Eduardo Casanova rompe el silencio y anuncia que tiene VIH: “Lo hago por mí, lo hago con dignidad”

Eduardo Casanova ha decidido hablar. Y lo ha hecho como mejor sabe: a través del arte, el cine y las emociones a flor de piel. El actor y director madrileño ha anunciado públicamente que es portador del VIH, una noticia que ha compartido con el mundo desde su perfil de Instagram, acompañado de un comunicado largo, reflexivo y profundamente humano. No se ha limitado a lanzar una simple nota: ha producido un vídeo-documental en el que mezcla su historia personal con una reflexión colectiva sobre lo que significa hoy vivir con este virus. Con un lenguaje honesto y directo, Casanova se lanza a una conversación que todavía hoy está rodeada de tabúes y estigmas, pese a los avances médicos que han hecho del VIH una condición manejable y en muchos casos indetectable.
Un anuncio valiente y un enfoque cinematográfico
Lejos del sensacionalismo o la victimización, Eduardo ha optado por un enfoque muy personal, casi poético. En el vídeo publicado —un tráiler de lo que será una película documental a estrenar en 2026— el actor no solo habla de sí mismo, sino que cede espacio a otras voces: médicos, actores, periodistas y activistas que ayudan a contextualizar la carga emocional y social del virus en la actualidad. Esta obra audiovisual no solo sirve como confesión pública, sino también como vehículo de reflexión para una sociedad que, a pesar de los avances, todavía reacciona con prejuicio ante quienes conviven con el VIH. “Hoy rompo este silencio tan desagradable y doloroso después de MUCHÍSIMOS años”, afirma Casanova en el comunicado. “Un silencio que guardamos y sufrimos muchísimas de las personas con VIH”.
Una declaración en primera persona: “Lo hago cuando yo quiero”
Con una mezcla de rabia contenida y liberación emocional, Eduardo explica que ha elegido este momento y esta forma para compartir su diagnóstico porque necesitaba hacerlo en sus propios términos. “Lo hago CUANDO YO QUIERO. CUANDO YO PUEDO. LO HAGO POR MÍ”, escribe. Esta declaración subraya un mensaje clave: el derecho de cada persona a gestionar su historia y su salud como considere, sin presiones externas ni exigencias sociales. Casanova añade además que su motivación no es solo personal, sino también colectiva: “Deseo que esto pueda ayudar a más gente. Lo hago a mi manera, a través del cine, que es mi forma de comunicarme”.
La dignidad como bandera frente al estigma
Pero si hay una palabra que atraviesa todo el mensaje de Casanova, esa es “dignidad”. El actor destaca que muchas personas con VIH no han contado nunca su situación por miedo al rechazo, a perder amistades, a ser señaladas o excluidas. “La dignidad debería ser la forma en la que todas las personas con VIH pudieran salir del armario”, denuncia. La cifra que ofrece es demoledora: cerca del 80% de las personas con VIH no ha compartido con casi nadie su diagnóstico. Y esa ocultación, explica, no nace del deseo de privacidad, sino del miedo al estigma. En un mundo donde ya existen tratamientos eficaces y vidas completamente normales con el virus, el juicio social sigue siendo una losa muy pesada.
Una historia personal, un mensaje universal
El comunicado de Casanova, que acompaña el lanzamiento de este proyecto cinematográfico, ha sido recibido con una avalancha de apoyo en redes sociales. Figuras del cine, la televisión y la política han aplaudido la valentía del actor, que con su historia personal ha puesto voz a miles que siguen en silencio. “Pese al miedo y la incertidumbre, hoy me siento profundamente feliz”, concluye. Porque en medio de una sociedad que aún juzga en voz baja, Eduardo ha decidido gritar con arte, con fuerza y con orgullo.