Fallece con 13 años el niño que enfermó por tomar un queso más común de lo que creemos

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Muere Mattia Maestri tras nueve años en coma y su familia da un paso definitivo en los tribunales

La historia de Mattia Maestri ha conmocionado durante casi una década a Italia. El menor, que permanecía en estado vegetativo irreversible desde que tenía solo cuatro años, ha fallecido a los 13 años, poniendo fin a una larga lucha marcada por el sufrimiento de toda una familia. La noticia ha sido confirmada por sus allegados a través de un emotivo mensaje de despedida: «Te despiden con todo su amor mamá, papá, Vittoria, las abuelas, los tíos y las tías». Sin embargo, lejos de cerrar el caso, su muerte ha provocado un importante giro judicial que podría cambiar el rumbo del proceso.

Los abogados de la familia han decidido presentar una denuncia por homicidio imprudente con el agravante de culpa consciente, al considerar que existe una relación directa entre la intoxicación alimentaria sufrida por Mattia, la atención médica que recibió en los primeros momentos y el desenlace final. La acusación dirige ahora sus responsabilidades tanto contra la quesería que elaboró el producto contaminado como contra parte del personal sanitario que intervino durante las primeras horas de la enfermedad.

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Un queso contaminado cambió para siempre la vida de una familia

La tragedia comenzó el 5 de junio de 2017, cuando Mattia consumió una porción de queso de la marca Due Laghi, elaborado con leche cruda en una quesería situada en Coredo, en la región italiana del Trentino. Poco después desarrolló un síndrome hemolítico urémico (SHU), una grave enfermedad provocada por determinadas cepas de la bacteria Escherichia coli, capaz de destruir los glóbulos rojos y provocar insuficiencia renal aguda, además de otras complicaciones potencialmente mortales.

Las investigaciones posteriores concluyeron que la planta de producción presentaba importantes deficiencias higiénicas. Según denunció el padre del menor, Giovanni Battista Maestri, las mangueras utilizadas para recoger la leche en las explotaciones ganaderas entraban en contacto con el estiércol y posteriormente eran introducidas en los depósitos utilizando el propio flujo de leche para limpiarlas, una práctica que, según la acusación, favoreció la contaminación del producto.

Las presuntas negligencias médicas que marcaron el caso

Tras ser atendido inicialmente en el hospital de Cles, Mattia fue trasladado de urgencia al hospital Santa Chiara de Trento. Allí, según sostiene la familia, se produjeron varios errores que agravaron aún más su estado. La pediatra que se encontraba de guardia no acudió a valorar al menor. Según figura en el procedimiento judicial, justificó su negativa asegurando: «Ahora no, estoy cansada; llevo todo el día corriendo».

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Ante la ausencia de una evaluación pediátrica especializada, una cirujana decidió intervenir al niño al pensar que sufría una apendicitis aguda. Poco después de la operación, su organismo colapsó. Fue inducido al coma y trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital de Padua. A partir de ese momento, las secuelas fueron irreversibles: estado vegetativo permanente, ceguera total y hasta 40 crisis epilépticas diarias, una situación que obligó a transformar el domicilio familiar en un auténtico centro de atención médica durante casi diez años.

Nueve años de lucha y sacrificio

Durante todo este tiempo, los padres de Mattia dedicaron su vida exclusivamente al cuidado de su hijo. Su madre, Ivana Leonardelli, dejó su trabajo para atender las necesidades del menor, que necesitaba hasta 47 medicamentos diarios. El padre reconoció recientemente el enorme desgaste emocional sufrido durante estos años y confesó que llegó a plantearse interrumpir el tratamiento cuando comprendió que la recuperación era imposible. Sin embargo, explicó que la oposición de parte de la familia y las advertencias de la Fiscalía sobre la pérdida de la patria potestad les llevaron a continuar con los cuidados.

En una de sus declaraciones más duras, Giovanni aseguró: «Durante el primer año quise interrumpir el tratamiento de mi hijo, pero la oposición familiar y las advertencias de la Fiscalía sobre la patria potestad nos lo impidieron. Con la perspectiva del tiempo, creo que me equivoqué al no mantenerme firme: lo único que hicimos fue prolongar la agonía de mi Mattia».

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La muerte de Mattia reabre el proceso judicial

Hasta ahora, las responsabilidades penales se habían traducido únicamente en condenas menores. El expresidente de la quesería, Lorenzo Biasi, y el maestro quesero, Gianluca Fornasari, fueron condenados al pago de una multa de 2.478 euros, además de fijarse una indemnización provisional. Por otro lado, la pediatra fue procesada por un delito de lesiones e incumplimiento de los deberes como funcionaria pública.

Con el fallecimiento del menor, los abogados Paolo Chiariello y Monica Cappello consideran que la situación jurídica cambia completamente. La existencia de un vínculo entre la infección inicial, las presuntas negligencias médicas y la muerte de Mattia ha llevado a la familia a reformular la acusación y solicitar que los hechos sean investigados como un posible caso de homicidio imprudente.

Una lucha que también busca cambiar la ley

Más allá de los tribunales, la familia Maestri ha convertido su tragedia en una campaña para mejorar la seguridad alimentaria en Italia. Giovanni Battista Maestri ha impulsado distintas iniciativas para advertir sobre los riesgos del consumo de productos elaborados con leche sin pasteurizar. Incluso publicó el libro La verdad sobre los peligros de los quesos elaborados con leche no pasteurizada, presentado en el Senado italiano como parte de una campaña de concienciación.

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Actualmente se encuentra en tramitación una propuesta legislativa que obligaría a incluir advertencias visibles en los productos elaborados con leche no pasteurizada, alertando especialmente a familias con menores de diez años, mujeres embarazadas, personas mayores y pacientes inmunodeprimidos sobre el riesgo de desarrollar síndrome hemolítico urémico.

El último deseo de una familia destrozada

Tras confirmarse la muerte de Mattia, los abogados de la familia aseguraron que el padre se encuentra completamente devastado. Según explicaron, en medio del dolor únicamente les hizo una petición: «Ayudadme a conseguir que esto no vuelva a ocurrirle a ningún otro niño». Ese objetivo se ha convertido en el legado que los padres quieren dejar tras casi una década de lucha, convencidos de que la historia de su hijo puede servir para evitar nuevas tragedias.

La batalla judicial continúa, pero para la familia Maestri el verdadero propósito siempre ha sido que el sufrimiento vivido durante estos años contribuya a mejorar los controles sanitarios y la información a los consumidores. La historia de Mattia deja así de ser únicamente un caso judicial para convertirse en un símbolo de la importancia de la seguridad alimentaria y de la atención médica en situaciones de emergencia.