Un jubilado se defiende a tiros durante un violento intento de robo y mata a un ladrón

La tranquilidad de la madrugada en el barrio Los Troncos, en Mar del Plata, se vio abruptamente interrumpida por un dramático episodio de violencia que tuvo como escenario una vivienda particular y como protagonista a un jubilado de 77 años. Eran poco después de las 4 de la mañana del jueves cuando dos delincuentes decidieron irrumpir en una casa ubicada sobre la calle Carlos Pellegrini al 3002, casi en la esquina con Alvarado. Lo que parecía un robo más, se convirtió en una tragedia.
Los ladrones violentaron una reja de una ventana con la intención de desvalijar la propiedad. Sin embargo, no habían contemplado una variable crucial: el dueño de casa, un hombre mayor, se encontraba adentro y dormía. Tampoco imaginaron que ese hombre, al verse amenazado, reaccionaría con fuerza. Según revelaron fuentes de la investigación, cuando los intrusos advirtieron su presencia, no dudaron en incitarse a la violencia: “¡Mátalo, mátalo!”, gritó uno de ellos. La amenaza fue suficiente para que el jubilado tomara su arma y abriera fuego.
Un disparo letal en plena oscuridad
El ladrón que había logrado ingresar, identificado como Ulises Segovia, de 25 años, recibió al menos dos disparos que le provocaron la muerte de manera instantánea. Su cómplice, que oficiaba de campana desde la ventana por donde habían ingresado, logró escapar, dejando atrás a su compañero abatido y una escena de conmoción.
La comisaría novena de Mar del Plata fue la primera en llegar al lugar luego del llamado de los vecinos que, alertados por los disparos, dieron aviso a las autoridades. Al arribar, los efectivos constataron la rotura de la reja y el cuerpo sin vida de Segovia dentro de la vivienda.
“Creemos que no sabían que había gente dentro porque entraron muy confiados”, explicaron los investigadores al diario La Capital, señalando el nivel de osadía con el que actuaron los ladrones.
Un dueño de casa preparado y autorizado
Lejos de ser un improvisado, el dueño de la casa es un ex empleado administrativo que trabajó en tareas rurales y contaba con permiso legal para la tenencia y portación de armas. Según relató a la policía, se despertó sobresaltado al oír ruidos dentro de su hogar y, en la oscuridad, enfrentó al intruso que ya se encontraba armado.
Ambos forcejearon en medio de la tensión. El delincuente lo amenazaba, mientras su cómplice desde la ventana repetía la orden que más tarde quedaría grabada en el expediente: “¡Mátalo, dale, mátalo!”. En ese instante crítico, el jubilado logró sacar su revólver y disparó dos veces.
Conmoción en el barrio y avance de la causa
Tras el tiroteo, los vecinos salieron a la calle y algunos alcanzaron a ver al segundo delincuente huyendo a toda velocidad por las calles del barrio. La escena dejó al jubilado en estado de shock, por lo que fue asistido por personal de emergencias y acompañado por su esposa y un vecino, quienes también fueron tomados como testigos del hecho.
La causa quedó a cargo de la fiscal Romina Díaz, quien en las primeras horas determinó que el accionar del hombre mayor se encuadra dentro del concepto de legítima defensa. Por ese motivo, no fue detenido y continúa en libertad mientras avanza la investigación.
En paralelo, se inició un relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona con el objetivo de identificar y localizar al segundo delincuente que logró escapar. El Ministerio Público Fiscal trabaja con la hipótesis de que el fallecido y su cómplice habrían actuado de manera improvisada y sin medir los riesgos.
Una muerte que sacude a Los Troncos
El ladrón abatido, Ulises Segovia, tenía 25 años. Su cuerpo quedó tendido dentro de la casa que había intentado robar, a pocos metros de la ventana por la que había ingresado. Para los vecinos del barrio, el episodio deja una mezcla de sorpresa y temor, ya que no es común que se registren hechos de esta magnitud en esa zona residencial de Mar del Plata.
La tragedia ha reabierto el debate sobre la seguridad, la portación de armas y el derecho a la legítima defensa, mientras la fiscalía continúa reuniendo pruebas para esclarecer todos los detalles de lo ocurrido y dar con el segundo involucrado, cuya identidad todavía se desconoce.
Por ahora, el caso de Los Troncos es un nuevo ejemplo de cómo una noche común puede terminar en tragedia cuando el delito irrumpe en la vida cotidiana, y cómo el instinto de supervivencia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.