Un fenómeno que marcó época.
Durante casi una década, Aída se convirtió en un referente televisivo que trascendió la pantalla. La serie no solo ofreció humor y crítica social, sino que también consolidó a sus actores como iconos reconocibles en la cultura popular española. Sus personajes se volvieron parte del imaginario colectivo y aún hoy forman parte de las conversaciones nostálgicas sobre la televisión nacional.

El magnetismo de Aída residía en su capacidad de mezclar lo cómico con lo entrañable. Cada figura del barrio de Esperanza Sur representaba un tipo social reconocible y, por eso mismo, universal. El tendero entrañable, el hostelero sin filtros, la hija rebelde o la vecina descarada: todos ellos siguen vivos en la memoria de quienes no se perdían un solo capítulo.
La cara detrás del sobrenombre.
Entre aquel reparto coral también destacó un personaje peculiar: Osvaldo Witalchoche, más conocido como “Machu Pichu”. Su presencia aportó frescura y ternura a un ambiente dominado por la ironía, y terminó siendo uno de los más queridos por el público.

Interpretado por Óscar Reyes, “Machu Pichu” trabajaba como camarero en el popular Bar Reynolds, siempre bajo las órdenes de Mauricio Colmenero. Su físico y su particular estilo hicieron que destacara rápidamente entre el resto de vecinos del barrio ficticio. El contraste entre su carácter ingenuo y el trato que recibía lo convirtió en un personaje inolvidable.
Pero la vida fuera de los focos nunca se detiene. Desde que Aída se despidió en 2014, la trayectoria y la apariencia de Reyes han evolucionado considerablemente. El paso del tiempo, sumado a sus nuevos proyectos profesionales, le ha permitido mostrar facetas muy distintas a las que lo hicieron famoso.

A sus 47 años, el actor nacido en Tokio suma títulos de cine como Bajo el mismo techo o Mañana es hoy. Lejos queda aquel look de melena larga que lo identificaba en la serie: hoy luce un corte de cabello más sobrio, bigote y una imagen que en ciertos momentos ha coqueteado con la vida fitness.
Una transformación que sorprende.
Los cambios físicos no siempre son drásticos, pero en su caso el contraste es evidente para quienes lo recuerdan en la ficción de Telecinco. La diferencia entre el “Machu Pichu” de antaño y el Óscar Reyes actual resulta llamativa al poner imágenes de entonces y de ahora lado a lado. Su madurez le ha dado otro aire, más acorde a papeles contemporáneos y menos ligado a la caricatura televisiva.
Esa metamorfosis no ha pasado desapercibida en el terreno digital. En redes sociales, numerosos usuarios han coincidido en señalar que el actor está irreconocible.