Una terraza sobre suelo ajeno.
En el barrio vigués de Navia, una situación insólita ha encendido las alarmas municipales. Una vecina decidió extender su espacio privado más allá de los límites legales, apropiándose de parte de la acera pública para levantar una terraza. La intervención no pasó desapercibida: el Concello de Vigo ha emitido una orden para demoler el cerramiento instalado sin autorización.

El caso salió a la luz tras una actuación de la Policía Local en noviembre de 2019. Los agentes elaboraron un parte de servicio al detectar una estructura que cercaba la acera de forma irregular. La inspección técnica que siguió en marzo de 2020 confirmó las sospechas: se trataba de una obra no declarada.
Lo que parecía una reforma doméstica resultó ser una invasión del espacio público. La construcción, levantada en la rúa Xúncal, ocupa aproximadamente 10 metros de largo y 1,20 de altura. El cerramiento, hecho con paneles de chapa de aluminio, obstaculiza una zona destinada al tránsito peatonal.
Límites que no se pueden cruzar.
Según lo publicado por La Voz de Galicia, la vecina no había solicitado ningún tipo de licencia para acometer la obra. Pese a tratarse de suelo municipal, la mujer aseguró que el tramo afectado le pertenece. Esa defensa, sin embargo, no ha convencido a las autoridades locales.
El Concello ya ha tomado una decisión firme: la estructura debe desaparecer. La resolución definitiva del expediente urbanístico ordena la demolición del vallado, considerando que su permanencia infringe la normativa vigente. Ninguna alegación presentada ha modificado el curso de la decisión administrativa.
El cerramiento ilegal no solo invade un espacio destinado a los peatones, sino que sienta un precedente delicado. Ceder ante la ocupación del espacio público podría alentar otros actos similares. La administración ha actuado para evitar que esta conducta se normalice.
Un espacio público es de todos.
Este tipo de actuaciones genera preocupación en un momento en que muchas ciudades intentan recuperar espacios para la ciudadanía. La apropiación indebida del espacio urbano va en dirección contraria a las políticas de accesibilidad y convivencia. En Vigo, las autoridades buscan dejar claro que la calle no es una extensión del jardín privado.
La polémica ha reabierto el debate sobre el control del uso del suelo en zonas residenciales. Aunque se trate de una acción individual, sus implicaciones son colectivas. El Concello, en este caso, ha querido marcar una línea roja que no debe cruzarse.