Nunca jamás te pongas el perfume en el cuello: El experto en emergencias Miguel Assal alerta

El perfume, un aliado que puede jugar en contra durante el verano

En España, el uso de perfume va mucho más allá de una simple costumbre: es un ritual cotidiano para millones de personas. Para muchos, es tan esencial como vestirse o peinarse antes de salir de casa. No se trata solo de agradar a los demás, sino también de reforzar la propia confianza. Sin embargo, un hábito tan arraigado como aplicar unas gotas en el cuello antes de salir puede tener riesgos inesperados, especialmente bajo el sol estival.

El gesto más común… y sus peligros ocultos

Rociar perfume en el cuello, detrás de las orejas o en las muñecas es la rutina de innumerables personas que buscan prolongar el aroma durante horas. No obstante, este gesto puede convertirse en un enemigo silencioso para la piel. El experto en emergencias Miguel Assal, a través de su cuenta de TikTok, advierte de que la combinación de perfume y exposición solar puede provocar problemas.

«Si lo aplicas y luego te expones al sol, esa zona se convertirá en tu punto más débil», explica Assal. Esto se debe a que muchos perfumes contienen ingredientes fotosensibilizantes que, al reaccionar con la radiación solar, pueden causar irritaciones, manchas oscuras o incluso acelerar el envejecimiento cutáneo.

Las zonas que conviene evitar

El cuello, las muñecas y el escote son áreas con piel delicada, más propensas a dañarse. La recomendación del especialista es sencilla: aplicar el perfume en partes del cuerpo que no estén expuestas o directamente «en la ropa y listo». Además, recalca la importancia de adquirir perfumes homologados que indiquen claramente sus ingredientes, lo que permite identificar compuestos con mayor riesgo, como los aceites de bergamota, cítricos, comino, jengibre o verbena.

Rumores y verdades a medias

En redes sociales circula la idea de que aplicar perfume cerca de la glándula tiroides podría afectar al sistema endocrino. Según Assal, no existen estudios que lo confirmen, pero tampoco pruebas concluyentes que lo descarten por completo: «Es muy poco probable, pero no se puede descartar del todo». En cualquier caso, su recomendación sigue siendo válida para ambas situaciones: evitar el contacto directo del perfume con las zonas de piel más expuestas al sol.

Conclusión

El perfume seguirá siendo un complemento inseparable para muchos, pero su aplicación requiere ciertos cuidados. En verano, la clave está en proteger la piel y disfrutar del aroma sin exponerse a riesgos innecesarios. Elegir zonas cubiertas o aplicar el aroma sobre la ropa puede marcar la diferencia entre un gesto de elegancia y un problema dermatológico.

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