«Hasta que me mate no va a parar» El grito desesperado de Laura a sus amigas poco antes de ser asesinada en Llanes

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La localidad asturiana de Llanes continúa sumida en una profunda conmoción tras el asesinato de Laura Cruz, agente de la Guardia Civil y madre de tres hijos, un crimen que ha sacudido tanto a sus compañeros como a los vecinos del municipio. La víctima murió en su lugar de trabajo después de que su expareja, también miembro del Instituto Armado y con antecedentes por violencia de género contra ella, irrumpiera en el cuartel armado y abriera fuego. El caso ha provocado una enorme consternación y ha vuelto a situar sobre la mesa el debate acerca de la protección de las víctimas y los mecanismos de prevención frente a la violencia machista.

Un agresor con antecedentes que viajó expresamente para atacar a su expareja

Según la información conocida hasta el momento, el presunto autor del crimen, identificado como Dámaso, de 49 años y destinado en Zamora, se desplazó hasta Asturias con el objetivo de encontrarse con Laura. Para ejecutar el ataque, habría conseguido hacerse con el arma de un compañero antes de acceder a las dependencias del cuartel de la Guardia Civil de Llanes. Una vez en el interior, localizó a la agente en su oficina y le disparó a corta distancia, causándole la muerte en el acto. Durante el suceso también resultó gravemente herido un teniente que acudió para intentar auxiliar a la víctima.

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Tras el ataque, el agresor trató de abandonar las instalaciones, produciéndose un intercambio de disparos con otros agentes presentes en el cuartel. Finalmente fue abatido en el garaje del edificio y falleció posteriormente mientras era trasladado en ambulancia. La investigación continúa abierta para esclarecer con detalle cómo pudo desarrollarse una secuencia de hechos que ha generado numerosas preguntas entre la ciudadanía.

Una condena por violencia de género y una orden de alejamiento ya extinguida

El presunto autor contaba con una condena firme por violencia de género dictada en 2019 por hechos relacionados con Laura. La orden de alejamiento derivada de esa sentencia había expirado en diciembre de 2025. Según ha trascendido, la víctima había comunicado recientemente al sistema VioGén que se sentía segura y que hacía tiempo que no tenía contacto con su expareja. Sin embargo, entre su entorno más cercano sí había expresado el temor que seguía sintiendo ante la actitud obsesiva que, según sus allegados, mantenía el agresor.

La frase que hoy resuena con especial dureza entre familiares, amigos y compañeros fue pronunciada por la propia Laura mucho antes del crimen y refleja el miedo con el que convivía: “Hasta que no me mate no va a parar”. Sus allegados aseguran que aquella advertencia nunca fue una exageración, sino la expresión de un temor muy real que compartía con quienes la conocían.

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El agresor ya había intentado acercarse a Laura en otras ocasiones

El asesinato no fue, según la información publicada, el primer episodio grave protagonizado por el agresor tras su condena. Con anterioridad se habían producido varios intentos de aproximarse a Laura pese a las medidas judiciales existentes. En uno de esos episodios, la agente alertó a sus compañeros de la presencia de su expareja en las inmediaciones del cuartel y, tras revisar su vehículo, localizaron una pistola en el maletero, a pesar de que se le había retirado el arma reglamentaria.

En otra ocasión, ocurrida dos años antes del crimen, el hombre consiguió llegar hasta ella y, presuntamente, le propinó un puñetazo en el rostro que hizo necesaria asistencia sanitaria. Estos antecedentes han cobrado una enorme relevancia tras el asesinato y forman parte del contexto que ahora analizan tanto las autoridades como la investigación abierta.

Dolor, incredulidad y muchas preguntas tras el crimen

La muerte de Laura ha dejado una profunda huella en Llanes, donde vecinos, compañeros y personas cercanas continúan mostrando su consternación. Además del dolor por la pérdida, muchas voces se preguntan cómo pudo producirse un ataque de estas características en el interior de un cuartel y qué circunstancias permitieron que el agresor llegara hasta la víctima pese a los antecedentes existentes.

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Entre quienes la conocían permanece especialmente presente el recuerdo de sus palabras. “Hasta que no mate no va a parar. Lo decía en serio y todos sabíamos que lo decía en serio”, recuerda Marisa Elviro, exconcejala de Llanes, en declaraciones recogidas por La Nueva España. También lamentó: “No hemos sabido, no hemos podido, no sé en qué punto hemos fallado como sociedad para que esto siga pasando”, denunciando que “a ella nadie la cuidó”.