José Abellán, cardiólogo: “El falso mito más grande que conozco es que una copa de vino diaria es buena para el corazón”

Durante décadas, la cardiología ha convivido con numerosas creencias populares que, pese a parecer lógicas e incluso beneficiosas, no siempre cuentan con el respaldo de la evidencia científica más reciente. Algunas de estas ideas, transmitidas durante generaciones, han terminado influyendo en la manera en que la población interpreta la prevención y el cuidado del corazón. Una de las más conocidas es la supuesta conveniencia de tomar una copa de vino al día para proteger la salud cardiovascular.

El cardiólogo José Abellán abordó precisamente estas creencias durante una entrevista en ConPdePodcast, donde señaló que existen varios mitos profundamente arraigados: “El mito más grande que hay sobre el corazón es que una copita de vino al día es buena para el corazón. O que cuando hacemos ejercicio, por ejemplo, nos da taquicardia y la gente se pone muy nerviosa porque es malo. O que después de un infarto, vida tranquila. Hay tantos… Esos son los más grandes”.

Vino, ejercicio y prevención

Según explica Abellán, el enfoque actual debería alejarse de estas ideas tradicionales y centrarse en hábitos que sí han demostrado beneficios para la salud. “A nivel global, la recomendación más acertada es cero vino, así como la combinación de ejercicios de fuerza y cardio, que es lo más saludable, priorizando el moverse mucho”, añade el especialista.

La creencia sobre los supuestos beneficios cardiovasculares del vino, además, no se limita a la población general. El propio cardiólogo reconoce que también ha estado presente dentro del ámbito sanitario: “¿El mito más común en profesionales sanitarios? Pues la copita de vino también está dentro del sistema”. Para Abellán, esta visión refleja la necesidad de revisar algunos conceptos tradicionales y apostar por una prevención cardiovascular más amplia.

Una cardiología que mire más allá de la enfermedad

Durante la entrevista, el médico plantea también la necesidad de entender la cardiología desde una perspectiva más integral, en la que el profesional no se limite a identificar una enfermedad y prescribir un tratamiento. “Voy a abrir un melón: el mito o la creencia más extendida dentro de mis compañeros es pensar que la cardiología es lo que saben, es decir, el sistema sanitario: que la cardiología es encontrar enfermedades del corazón, diagnosticarlas como un lince, y adecuar un tratamiento”.

Su planteamiento parte de una idea fundamental: la salud cardiovascular no debería analizarse únicamente cuando aparece una enfermedad. “La salud cardiovascular va mucho más allá. Si tuviéramos la capacidad de abstraernos y ver no al paciente enfermo, sino pacientes, enfermos, entiendes que cuando esa persona ha ingresado en el hospital es porque le ha pasado algo, pero si esa persona tiene 49 años, ha pasado 49 años en ‘salud’, y tú lo estás conociendo en un momento en el que está enfermo. A ti te enseñan a diagnosticar lo que le pasa y adecuar un tratamiento. Pero si eres capaz de abstraerte y ver a esa persona desde el inicio, podrás entender que esa enfermedad cardiovascular empezó a fraguarse probablemente décadas antes de que tú lo conocieras. Y para tratar bien el corazón debemos ver qué ha hecho y cambiar lo que hacía para que no vuelva a enfermar. Porque la enfermedad cardiovascular es muy susceptible a los hábitos y al estilo de vida”, explica.

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