El drama de Fabiola.
Fabiola Martínez, desde que se convirtió en una celebridad, siempre ha admitido que para ella su familia es su prioridad número uno. La exmujer de Bertín Osborne siempre ha estado totalmente volcada en sus dos hijos, Kike y Carlos, nacidos fruto de sus casi dos décadas de matrimonio junto al cantante.

Pero más aún en el cuidado de su primogénito, que padece una parálisis cerebral desde su nacimiento debido a una listeriosis que Fabiola padeció durante el embarazo. Recientemente, la venezolana ha hablado sin tapujos sobre el impacto que tiene para ella el cuidado de su hijo Kike, sincerándose sobre aquellos momentos más complicados de los que no siempre se habla.
«Me enfrento a cosas para las que no estoy preparada».
La venezolana siempre ha sido muy sincera sobre cómo vivieron el nacimiento de su hijo mayor, reconociendo que vivió un duelo con su llegada. «Un niño con discapacidad te pone el mundo del revés, te descoloca, porque nadie se lo espera que te toque», reflexionó recientemente. Ahora, la exmujer de Bertín y presidenta de la fundación con su nombre, ha detallado los complicados difíciles momentos que atraviesa a menudo.

Sucedió en un evento del proyecto social de la marca Oral-B ‘Recapacitemos para capacitar’. Martínez habló sin tapujos de su caso particular. La venezolana admitió que, en ocasiones, es complicado para ella tener a una persona que depende al cien por ella de ella, como le pasa con su hijo Kike. Además, confesó que se enfrenta a cosas para las que no está preparada. «Pero yo creo que ningún cuidador está preparado si no es profesional», dijo, asumiendo que el suyo es un agotador reto «diario», y planteándose si hay otros medios para dicha labor.
Así, la modelo explicó que a veces se siente sobrepasada, pero que ha aprendido, con el tiempo, que lo mejor en dichos momentos es permitirse estar mal. Esto es algo que se negaba hace años, y que le pasaba factura «a nivel salud». Ahora, asegura ser mucho más consciente de que debe estar bien para poder ocuparse de todo lo demás: «Cuando puedo, digo, cura de sueño. Cura de llanto también y me voy permitiendo ciertas licencias».