Un dúo inesperado para despedir el año.
David Broncano y Lalachus fueron los elegidos para presentar las Campanadas de TVE, un formato que buscaba renovar su estilo tradicional con un enfoque irreverente y fresco. Broncano, conocido por su humor ácido y surrealista en programas como La Resistencia, aportó su carisma y capacidad de conectar con un público joven. Por su parte, Lalachus, humorista destacada de La Revuelta, añadió su perspectiva única y cómica, consolidándose como una de las figuras emergentes de la televisión.

La combinación fue todo menos convencional, algo que no pasó desapercibido en las redes sociales, donde las primeras imágenes de promoción generaron un sinfín de comentarios. La decisión de TVE reflejaba un intento de acercarse a nuevas audiencias sin perder de vista su papel como cadena pública. Sin embargo, lo que prometía ser una noche divertida y ligera acabó envuelto en una polémica que pocos podían prever.
La imagen que desató la tormenta.
Durante la retransmisión de las Campanadas, