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«Hay que…». Una pediatra avisa de lo que pasa si duermes con tus hijos a edades «avanzadas»

El fenómeno del colecho en las familias españolas

El colecho, o dormir con los hijos, es una práctica que ha adquirido gran relevancia en muchas familias de nuestro país. A menudo, se asocia con la etapa de la infancia temprana, especialmente cuando los niños son bebés o en sus primeros años de vida. Sin embargo, lo que podría comenzar como una necesidad o un método para facilitar la lactancia nocturna y el descanso de los padres, en muchos hogares se extiende hasta edades más avanzadas, generando opiniones encontradas y debates entre especialistas.

Uno de estos casos se presentó en el programa *Espejo Público* el pasado martes, cuando Nerea, madre de tres niños de trece, nueve y seis años, explicó en directo que todos duermen en la misma cama. «Es una decisión familiar», afirmó Nerea, quien compartió que tanto ella como su pareja están de acuerdo con esta práctica. «El padre y yo dormimos solos dos veces al mes, cuando los niños se quedan con sus abuelos», agregó con total naturalidad. Este testimonio ha generado interés debido a la edad avanzada de los niños, mucho mayor que lo que algunos podrían considerar habitual para el colecho.

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La visión médica y el respaldo cultural

La situación de Nerea y su familia abrió la puerta a un análisis más profundo sobre el colecho y sus posibles consecuencias en los niños y en los padres. Para ello, el programa también contó con la intervención del doctor Gonzalo Pin, pediatra experto en sueño, quien aportó una perspectiva profesional sobre el tema. Según Pin, «no se han advertido diferencias entre los niños que colechan y los que no», lo que sugiere que dormir con los padres no necesariamente afecta de manera negativa el desarrollo infantil, al menos en los primeros años.

El doctor aclaró que, desde el punto de vista de la medicina, la recomendación es que el colecho se limite a los primeros tres años de vida. Sin embargo, al tratarse de un fenómeno con matices culturales, Pin fue cauteloso al no condenar ni ensalzar la práctica. En sus palabras: «El colecho, como el sueño, tiene un componente sociológico, ambiental y cultural. Cada cultura tiene una manera de hacer colecho y no se puede comparar la nuestra con la de África», advirtiendo así sobre la importancia de contextualizar la situación.

El factor cultural y la opinión desde el plató

En el plató del programa, Mariló Montero, reconocida por sus opiniones directas, también participó en la conversación defendiendo la práctica del colecho. «Me parece encantador dormir con los niños. El sentido de la vida, para mí, es la maternidad», expresó Montero. Además, aprovechó para hacer una comparación cultural, mencionando cómo en países africanos es común que toda la familia duerma junta en una misma cabaña, sugiriendo que esta falta de espacios privados no supone un problema, sino una norma aceptada en muchas comunidades.

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Montero puso en perspectiva que, en muchos lugares del mundo, compartir el espacio de descanso no es visto como algo negativo o inusual. «Las familias que no tienen espacios independientes para cada uno, duermen todos en la misma habitación», comentó. En su opinión, no percibe que haya un perjuicio por continuar con esta costumbre más allá de los primeros años.

Un debate abierto sobre las consecuencias del colecho

A pesar de las opiniones favorables de algunos padres y figuras públicas, la ciencia aún no ofrece conclusiones claras sobre los efectos del colecho en niños mayores. El doctor Pin explicó que mientras en los niños más pequeños «el colecho ni es positivo ni negativo», la falta de estudios a largo plazo impide emitir juicios definitivos para los que superan los siete años. «Es difícil saber si algo es por el colecho o no», afirmó el pediatra.

El punto crítico, según Pin, es identificar si el colecho en niños mayores es una decisión voluntaria de todas las partes o si, en algún caso, podría responder a otros factores, como la inseguridad o el miedo de los niños a dormir solos. Por ello, sugiere que es necesario seguir investigando para comprender mejor cómo influye esta dinámica familiar en el bienestar emocional y psicológico de los menores.

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En resumen, el colecho sigue siendo un tema que genera tantas opiniones como experiencias personales. Mientras algunas familias lo abrazan como una elección consciente y positiva, los expertos advierten sobre la necesidad de seguir indagando en sus posibles implicaciones, especialmente cuando se trata de niños mayores. La clave parece estar en el equilibrio entre el respeto a las decisiones familiares y la búsqueda de información rigurosa sobre sus efectos a largo plazo.