Muchos lo criticarán: El sorprendente trabajo «normal» de Alejandro, el hijo de Ivonne Reyes y Pepe Navarro

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Un camino lejos del glamour que Alejandro Reyes afronta sin rendirse

Alejandro Reyes, de 26 años, continúa trabajando para hacerse un nombre propio en el mundo de la interpretación. El hijo de Ivonne Reyes mantiene intacta su intención de convertirse en actor y, lejos de esperar a que las oportunidades lleguen por sí solas, combina su formación, los castings y sus distintos proyectos relacionados con el cine con trabajos que nada tienen que ver con los focos. Su trayectoria está siendo la de un joven que ha decidido construir su carrera paso a paso, consciente de que hacerse un hueco en una industria tan competitiva requiere tiempo, esfuerzo y mucha constancia. Quienes conocen su evolución consideran que tiene potencial y un futuro prometedor, aunque el propio Alejandro ha dejado claro en diferentes ocasiones que no tiene prisa y que entiende la interpretación como una carrera de fondo. Durante sus horas libres continúa viendo cine, estudiando y buscando nuevas oportunidades para mejorar delante de una cámara, mientras acepta empleos que le permiten seguir adelante cuando las propuestas relacionadas con la actuación escasean.

De recoger aceitunas a trabajar en una taquería

La realidad cotidiana de Alejandro dista bastante de la imagen asociada habitualmente a los hijos de personajes conocidos. Cuando no tiene un rodaje o un proyecto relacionado con la interpretación, no duda en trabajar como uno más y en desempeñar oficios que le permitan mantenerse activo. Hace un tiempo recogió aceituna, posteriormente trabajó como camarero y ahora ha encontrado una nueva ocupación en el sector de la restauración. Según ha podido comprobar EL ESPAÑOL, actualmente trabaja en una taquería situada en el centro de Madrid, un establecimiento llamado Bien Perro, donde atiende a los clientes, sirve la comida y se ocupa también de cobrar. El trabajo parece haberse convertido en una actividad que afronta con absoluta normalidad y que, además, compagina con sus aspiraciones profesionales. Alejandro no se esconde ni considera que trabajar en un negocio de hostelería sea incompatible con su sueño de triunfar como actor; al contrario, su actitud refleja la decisión de no quedarse de brazos cruzados mientras espera una oportunidad en el cine.

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El respaldo de Ivonne Reyes

En esta nueva etapa laboral, Alejandro cuenta además con el respaldo de su madre. Ivonne Reyes se mantiene muy cerca de su hijo y, según el entorno citado por el medio, es frecuente verla en la taquería donde trabaja Alejandro. La relación entre ambos ha sido especialmente estrecha a lo largo de los años y la presentadora siempre ha mostrado su apoyo a las decisiones profesionales de su hijo. En este caso, su respaldo se traduce también en acompañarle en una etapa en la que el joven continúa intentando abrirse camino por sus propios medios. Según la información publicada, Alejandro sería además socio del negocio junto a otros amigos, lo que añadiría una dimensión empresarial a su actual ocupación. Su situación dibuja así el perfil de un joven que intenta ganarse la vida mientras persigue un objetivo profesional muy concreto, sin renunciar a trabajar en otros sectores cuando resulta necesario.

Una carrera de actor que se construye desde abajo

El trabajo en la restauración es solo una parte de la actividad de Alejandro. Su objetivo continúa estando en el cine y la interpretación, un terreno en el que lleva años preparándose. El joven se ha formado en la New York Film Academy, donde estudió diferentes técnicas interpretativas, entre ellas Lee Strasberg, Meisner y Stella Adler. Además, ha participado en cortometrajes, ha realizado trabajos de figuración en películas y ha estado vinculado a otros proyectos audiovisuales. También dirigió el podcast de su madre, La Mirada de Ivonne, una experiencia que le permitió acercarse a otro ámbito de la creación y la producción audiovisual. Uno de los hitos más destacados de su trayectoria llegó con su candidatura al Goya a Mejor Actor de Reparto por su papel en Balas y Katanas. Aunque todavía está lejos de haber alcanzado la popularidad que busca, estos trabajos forman parte de un recorrido profesional que Alejandro continúa construyendo con paciencia.

