Duras palabras de la influencer.
Rocío Flores es una de las jóvenes más mediáticas del panorama televisivo español. Hija de Antonio David Flores y Rocío Carrasco, creció bajo el foco público, rodeada de tensiones familiares que han marcado su vida desde muy temprana edad. Con solo 28 años, su nombre resuena tanto en las tertulias del corazón como en la crónica social, y cada una de sus declaraciones se convierte en noticia.

Su regreso a la televisión se ha producido después de tres años de silencio en platós. La audiencia esperaba conocer su versión, y ella no ha eludido hablar de su madre, con quien mantiene una relación inexistente. De hecho, ha sorprendido al confesar que no guarda recuerdos felices de su infancia junto a ella, pese a que hasta los 15 años convivió bajo un régimen de custodia compartida. «Esos recuerdos tienen que estar pero a día de hoy no consigo recordarlos, pero creo que es porque esta situación para mi ha sido tan traumática que mi cerebro, como mecanismo de defensa, los ha bloqueado».
La puerta entreabierta.
En medio de las heridas que aún no cicatrizan, Rocío Flores no descarta que el vínculo con su madre pueda recomponerse algún día. Insiste en que no espera nada, aunque su discurso deja claro que no le cerraría el paso a un acercamiento. «Ya no espero nada de nadie, he aprendido a vivir con ello pero si ella decide y quiere recuperar la relación, voy a estar aquí», expresaba con firmeza en su entrevista.

Durante este tiempo, los encuentros entre madre e hija han ocurrido únicamente en entornos judiciales. La última vez, hace apenas unas semanas, dejó a la joven completamente abatida: «Me siento destrozada al volver a verla. En esa ocasión y otras ocasiones que ha habido. No voy a entrar detalles porque no la dejaría en un buen lugar, y no quiero. Las veces que he tenido que encontrarme con ella, yo saludo y no he tenido respuesta». Con esa confesión resumía el fracaso de sus intentos de tender puentes: «se me ha negado».
Una herida profunda.
Uno de los episodios más dolorosos para Rocío Flores fue cuando, tras conocer por su padre un intento autolítico de su madre, decidió llamarla y tampoco obtuvo respuesta: «no tuve respuesta». En el plató, Terelu Campos puso sobre la mesa la posibilidad de que Rocío Carrasco también estuviera padeciendo: «mi madre habrá sufrido como todos, los primeros, sus hijos», replicaba la joven. Pese a ello, la distancia persiste, alimentada por años de incomunicación.

La versión de Rocío Carrasco, expuesta en su documental, situaba la ruptura definitiva en una agresión sin vuelta atrás: «pienso que ella tiene una postura bastante clara y que la voy a respetar, la acepto y que ella sabrá». Sin embargo, Rocío Flores defiende que los problemas van mucho más allá de ese episodio: «esto se enfoca en que la relación con mi madre se rompe por un capítulo de mi vida, y no. No es que la gente se salte un capítulo de mi vida, es que los que se han saltado el resto de mi vida, son las personas que se han encargado de destrozarme a mi la vida».
Recuerdos con la familia materna.
La fractura con su madre supuso también perder el contacto con gran parte de la familia de Rocío Jurado. A los 12 años, ya no tenía relación con figuras tan cercanas como Ortega Cano, Gloria Mohedano o Gloria Camila. «Era mi madre la que impedía a su familia verme o llamarme», asegura, señalando que fue la propia Gloria Mohedano quien se lo desveló.
Rocío Flores vuelve a la carga ante Terelu y explica sin rodeos la gran diferencia entre sus padres, según ella.
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El distanciamiento se prolongó hasta que, a punto de alcanzar la mayoría de edad, comenzó a recuperar lazos gracias a las redes sociales. Primero fue con Gloria Camila, y poco después llegó el reencuentro con otros familiares en un episodio muy peculiar: «Mi prima Rocío contacta con mi padre, porque el cumpleaños de su madre, Gloria, era en agosto y quería que su regalo fuera yo. Me metieron dentro de la caja de cartón, mi tía se creyó que era un perro y luego abrió la caja y era yo; y se puso a llorar». Un gesto inesperado que transformó en lágrimas de emoción un cumpleaños familiar.