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Con la cruz… Polémica tras conocerse el proyecto ganador de la reforma de El Valle de Cuelgamuros

“La base y la cruz”: así será el nuevo Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros inicia su transformación. Tras décadas congelado en el tiempo como símbolo de la dictadura franquista, el monumento comienza una nueva etapa con la elección oficial del proyecto de resignificación impulsado por el Gobierno. La propuesta ganadora, elegida tras un concurso público de ideas, se titula “La base y la cruz” y plantea un cambio profundo en la forma de acceder y entender este polémico espacio.

El anuncio lo ha hecho público este martes Iñaqui Carnicero, secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura, quien destacó que la propuesta fue elegida tras “una intensa discusión” por la elevada calidad de las finalistas.

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Un nuevo acceso y un centro de interpretación

El proyecto plantea la demolición de la actual escalinata monumental que lleva a la basílica para sustituirla por un gran soportal abierto en sus cuatro lados, con una circunferencia central abierta al cielo que funcionará como espacio simbólico y de acogida. Este nuevo umbral dará acceso tanto a la basílica como a un centro de interpretación de nueva construcción, que contará la historia del monumento y su uso por parte de la dictadura.

Carnicero ha explicado que esta intervención busca romper con la lógica vertical del franquismo y ofrecer un nuevo enfoque basado en “la horizontalidad, el diálogo y la integración en el paisaje”. Según sus palabras, se trata de “redefinir los límites y dar más protagonismo a la naturaleza que a la arquitectura”.

Respetar la basílica, reinterpretar su función

Uno de los puntos más sensibles del proyecto ha sido la basílica, que seguirá abierta al culto. La intervención en su interior será “mínima” y no afectará al altar mayor ni a las bancadas adyacentes, tal y como se acordó previamente con la Iglesia católica.

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Aunque el prior Santiago Cantera —conocido por sus posturas profranquistas— no continuará, los monjes benedictinos permanecerán en el recinto. Esta decisión ha generado críticas entre algunas asociaciones memorialistas, que consideran que la permanencia de la comunidad religiosa limita la capacidad del espacio para convertirse en un auténtico lugar de memoria.

Una obra de gran escala: 31 millones y casi cinco años

Según el pliego del concurso, se prevén ocho meses para redactar el proyecto y 40 meses para ejecutar las obras, con la licitación prevista para la segunda mitad de 2026. En total, el proceso completo durará en torno a 56 meses, incluyendo todas las fases.

El coste estimado será de 31 millones de euros, de los cuales 26,2 se destinarán a las obras, 4,1 en honorarios profesionales y 605.000 euros en premios para los diez proyectos finalistas.

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Un espacio congelado que busca resignificarse

El objetivo del Gobierno es claro: transformar un mausoleo construido por el franquismo en un espacio de memoria democrática. En el Valle de Cuelgamuros están enterradas más de 33.000 víctimas de la Guerra Civil y la dictadura, muchas de ellas trasladadas sin consentimiento de sus familias. Hasta ahora, no existía ningún panel o cartel que explicara su contexto o significado.

El proyecto *“La base y la cruz”* aborda esta resignificación desde tres dimensiones: paisajística, arquitectónica y museográfica. En este sentido, se contempla un proceso de musealización que podría extenderse también al interior del templo, sin alterar su uso litúrgico.

Resistencias desde la extrema derecha y el entorno eclesial

La transformación del Valle no está exenta de conflictos. Sectores ultracatólicos y de extrema derecha llevan meses intentando frenar el proceso, con manifestaciones, denuncias e incluso acusaciones infundadas de que el Gobierno pretende derribar la cruz de 150 metros (algo que ha sido descartado rotundamente).

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La organización Abogados Cristianos, junto con algunos arquitectos afines, presentó una cascada de recursos contra el concurso, todos ellos rechazados. Por su parte, familiares de víctimas del franquismo también han expresado críticas, considerando “imposible” que pueda resignificarse un espacio con tanta carga simbólica sin una ruptura más profunda.

“No existe una respuesta total”

El jurado del concurso incluye nombres de peso como el arquitecto británico David Chipperfield, que resumió así la dificultad de la tarea:
“Primero tenemos que entender la complejidad de lo que tenemos ante nosotros, que va mucho más allá de la arquitectura”.

Según el experto, todos los miembros del jurado comparten la conciencia de que no hay una solución única ni perfecta para resignificar un espacio que fue creado como icono del nacionalcatolicismo y del relato de “reconciliación” impuesto por el régimen franquista.

Mientras tanto, continúan las exhumaciones

En paralelo a la transformación del monumento, continúan los trabajos de exhumación de víctimas enterradas en las criptas de Cuelgamuros. Muchas de ellas eran republicanas cuyos restos fueron trasladados sin conocimiento ni permiso de sus familias.

Hasta el momento, se han podido identificar 20 cuerpos, y se espera que ese número crezca en los próximos meses. La resignificación del Valle no será solo arquitectónica, sino también histórica, política y humana.

El mausoleo franquista será, al fin, un lugar para la memoria

Tras más de seis décadas de controversia, el monumento inaugurado por Franco en 1959 comienza una nueva etapa. De símbolo de victoria, a espacio para el diálogo, la memoria y la verdad. El camino será largo, y la batalla por el relato, aún más. Pero con *“La base y la cruz”*, España da el primer paso para enfrentar su pasado desde otro lugar: el del respeto a las víctimas y la reconstrucción de la memoria colectiva.