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Reverte sentencia lo que le parecieron las campanadas sin pelos en la lengua

Un comienzo de año con polémica: las campanadas que dividen a España

El 2025 ha empezado con una chispa que mantiene vivo el debate que ya marcó el cierre del 2024. En el centro de la conversación, las campanadas de Nochevieja, ese ritual colectivo que une a millones de españoles frente al televisor, aunque este año lo hace más para enfrentarlos que para celebrar. Por un lado, David Broncano y el equipo de *La Revuelta* en RTVE; por otro, Cristina Pedroche y el ya clásico show de Antena 3. Dos estilos, dos visiones del entretenimiento y una competencia reñida por la audiencia.

En esta ocasión, RTVE logró recuperar la corona que había perdido en años recientes. Con la dirección de Lalachús y el carisma irreverente de Broncano, las campanadas de La 1 conquistaron a 5.642.000 espectadores, alcanzando un impresionante 33,1% de cuota de pantalla. Por su parte, Antena 3, respaldada por una producción espectacular y el tradicional impacto de Pedroche, se quedó a las puertas de la victoria con 5.550.000 espectadores y un 32,6% de share. Una diferencia mínima que deja claro que esta batalla está lejos de resolverse.

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Un tuit incendiario y la elegante respuesta de Pérez-Reverte

Como ocurre con cada tema candente, las redes sociales se convirtieron en el campo de batalla donde los usuarios no tardaron en compartir sus opiniones. Fue en X (antiguamente conocido como Twitter) donde un comentario, aparentemente inofensivo, encendió la mecha de una conversación inesperada. El usuario reflexionaba sobre la naturaleza de las campanadas modernas, mencionando a dos de sus figuras protagonistas y lanzando una pregunta con un tono crítico: «Ya voy sintiéndome mayor, porque veo que las campanadas tenemos que elegir entre Broncano haciendo el imbécil y Pedroche luciendo su leche materna… ¿qué opinaría Reverte?»

Y, para sorpresa de muchos, el escritor Arturo Pérez-Reverte no dejó pasar la oportunidad de responder. En su estilo característico, cargado de nostalgia y sin caer en la confrontación directa, el autor compartió su visión de lo que considera la manera perfecta de despedir el año: «Que no hay nada como un buen reloj en casa, de campanadas. De los de toda la vida. Se completa con unas uvas, una botella de champaña y copas adecuadas. Luego se pone durante un rato la 2 para ver *Cachitos* con la adecuada nostalgia. A partir de cierta edad, noche perfecta».

Tradición versus modernidad

La respuesta de Pérez-Reverte encapsula una visión que muchos comparten: una cierta añoranza por las nochesviejas más simples, donde las familias se reunían en torno a la tradición, dejando a un lado los excesos del espectáculo mediático. Sin embargo, también refleja el espíritu de un tiempo en el que las campanadas se han convertido en un fenómeno que va más allá de la despedida del año: son un escaparate de creatividad, polémica y, sobre todo, un reflejo de cómo evoluciona la televisión.

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Mientras unos celebran la espontaneidad de Broncano o el impactante vestuario de Pedroche, otros, como Reverte, prefieren el refugio de una campanada tradicional y el ritmo relajado de *Cachitos*. Pero si algo queda claro tras la última noche del año, es que las campanadas seguirán siendo tema de conversación durante muchos comienzos de enero.