«Me da asquito…». Calabazas épicas en First Dates al ver a su cita

Una cita televisada con altibajos en ‘First Dates’

La madrileña Alba, estudiante universitaria, decidió dar un paso fuera de su rutina y participar en el popular programa de citas de Mediaset, First Dates. Su objetivo era claro: encontrar a un chico alto, alegre y comunicativo. El equipo del programa, fiel a su dinámica, le organizó un encuentro con Carlos, otro joven universitario de Madrid, quien confesó ante las cámaras que no suele tener problemas para ligar.

Un comienzo prometedor

La primera toma de contacto fue breve pero cordial. Ambos se sentaron a la mesa con la intención de conocerse mejor y, rápidamente, descubrieron coincidencias: los dos cursan estudios universitarios, disfrutan de la soltería y reconocen tener poca experiencia amorosa. Este arranque parecía presagiar una cita fluida, pero pronto surgió un detalle que marcó la velada.

El momento incómodo

En mitad de la cena, Carlos interrumpió la conversación para hacer una inesperada confesión: “Perdón, como como un cerdo. Se me cae la comida de la boca. Parezco un garrulo”, admitió entre risas, provocando que Alba también sonriera. Sin embargo, la explicación no quedó ahí. El joven detalló que desde pequeño ha tenido la costumbre de comer con la boca abierta: “De pequeño llevaba brackets y tenía las paletas para fuera, por lo que me costaba mucho cerrar la boca. Así que siempre comía con la boca abierta”, relató intentando justificar su gesto.

Las impresiones de Alba

Aunque Alba no hizo comentarios negativos durante la cita y trató de minimizar el incidente, en declaraciones posteriores a las cámaras reconoció que el comportamiento de Carlos le resultó poco agradable: “Eso me ha dado asquillo. No es asco a malas, pero sí un poco de repelús”, confesó con sinceridad. A esto se sumaba su propio nerviosismo, que le impidió entrar en el tono distendido que Carlos intentaba mantener.

El punto de vista de Carlos

Por su parte, Carlos notó la falta de química en el aire. El joven aseguró que le faltó un toque de coqueteo durante la cita: “He echado un poco de menos que haya algo de tonteo. Es que no parecía que estuviese en una cita, parecía que estaba hablando con una señora de la parada de autobús”, comentó con humor. No obstante, también mostró empatía al comprender que la timidez y los nervios pudieron jugarle una mala pasada a Alba.

¿Segunda oportunidad?

Pese a las pequeñas incomodidades, el balance final no fue del todo negativo. Carlos decidió dar un voto de confianza a la conexión y aceptó volver a encontrarse con Alba, pero esta vez sin cámaras y en un ambiente más relajado. El reto ahora será descubrir si, fuera del foco televisivo, la pareja logra encontrar la complicidad que en el plató se les resistió.

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