Laura Escanes reflexiona a los 30 sobre su relación con Risto Mejide

Con la perspectiva que dan los años y las experiencias vividas, Laura Escanes ha decidido mirar atrás y analizar uno de los capítulos más mediáticos de su vida: su relación con Risto Mejide. La influencer, que acaba de cumplir 30 años y atraviesa una etapa de estabilidad tanto personal como profesional, ha compartido sus reflexiones en el pódcast A solas con, conducido por Vicky Martín Berrocal. En este espacio, Escanes ha abordado con sinceridad cómo percibe ahora una historia de amor que comenzó cuando ella tenía apenas 19 años y él 41, una diferencia de edad que en su momento defendió con firmeza, pero que hoy contempla desde una óptica distinta.
De la defensa absoluta a la mirada crítica
Durante la entrevista, Escanes reconoce un cambio significativo en su forma de interpretar aquella relación. «En ese momento, yo de verdad creía que no pasaba nada y que la diferencia de edad no era ningún problema. Lo creía y lo defendía a muerte, me daba igual lo que dijera el mundo. Pero ahora no pienso lo mismo. Muchas críticas intentaban avisarme o protegerme», confiesa. Estas palabras reflejan una evolución personal marcada por la madurez y la reinterpretación de experiencias pasadas, en la que ha podido identificar aspectos que antes pasaban desapercibidos o que simplemente elegía ignorar.
El miedo a perder su identidad
Uno de los aspectos más delicados que ha compartido la influencer tiene que ver con su propia identidad dentro de la relación. «Una de mis preocupaciones cuando explotó todo fue ser una mujer florero y perderme a mí y mi identidad», revela, evidenciando el conflicto interno que vivió al sentirse eclipsada en una relación tan expuesta mediáticamente. También recuerda cómo Risto Mejide le anticipó el impacto que tendría su historia: «Que nos iban a criticar muchísimo. Yo me esperaba una cosa muy extrema y cuando pasó, pensé: ‘ah, ¿que solo es esto?», sostiene, dejando entrever cómo la presión externa fue distinta a lo que había imaginado.
Dolor, dependencia y proceso de sanación
La ruptura no fue sencilla. Escanes ha hablado abiertamente del sufrimiento que atravesó en ese periodo, marcado por una fuerte carga emocional. «Por amor hubo un mes en mi vida que no hacía más que ir de la cama al sofá y llorar todo el día… Lo he pasado muy mal, me ha salvado mi círculo y la terapia». En sus palabras se percibe el peso de una relación que derivó en dependencia emocional y desconfianza: «Tantísima dependencia en una persona que me mentía en la cara y me miraba a los ojos. ¿Cómo voy a confiar luego en la gente?», se pregunta. Esa etapa dejó secuelas en su percepción personal, hasta el punto de sentirse desconectada de sí misma: «Ya no sabes ni lo que te gusta ni lo que no, es como que no sabes nada de ti».
Una mirada al futuro a través de su hija
La reflexión de Escanes también se proyecta hacia el futuro, especialmente en relación con su hija Roma, nacida de su relación con Mejide. Al imaginar una situación similar, en la que su hija pudiera iniciar una relación con una gran diferencia de edad, la influencer muestra una postura más cautelosa: «Creo que lo primero que haría es lo que hizo mi madre, seguramente: preguntar si está bien con un poco de susto y de miedo por pensar que a lo mejor se va a saltar etapas, que a lo mejor no esté haciendo las cosas por ella misma y porque de verdad lo crea». Esta reflexión pone de manifiesto una nueva conciencia sobre las dinámicas personales y emocionales en relaciones complejas, fruto de su propia experiencia.