
Una cita que casi no ocurre
La entrega más reciente de ‘First Dates’ estuvo a punto de quedarse sin una de sus protagonistas. Marta, una joven originaria de Cantabria, acudió al programa con la esperanza de encontrar un nuevo amor que borrara los malos recuerdos sentimentales que arrastraba. Su historial reciente no invitaba al optimismo: uno de sus últimos vínculos la dejó plantada tras haberle propuesto matrimonio.
Esa carta de presentación no fue fácil de digerir para Manuel, su cita de la noche. El entrenador personal aguardaba detrás de cámaras el momento en que Carlos Sobera lo presentara. Sin embargo, el diálogo entre Marta y el presentador se alargaba más de lo previsto y venía cargado de sinceridad.
Una confesión que dejó huella4800
“Ahora mismo, los hombres no me valéis para nada. Es triste decir que un hombre no vale ni para tener sexo, pero realmente no me valéis ni para esos 10 minutos de placer. No vale la pena perder el tiempo con el 90% de los hombres”, confesó Marta con contundencia. Unas palabras que no presagiaban un encuentro prometedor para Manuel.
Y el asunto empeoró al poco de encontrarse. Marta notó que ambos compartían el mismo signo zodiacal. «Somos los dos escorpio. Nos vamos a llevar fatal. Creo que nuestra cita ya debería de acabar», soltó sin titubeos, al tiempo que se levantaba con la intención de marcharse.
Sobera toma el mando
Fue entonces cuando Carlos Sobera decidió intervenir para salvar la velada. «Pero si Manu es un chico maravilloso. ¡¿Qué me estás contando?! Vámonos a la mesa, que ahí os vais a entender muy bien», animó con determinación. El horóscopo, por lo visto, no iba a ser quien dictara el destino de la cita.
Lejos de sentirse intimidado, Manuel supo manejar la situación con tranquilidad. “A mí no me gusta discutir, así que te daré siempre la razón”, le dijo con una sonrisa, buscando suavizar el ambiente y abrir la puerta al entendimiento.
De la tensión al entendimiento
Pese al arranque accidentado, la cita transcurrió con naturalidad y sin sobresaltos. Marta, incluso, acabó pasándoselo mejor de lo esperado. “Me he reído mucho con él. Ha sido bastante divertido, porque sigue mis tonterías. Es otra alegría de la huerta”, admitió entre risas.
Manuel, por su parte, tuvo una primera impresión más visual. “Me ha parecido muy mona y me ha gustado su manera de vestir. Me ha parecido preciosa”, expresó sin rodeos.
Un final inesperado
A pesar de los obstáculos iniciales y las barreras que Marta parecía haber levantado, la conexión surgió durante la cena. Ambos coincidieron en que merecía la pena darse una segunda oportunidad.
Contra todo pronóstico y dejando atrás sus propios prejuicios, Marta y Manuel apostaron por volver a verse. Un pequeño milagro televisivo cortesía del amor… y de un empujón de Carlos Sobera.