«Esta profesión es una maratón, no un sprint»

El propio Alejandro ha explicado que sabe perfectamente que el camino hacia el éxito en la interpretación no es sencillo. En una entrevista concedida a EL ESPAÑOL en julio de 2024, resumió su experiencia hasta entonces poniendo el foco precisamente en los trabajos que ha tenido que desempeñar mientras intentaba avanzar como actor: «He trabajado recogiendo aceitunas, he sido camarero, he tocado muchas puertas. Esta profesión es una maratón, no un sprint», confesó a EL ESPAÑOL en una entrevista en julio de 2024. La frase resume una filosofía profesional basada en la paciencia y en la perseverancia. En lugar de entender los periodos sin ofertas como un fracaso, Alejandro parece asumirlos como una parte más del proceso. Su prioridad continúa siendo formarse, acumular experiencia y esperar las oportunidades adecuadas sin abandonar el esfuerzo diario.

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El peso de un apellido conocido

Uno de los aspectos que Alejandro ha tenido que afrontar durante su trayectoria es el hecho de proceder de una familia ampliamente conocida por el público. Ser hijo de Ivonne Reyes y estar vinculado desde su nacimiento a una de las polémicas mediáticas más prolongadas del corazón español ha provocado inevitablemente que su vida personal despierte interés. Sin embargo, el joven ha reconocido que precisamente esa notoriedad familiar puede convertirse en un arma de doble filo cuando se intenta construir una carrera artística propia. «Mi madre ha cumplido los dos roles: madre y padre. Nunca he echado en falta una figura paterna», declaró a este medio. En aquella misma conversación también reflexionó sobre la influencia que sus apellidos pueden haber ejercido sobre su carrera profesional: «He llegado a pensar que el apellido de mis padres me ha condicionado como actor». Para Alejandro, el objetivo es conseguir que el público y los profesionales de la industria terminen fijándose principalmente en su trabajo.

«A veces ayuda, pero otras te encasilla»

Alejandro ha explicado que tener unos padres conocidos puede facilitar determinadas puertas, pero también generar prejuicios o expectativas difíciles de gestionar. «A veces ayuda, pero otras te encasilla. Yo quiero que me valoren por mi trabajo, no por mi historia familiar». Esa voluntad de separar su carrera de las circunstancias familiares parece estar detrás de la manera en la que afronta su día a día. El joven prefiere hablar de sus proyectos profesionales y de sus experiencias como actor antes que alimentar cuestiones relacionadas con su vida privada. Su intención es que su trayectoria termine hablando por él y que el reconocimiento llegue como consecuencia de sus propios méritos. Por eso, mientras continúa presentándose a castings y buscando nuevas oportunidades, también acepta trabajos fuera del cine y mantiene una rutina alejada de cualquier pretensión de vivir únicamente de la popularidad de sus apellidos.

Una polémica familiar que Alejandro prefiere dejar atrás

La historia personal de Alejandro ha estado marcada durante años por la polémica relacionada con su paternidad. El asunto ha ocupado numerosos titulares y ha formado parte de la conversación pública durante buena parte de su vida, pero el joven ha expresado en diferentes ocasiones su deseo de no convertir esa cuestión en el centro de su existencia. La controversia gira alrededor de la paternidad de Pepe Navarro y de las distintas versiones que han circulado públicamente durante años. Frente a las especulaciones, Alejandro mantiene su posición y se remite a la situación reconocida legalmente. Para él, las cuestiones relacionadas con su origen familiar no deben definir ni su personalidad ni su carrera profesional. Su actitud pasa por intentar mantenerse al margen del ruido mediático y concentrarse en sus propios objetivos, una estrategia que le permite proteger una parcela de intimidad que siempre ha intentado preservar.

