Detiene ‘TardeAR’ para quejarse de lo que contaban, y se marcha del programa para no volver: «Dejadme en paz»

Un incidente que lo cambia todo.

Anabel Pantoja, sobrina de Isabel Pantoja, se ha labrado su propio camino en el mundo mediático. Aunque empezó siendo conocida por su parentesco, ha conseguido consolidarse como colaboradora televisiva e influencer. Su presencia en redes sociales y en la pequeña pantalla ha convertido su vida en objeto de interés constante por parte de la prensa.

En las últimas horas, Anabel ha vuelto a estar en el foco tras un enfrentamiento con la prensa. La colaboradora ha mostrado su indignación después de que un reportero la abordara de forma insistente, lo que generó una airada reacción de su madre, Merchi. Este episodio se produce en un contexto de gran presión mediática debido a la investigación sobre el supuesto maltrato infantil de Alma, un caso que afecta indirectamente a su entorno familiar.

Las imágenes del altercado han sido analizadas en ‘Tardear’, el programa de Telecinco. En este espacio, Verónica Dulanto introducía el tema señalando la experiencia de Lolita Flores con los medios. «Lolita, más que nadie en esta mesa, puede llegar a entender lo que siente Anabel y la familia», apuntaba la presentadora antes de darle paso a la cantante y actriz.

El límite de la paciencia.

Lolita Flores, que ha vivido episodios similares en su carrera, mostró empatía con Anabel Pantoja. «Estoy de acuerdo que los chavales que están en la puerta de su casa es su trabajo y muchas veces nos piden perdón cuando nos meten la alcachofa para preguntarnos cualquier cosa», reconocía, destacando que la exposición pública es algo inherente a su profesión. Sin embargo, también establecía una línea clara: «De eso a que estén 24 horas y 7 días a la semana, durante un mes, esperándote en la puerta de una casa, hay un límite».

La artista defendió el derecho de los personajes públicos a preservar su intimidad. «La prensa tiene que entender que aunque sea un personaje popular, si yo no quiero enseñar mi intimidad, yo tengo todo el derecho porque es mía, es mi vida y yo cuento lo que me da la gana», argumentaba. Su mensaje iba dirigido a la necesidad de encontrar un equilibrio entre el interés mediático y la dignidad personal.

Una petición clara.

En el debate, Verónica Dulanto preguntó qué podían hacer Anabel y su madre ante esta situación. Lolita, visiblemente molesta, recordó un episodio personal en el que tuvo que sacar a un paparazzi del colegio de su hija. «Si a la cuarta vez dice que, por favor, le dejen en paz. Pues coño, dejadla en paz», estallaba. Su queja se sumaba a la saturación mediática que ha generado el caso de Alma: «Estoy harta de ver la televisión y ver todo el tiempo lo de la niña de Anabel. Vamos a dejar esa familia tranquila, que hay otras familias en España».

El debate dio un giro inesperado cuando se recuperaron imágenes de una entrevista de Lolita con Mercedes Milá en Movistar Plus+. La reacción de la artista fue inmediata: «¿Otra vez yo? Ay qué pesadilla. Sí, me drogué, fumé, de todo hice, pero dejadme en paz», exclamaba entre risas, tratando de quitarle hierro a la constante exposición de su figura en los medios.

Tras la publicidad, Lolita lanzó un mensaje a sus compañeros de ‘Tardear’. «Vengo el lunes que viene, que es el último día que vengo de momento. Luego ya se verá. Pero no sé qué van a hacer sin mí a partir de la semana que viene», comentó con su característico tono irónico. Su salida temporal del programa se debe a su participación en las grabaciones de ‘Tu cara me suena’, aunque dejó claro que disfrutó de cada intervención: «Me lo he pasado muy bien cada vez que he venido, volveré».

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