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La dura realidad de la hija de Lola Flores: Vido de alquiler, vendí mi casa por…

Flores se confiesa con Julia Otero: teatro, adicciones y una vida sin lujos

El pasado 6 de septiembre arrancó una nueva temporada de “Julia en la onda”, el espacio radiofónico conducido por la veterana periodista Julia Otero en Onda Cero. Apenas unos días después de su estreno, el programa acogió una entrevista profunda y sin tapujos con una de las figuras más queridas del panorama artístico español: Flores.

La actriz, cantante y jurado televisiva acudió el domingo 14 de septiembre para presentar Poncia, su último trabajo sobre las tablas, inspirado en la célebre obra de Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba. Un papel cargado de emoción familiar, ya que su madre, Lola Flores, soñaba con interpretarlo algún día. «Es la pena más grande que se llevó al fondo de su alma», confesó la actriz.

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“Salgo del teatro hecha pedazos emocionalmente”

La intensidad emocional de su personaje ha dejado huella en la artista, quien admitió ante Julia Otero: «Salgo del teatro hecha pedazos emocionalmente». Con voz firme pero cargada de emoción, compartió lo que representa para ella asumir este rol tan simbólico, que conecta directamente con su herencia artística y familiar.

Una vida sin lujos: “Vendí mi casa para pagar a Hacienda”

Más allá del teatro, la conversación dio paso a una faceta mucho más íntima. Flores sorprendió al confesar que actualmente vive de alquiler. “Me compré una casa, pero la vendí para pagar a Hacienda”, relató sin dramas ni victimismo. Reivindicó su pertenencia a la clase trabajadora y desmintió cualquier idea de lujo asociado a sus apellidos.

“Estoy feliz e independiente. Lo soy teniendo mi cama para mí sola, mi tele para mí sola, mi cenicero para mí sola”, añadió con humor y honestidad. No obstante, también dejó abierta una puerta al amor: “Un hombre de 45 o 50 años me vendría muy bien, pero él en su casa y yo en la mía”.

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Recuerdos de Antonio Flores y un documental en camino

Durante la charla también tuvo espacio la memoria de su hermano, Antonio Flores, cuya muerte marcó profundamente a la familia. Treinta años después de su fallecimiento, la historia de Antonio volverá a la luz gracias a un documental en el que está trabajando su sobrina, Alba Flores.

La actriz reflexionó sobre la percepción pública de su entorno familiar: “Me hace mucha gracia, parece que todo el mundo vive debajo de la cama de los Flores, ¿no?”, ironizó. “Saben cómo pensamos, cómo vivimos, si nos ponemos la flor desde las nueve de la mañana en la cabeza. Y no es así”.

Adicciones, whisky y discos de Moncho

No es la primera vez que la artista se abre públicamente sobre sus momentos más oscuros. El pasado mes de enero, en una entrevista con Jordi Évole, compartió pasajes duros de su pasado marcados por el dolor y la adicción: “Fue un año y medio de locura absoluta en mi interior. Bebía, tomaba coca, me acostaba a las tantas, me ponía los discos de Moncho, me ponía la botella de whisky y una caja de Kleenex. Y a escribir y a llorar”, relató en el programa de laSexta.

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El refugio de una madre: Elena Furiase y los nietos

A pesar de sus caídas, la actriz ha encontrado fuerza en su familia. Su hija, Elena Furiase, ha sido un pilar clave en su recuperación. “Quien me salvó de todo eso fue mi hija. Elena llamó a mi hermana, Rosario, diciendo que no me veía bien. A un hermano no se le quiere tanto como a un hijo, pero se le quiere como a uno mismo”, confesó meses atrás.

Además, también ha encontrado alegría y equilibrio en sus nietos, Noah y Naia. “Como abuela se vuelve loca, es muy buena abuela. Si estás con ellos tiene que ser de calidad y cuando ella está con ellos la destrozan viva”, explicó su hija en una entrevista reciente.

Una mujer sin filtro que sigue conquistando al público

A sus 67 años, la actriz demuestra que no necesita maquillaje ni guion para emocionar. Con cada entrevista, con cada papel y con cada palabra, deja claro que la autenticidad y la valentía también son formas de arte. Y, sobre todo, que seguir adelante —a pesar de todo— también es una forma de triunfar.

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