Un día más de citas en «First Dates»
El programa de citas de Cuatro, «First Dates», volvió a abrir sus puertas para que un grupo de solteros buscara una oportunidad de conocer a alguien especial. Aunque no todos los participantes logran encontrar el amor en el restaurante de Carlos Sobera, la ilusión de una posible conexión sigue atrayendo a quienes quieren probar suerte. Esta vez, el presentador recibía a Nailia, una masajista rusa que vive en Marbella y que tiene claro lo que busca: un hombre con quien casarse, formar una familia, compartir la vida durante muchos años y, en sus palabras, «morir el mismo día».
Poco después, llegó su cita, Leo, un hombre que se define como amante de la compañía femenina y muy atento a los detalles. Sin embargo, la primera impresión no fue del todo favorable para Nailia, quien confesó que no le gustan los hombres con bigote, ya que al besarle, le produce alergia en los labios. A pesar de esta confesión, Leo se mostró entusiasmado, describiendo a Nailia como una mujer «muy elegante y atractiva».
Un curioso intercambio de edades
Sentados en su mesa, los solteros comenzaron a conocerse mejor. Nailia, en un tono directo, preguntó por la edad de Leo. Al no obtener una respuesta inmediata, ella misma se adelantó y afirmó: «Tienes 64 años». Sorprendentemente, acertó, a lo que el soltero confirmó con una sonrisa. Luego, llegó el turno de adivinar la edad de Nailia, y Leo supuso que ella tenía 62 años. Sin embargo, Nailia corrigió rápidamente diciendo que tenía 52.

Este comentario generó cierta confusión, incluso entre los organizadores del programa. El equipo de «First Dates» le preguntó a Nailia si estaba segura de su edad y de su año de nacimiento. Cuando ella respondió que había nacido en 1961, quedó claro que realmente tenía 62 años. Al ser cuestionada sobre por qué había afirmado tener 52, Nailia, entre risas, respondió: «Es verdad, pero para todos tengo 52».
La decisión final
Tras una velada llena de curiosidades y risas, llegó el momento de la decisión final. Leo fue el primero en expresar su deseo de seguir conociendo a Nailia, ya que, a pesar de las pequeñas diferencias, le había gustado. Nailia, por su parte, tenía algunas reservas, como el hecho de que no le agradara el bigote de Leo y que él no pagara la cena. A pesar de ello, decidió darle una oportunidad y aceptó tener una segunda cita.

La historia de estos dos solteros dejó momentos divertidos y reflexiones sobre la importancia de la conexión personal, más allá de las primeras impresiones.
