Lamentable: Rechaza su cita de ‘First Dates’ y se lanza a por la camarera «yo te quiero a ti, preciosa…»

Del amor al show: Paco Pepe revoluciona ‘First Dates’ con su desparpajo y flirteo a la camarera

El restaurante de ‘First Dates’ volvió a encender sus luces una noche más, y lo hizo con uno de esos solteros que dejan huella. Esta vez fue el turno de Paco Pepe, un granadino que no pasó desapercibido por su peculiar forma de presentarse y su desparpajo ante las cámaras… y ante las camareras.

Paco Pepe, el “disfrutón” con sintonía cósmica

Desde su entrada, Paco Pepe dejó claro que venía con ganas de pasarlo bien. «Mi edad es un número del universo. Tengo una sintonía bestial con la gente joven. Soy un disfrutón», proclamaba con seguridad. Nunca se ha casado, pero estuvo a punto: «Casi me caso con una mexicana. Era como la hija de la Preysler de allí. Salí hasta en las revistas», contaba con aire de estrella.

En cuanto al tipo de mujer que buscaba, no parecía tener prejuicios: «Me gustan pijas y las no tanto. Pero tienen que tener algo especial».

Raquel entra en escena… y la chispa no aparece

La mujer que el destino de *First Dates* le tenía preparada era Raquel, una malagueña de 55 años, con una fuerte personalidad y un bronceado que no pasó desapercibido. Desde el primer momento, Paco Pepe lanzó su primer juicio: «No es mi estilo, no me gusta. Me he relacionado siempre con chicas con mucho estilo y claro».

Y ella tampoco se quedó corta en impresiones: «Una decepción total. Me gusta que un hombre se cuide», sentenciaba al poco de sentarse a la mesa. La tensión se notaba. Intentaron hablar, pero la conversación se atascó en temas tan poco seductores como las alergias de Paco Pepe.

“Algo no me cuadra”: la cita más desastrosa

Raquel no veía claridad en la historia de su cita. «Cuando una persona me dice que es soltera y sin hijos, se me activan las antenas. Algo no me cuadra a ti», comentaba, visiblemente desinteresada. Y remataba con una frase demoledora: «Qué le iba a decir a este hombre… ¿que me lo llevaba a mi casa conmigo? Si cuando hubiera entrado me hubiese encontrado un maromo yo hubiera dicho: ‘mañana, me caso'».

Paco Pepe tampoco disimuló su falta de entusiasmo: «Si me hubiera gustado habría actuado de otra manera», reconocía.

Laura Boado, la inesperada protagonista de la noche

Pero si alguien se llevó la atención de Paco Pepe esa noche, no fue su cita… sino Laura Boado, la camarera del programa. Desde que la vio, no se contuvo: «Me llama la atención. Es super elegante y simpatiquísima», dijo con una sonrisa bobalicona.

Antes de la decisión final, el granadino pidió algo poco habitual: quería dar dos besos a la camarera. «¡Qué preciosa eres, mi Laura! ¿Cuándo vas a venir a Granada?», le soltó sin rubor, fundiéndose con ella en un caluroso abrazo.

Acto seguido, le pidió que apuntara su número de teléfono. Boado, entre divertida e incrédula, le ofreció un papel para que se lo dejara: «Yo si voy a Granada, te aviso», respondió, jugando al despiste.

Raquel, espectadora resignada del show

Raquel, testigo de toda la escena, no pareció inmutarse. «No me importa que le dé el teléfono. Yo, encantada», comentó con naturalidad, como si ya hubiese asumido que esa cita no iba a ningún lado desde el minuto uno.

Una decisión final sin sorpresas

A la hora de valorar la cita, ninguno de los dos se anduvo con rodeos. «Eres una persona divertida y no vamos en el mismo camino», dijo Raquel. Y Paco Pepe fue igual de claro: «Nada más entrar, sabía que no».

Una cena sin amor, pero con espectáculo. Porque si algo quedó claro es que Paco Pepe no encontró pareja… pero se ganó su momento televisivo. Y quién sabe, quizá alguna copa de vino en Granada con la mismísima Laura Boado.

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