Adiós a una leyenda de la televisión: gracias por marcar nuestras vidas

Trágica noticia.

Hay muertes que no solo estremecen a quienes conocieron de cerca a la persona, sino que logran sacudir a toda una sociedad. Fallecimientos que, al anunciarse, generan una ola de recuerdos compartidos, de imágenes grabadas en la memoria colectiva, de frases que resuenan como si el tiempo no hubiera pasado. La pérdida de uno de esos rostros familiares deja siempre una sensación de orfandad simbólica.

Quienes acompañaron sus mañanas durante años desde la comodidad del salón sienten ahora que se apaga una voz que les hablaba directamente. Su figura no era simplemente la de un presentador, sino la de un guía sereno que hacía de la salud cotidiana un tema accesible y amable. Y es que algunos comunicadores logran establecer vínculos más allá de la pantalla, vínculos que perduran incluso después de que el programa termina.

Un rostro que acompañó nuestras mañanas.

El Ayuntamiento de Pontedeume (Galicia), su tierra natal, confirmó la muerte de Manuel Torreiglesias a los 84 años. En un comunicado difundido por sus redes, expresaron: «Fue uno de los presentadores de televisión y radio más destacados de España. Queremos trasladar todo nuestro apoyo a su familia y personas allegadas». Torreiglesias fue nombrado hijo predilecto del municipio hace unos años, un gesto que reconocía su larga trayectoria y el cariño mutuo con su comunidad.

Licenciado en Medicina y con formación como profesor, Torreiglesias se convirtió en un referente de la divulgación en salud gracias a su papel al frente de Saber vivir. El programa, que se estrenó en TVE en 1997, mezclaba consejos sobre bienestar con la participación activa de la audiencia, que podía llamar en directo para resolver sus dudas. En una época en la que la salud aún no era parte habitual del entretenimiento televisivo, su estilo cercano rompió moldes.

Durante más de una década, fue el rostro inconfundible del espacio matinal, que terminó por consolidarse como un clásico. Sin embargo, en 2009, su contrato fue rescindido por RTVE tras «detectar que en el programa que ha venido dirigiendo se han incumplido algunas normas básicas de la cadena relativas a la inserción de espacios de publicidad en los programas». Fue un giro abrupto en una carrera que, hasta entonces, parecía inquebrantable.

Reinventarse tras la polémica.

Tras su salida de Saber vivir, Torreiglesias no se alejó de los platós. Se incorporó a Intereconomía, donde presentó el espacio + Vivir hasta 2013, manteniéndose fiel a su vocación de divulgación. La salud siguió siendo su terreno, pero también su pasión, un motor que lo empujó siempre a seguir comunicando. Su estilo pausado, su capacidad pedagógica y su empatía con el público lo acompañaron hasta el final.

En 2008 recibió una Antena de Oro por su labor en televisión, uno de los muchos reconocimientos que jalonaron su carrera. Además, publicó varios libros en los que volcó sus conocimientos y experiencia, reafirmando su papel como puente entre la medicina y el gran público. Manuel Torreiglesias no solo explicó cómo vivir mejor; durante décadas, ayudó a muchas personas a lograrlo.

El legado de una voz tranquila.

Su fallecimiento deja un hueco que no se mide solo en audiencias o premios. Torreiglesias representaba un tipo de televisión que apostaba por la cercanía, la utilidad y el respeto por quien está al otro lado de la pantalla. Su legado vive en quienes tomaron nota de sus consejos, en los profesionales que inspiró y en el recuerdo cálido de quien habló siempre con calma y con claridad.

Salir de la versión móvil