
Una cita con buen comienzo en ‘First Dates’
Uno de los protagonistas de la velada fue Gabriel, un joven madrileño de 29 años que trabaja como coordinador de voluntarios y que acudía con las ideas muy claras. “De toda la vida he llevado gorras, desde bebé. Luego cambié al pañuelo porque no puedes entrar en discotecas con gorra por las cámaras, graban desde arriba y te tapan la cara”, explicaba. Su objetivo era sencillo: encontrar a una chica que le hiciera reír. “A mí me ganas con el humor”, aseguraba.
La persona que se sentó frente a él fue Isabel, de 28 años, estudiante de Transporte marítimo y pesca de altura en Sevilla, con un sueño muy definido: convertirse en capitana de barco. Desde el primer instante, la conexión parecía prometedora. “Me parece bastante guapo, tiene una cara bastante linda y una mirada que me gusta un montón. Está bien el chiquillo”, confesaba la joven.
Después de la bienvenida, el presentador los acompañó a la mesa para que comenzaran su cena. Allí, Gabriel habló sobre su trabajo actual: “Tengo una asociación para personas con discapacidad intelectual. Antes era fotógrafo y de repente un día descubrí este mundo”. Las palabras enternecieron a Isabel, que no dudó en destacar: “El hecho de que haya querido ayudar a otras personas para mí es muy importante. Eso demuestra que tiene un gran corazón”.
Confesiones y afinidades compartidas
En medio de la conversación, Gabriel sorprendió con una revelación poco común: acudir a First Dates era uno de sus propósitos vitales. “Me gusta ese rollo”, decía Isabel, quien también compartió que llevaba cinco años soltera y que ansiaba encontrar a alguien con quien vivir aventuras. Ambos coincidieron en su pasión por las motos, lo que reforzó el buen ambiente inicial.
Pero la armonía no duró demasiado. Isabel sacó a relucir su afición por la astrología, algo que no encajó con Gabriel. “Ni sé ni creo. Yo creo en la ciencia”, dejó claro él. “Entonces, ¿en qué crees?”, insistió la sevillana. “No creo en nada, que creo que es más peligroso”, confesaba. La respuesta no le sentó nada bien a Isabel: “Me entraron ganas de decirle ‘entonces tú cuando tienes una crisis existencial, te quedas mirando al techo y no sabes si morirte o revivir’. ¡Qué lástima! Dice que no cree en nada”, criticaba.
El choque político que lo cambió todo
La tensión se incrementó cuando Gabriel abordó un tema más delicado: la política. “Yo soy de izquierdas, abiertamente antifascistas, antihomófobo, antirracista y feminista. De hecho, es super importante para mí, no podría tener algo con alguien que no lo fuese”, afirmaba con contundencia. Ante esto, Isabel mostró total desconocimiento: “¿Izquierdas cuál es? No sé ni lo que es antifascista si te soy sincera. Creo que la política es una creación que ha hecho el Estado o los de arriba para enfrentarnos”, comentaba ante las cámaras.
Cuando Gabriel quiso conocer su postura, ella fue clara: “Yo me mantengo neutral”. Estas palabras marcaron la decisión final del madrileño: “Hay cosas que no hemos cuadrado del todo que para mí son claves, como que tenga unas ideas claras y tenga una posición políticamente”. Isabel, por su parte, no se quedó callada: “Pero, ¿para qué quieres que tu pareja esté posicionada en un tipo de política? ¿Eres tú el ministro del Interior?”, replicaba con ironía.