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Una vida marcada por la discreción

A diferencia de otros rostros vinculados al mundo de la televisión y las redes sociales, Alejandro no parece interesado en convertir su vida privada en un escaparate permanente. Quienes han hablado de él destacan precisamente esa manera de afrontar las circunstancias: sin victimizarse y tratando de restar importancia a las informaciones que aparecen sobre su familia. El joven evita, en la medida de lo posible, leer o informarse de las especulaciones que circulan sobre él y procura continuar con su rutina. Su apuesta pasa por mantener el foco en el futuro y no en las polémicas del pasado. Esa decisión cobra especial relevancia teniendo en cuenta que desde muy joven ha estado expuesto a asuntos familiares que han generado una enorme atención mediática. Ahora, en cambio, su día a día parece centrarse mucho más en trabajar, formarse y encontrar nuevas oportunidades para demostrar sus capacidades como intérprete.

El complicado momento que atravesó Ivonne Reyes

Mientras Alejandro continúa intentando consolidar su futuro profesional, su madre también ha atravesado en los últimos años una etapa especialmente complicada. Marzo de 2025 supuso un momento decisivo para Ivonne Reyes, que decidió hacer pública una situación económica que hasta entonces había mantenido en un ámbito mucho más privado. El 12 de marzo de aquel año, la presentadora explicó en una revista que se encontraba en una situación financiera extremadamente delicada y que había tenido que acogerse a la ley de la segunda oportunidad. «Estoy arruinada, empiezo de cero. (…) Perdí más de 10 millones de euros. Llegué a tener tres casas, pero las he perdido. (…) Me he acogido a la ley de la segunda oportunidad», fueron algunos de sus titulares, entonces, más potentes. Y duros: no fue nada fácil para ella dar ese paso. Aquellas declaraciones mostraron públicamente la dimensión de los problemas económicos que había tenido que afrontar y dieron paso a una etapa de gran exposición mediática.

La depresión y el intento de volver a empezar

Ivonne Reyes explicó también que aquella situación económica había tenido consecuencias importantes sobre su estado de ánimo y que llegó a atravesar una fuerte depresión. La presión acumulada, las pérdidas y la incertidumbre sobre el futuro se convirtieron en un periodo especialmente difícil para la presentadora, que posteriormente acudió a distintos espacios televisivos para explicar personalmente las circunstancias que estaba viviendo. Su entorno más cercano siguió con preocupación aquella etapa, especialmente durante los meses en los que la situación económica y personal de Ivonne ocupó numerosos titulares. Según la información publicada entonces, la presentadora residía en régimen de alquiler en la zona de Arturo Soria, en Madrid, después de haber perdido parte importante del patrimonio que había conseguido reunir durante años de trayectoria profesional.

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Ivonne Reyes intenta recuperar la normalidad

Con el paso del tiempo, aquella etapa más complicada comenzó a quedar atrás y la vida de Ivonne Reyes fue tomando un nuevo rumbo. La presentadora volvió a exponerse profesionalmente y participó en Supervivientes, una experiencia que supuso también una nueva oportunidad para recuperar presencia pública y continuar trabajando. Su situación, al igual que la de su hijo, refleja una realidad muy alejada de la imagen de éxito permanente que a menudo acompaña a las personas conocidas. Tanto Ivonne como Alejandro han tenido que afrontar momentos de incertidumbre y aprender a seguir adelante cuando las circunstancias no eran favorables. En el caso de Alejandro, esa filosofía se refleja ahora en una escena tan cotidiana como la de atender a un cliente detrás del mostrador de una taquería madrileña mientras espera que llegue el próximo proyecto que le permita seguir avanzando en el mundo de la interpretación.

El objetivo sigue siendo el mismo

A sus 26 años, Alejandro Reyes todavía tiene por delante un largo recorrido para conseguir el lugar que busca dentro del cine. Ya cuenta con formación especializada, experiencias en distintos proyectos audiovisuales y trabajos que le han permitido conocer desde dentro diferentes facetas de la industria, pero sabe que todavía necesita continuar aprendiendo. Su actual empleo en la restauración no representa, por tanto, un cambio de rumbo, sino una manera de seguir adelante mientras llega la próxima oportunidad profesional. El joven parece tener claro que ningún trabajo honrado le aleja de su sueño y que, en una profesión tan competitiva como la interpretación, la constancia puede ser tan importante como el talento. Mientras tanto, continúa trabajando, estudiando, viendo cine y presentándose a castings. Su historia es, por ahora, la de un actor que todavía busca su gran oportunidad, pero que ha decidido no esperar sentado a que llegue.