Tienen que detener ‘Tardear’ por lo que Pelayo Díaz cuenta en directo sobre Montoya: «Es…»

Pelayo Díaz y su guerra abierta con Montoya.

Pelayo Díaz, conocido estilista y colaborador televisivo, volvió a ser el centro de atención tras su paso por la última edición de Supervivientes. Su participación no pasó desapercibida: fue directo, crítico y generó más de una polémica dentro del concurso. Sin embargo, su enfrentamiento más sonado fue con Montoya, otro de los concursantes, con quien protagonizó algunos de los choques más tensos del reality.

Esta enemistad ha continuado más allá de la isla. Días después de que Montoya reapareciera en redes con una autoentrevista explicando su desaparición mediática, Pelayo no dudó en atacar sus palabras. «Siento que en esta entrevista no ha dicho nada», comenzó diciendo en Tardear, donde criticó la intervención del andaluz por considerarla vacía y excesivamente editada.

El estilista no se quedó ahí. Cuestionó la autenticidad del mensaje de Montoya y sugirió que su retirada del foco se debía más a una herida de ego que a un problema real. «Está defraudando a todos esos flamencos de los que habla… y lo que de verdad le ha dolido no es no ganar, es haber entrado siendo la persona más apoyada de Supervivientes y haber salido como el gran olvidado», sentenció Pelayo.

El juicio sin filtro de Pelayo.

Pelayo fue más allá al poner en duda incluso las razones médicas que Montoya esgrimió para ausentarse. «La desaparición dando excusas, la prescripción médica que bueno…», dejó caer con sorna. Aunque Frank Blanco intentó poner algo de sensatez recordándole que Montoya tenía una baja médica, Pelayo insistió: «Es que yo no he visto eso».

El tono fue subiendo cuando Verónica Dulanto también le pidió mayor empatía con alguien que aseguraba haber atravesado un mal momento. Pero Pelayo mantuvo su discurso: “Puedes irte de forma más elegante, no hace falta atacar a la productora, no hace falta atacar a tus compañeros ni victimizarte más de lo que está pasando”.

La tensión alcanzó su punto álgido cuando varios colaboradores, entre ellos Belén Rodríguez y Carmen Alcayde, trataron de frenar los comentarios de Pelayo. Rodríguez defendió la decisión de Montoya de reaparecer de manera discreta y gratuita. Alcayde, más contundente, criticó la falta de sensibilidad del estilista: “Qué poca empatía con la salud mental”.

Un debate que se va de las manos.

El intercambio fue subiendo de tono y acabó en una escena incómoda en directo. Pelayo, visiblemente molesto, llegó a bostezar mientras Alcayde intentaba compartir la conversación privada que había tenido con Montoya. “A mí me aburre él, su tupé y su postureo”, respondió la colaboradora, visiblemente enfadada con la actitud del estilista.

Pelayo, lejos de recular, redobló su apuesta. “Lo que yo hubiera hecho después de un programa de tres meses es que me hubiera sentado en un plató y me hubiera atrevido a contestar… sin re editarme a mí mismo”, afirmó, insistiendo en que Montoya se estaba escudando tras un relato poco valiente.

La situación terminó descontrolándose cuando Alcayde le reprochó su falta de empatía: “¿Puedes entender que es una persona que no estaba bien y que está en tratamiento psicológico?”. A lo que Pelayo respondió con una frase que indignó al plató: “Carmen, te tenías que haber operado el cerebrito”.

Cuando la televisión pierde el norte.

El comentario fue inmediatamente reprobado por sus compañeros. Frank Blanco intervino para poner orden: “No os faltéis en lo personal”. Verónica Dulanto se sumó al llamado de calma: “Discrepad pero por favor no vayáis por ahí”. El ambiente se volvió tenso y la conversación cambió de rumbo.

Aunque el estilo directo de Pelayo ha sido su sello, esta vez muchos lo vieron cruzar una línea. Las críticas no se hicieron esperar, tanto por parte de sus compañeros como del público. La salud mental, recordaron varios colaboradores, no es terreno para el espectáculo.

Mientras Montoya se mantiene en silencio tras su reaparición, la polémica sigue girando en torno a su figura. Y aunque Pelayo defiende su derecho a opinar, queda por ver si sus palabras le pasarán factura en el medio que tan bien conoce.

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