplia hacia carreteras que no solo informan, sino que también intentan influir de manera directa en la forma de conducir. En los últimos años se han probado distintas marcas y diseños destinados a mejorar la percepción de las distancias, advertir sobre determinados peligros o ayudar a mantener una posición concreta. El propósito común es que el conductor reciba información suficiente antes de llegar al punto más complicado. En el caso de las motocicletas, las curvas son uno de los escenarios donde este tipo de ayuda puede tener mayor sentido.
Por ahora, los círculos blancos deben entenderse como una herramienta de apoyo dentro de un conjunto mucho más amplio de medidas de seguridad. La velocidad, el estado de la carretera, las condiciones meteorológicas y la experiencia del conductor continúan siendo factores fundamentales. Ninguna marca sobre el asfalto puede sustituir la prudencia o una conducción adaptada a las circunstancias. Sin embargo, una referencia visual sencilla puede ayudar a tomar mejores decisiones en un momento especialmente delicado.
El interés por estas nuevas marcas ha aumentado a medida que se han conocido sus características y los resultados obtenidos en otros países. Muchos conductores se preguntan al encontrarlas por primera vez qué significan y por qué aparecen precisamente en determinadas curvas. La respuesta está en su función preventiva: sirven para guiar la trayectoria del motorista y mantenerlo más alejado del eje central durante el giro. Una medida aparentemente tan simple como pintar unos círculos sobre el asfalto puede convertirse así en otro recurso para intentar reducir los riesgos de la circulación en motocicleta.