Cuando el fuego no es lo único que quema.
Hay momentos que, por su intensidad, paralizan a una sociedad entera. No importa la distancia o el calor del verano: cuando las llamas devoran nuestros paisajes, también arden la preocupación y el reconocimiento colectivo. Pero a veces, incluso en medio de estos dramas que deberían unirnos, surgen imágenes que encienden otra clase de indignación.

Eso ha ocurrido con el reciente incendio forestal en Villanueva del Rey, Córdoba. En plena lucha contra un fuego voraz, la denuncia no ha sido sólo por la magnitud del siniestro, sino por las condiciones en las que trabajan quienes lo combaten. La CGT, a través de su sección sindical en la Agencia de Emergencias de Andalucía, ha puesto en el centro del debate el trato recibido por los bomberos forestales.
Una queja que no se puede digerir.
El foco de la crítica no ha sido la logística o los medios técnicos, sino algo más básico: la comida. Desde sus redes sociales, la CGT compartió una fotografía de un bocadillo entregado a los bomberos en plena jornada de trabajo. Una imagen que, según el sindicato, refleja el poco cuidado con el que se trata a estos profesionales en un momento crítico.
La publicación iba dirigida directamente al presidente de la Junta, Juanma Moreno, y al consejero de Presidencia, Antonio Sanz. “Nos quedamos sin palabras”, expresaron, dejando clara su indignación por lo que consideran una falta de respeto hacia quienes arriesgan su vida. En medio de turnos extenuantes y temperaturas extremas, recibir un bocadillo insípido parece, según ellos, una burla.
Cuando el reconocimiento no llena el estómago.
No se trata solo de un menú pobre. Lo que está en juego es una cuestión de dignidad laboral en condiciones extremas. Si el discurso institucional exalta la labor de los bomberos como héroes, las acciones logísticas deberían estar a la altura. Porque nadie apaga fuegos con palabras vacías ni sobrevive a jornadas de riesgo con un tentempié de mala calidad.
Mientras la polémica crecía en redes, desde el Plan Infoca se informó que el incendio ya ha sido estabilizado. Afortunadamente, no afectó a núcleos urbanos, pero su extensión y la complejidad del terreno obligaron a un despliegue masivo de recursos. La carretera N-432, cortada durante varias horas, fue reabierta una vez controlado el avance del fuego.
Los medios, el esfuerzo y la falta.
Para contener las llamas, se movilizaron 14 medios aéreos, siete grupos de bomberos forestales y numerosos vehículos especializados. La operación se intensificó durante la tarde del sábado y dio resultados positivos durante la madrugada del domingo. La rápida acción del operativo evitó que el incendio se convirtiera en una catástrofe mayor.
Nos quedamos sin calificativos para ustedes @JuanMa_Moreno y @antoniosanz en estos momentos esta es la comida que se les está entregando a los Bomberos Forestales que están ahora mismo en el Incendio de Villanueva del Rey ( Córdoba) después de estar todo el día apagando fuego. 😤 pic.twitter.com/PKCO6aswp9
— CGT EMA INFOCA ANDALUCÍA (@CgtEmaInfoca) August 16, 2025
Aún hoy, trabajan en la zona helicópteros, buldóceres, camiones y decenas de profesionales. La Unidad de Sistemas en Emergencia y un equipo médico también se mantienen en alerta. En total, más de una treintena de personas siguen activas para evitar que el fuego se reavive.
¿A qué precio se apaga un incendio?.
La eficacia del dispositivo no está en duda. Pero la denuncia sindical abre una reflexión incómoda: ¿cómo cuidamos a quienes nos cuidan? La logística y la atención a los equipos humanos son tan cruciales como los medios técnicos. Porque el compromiso no solo se demuestra con drones y helicópteros, sino también con algo tan simple —y vital— como una comida digna.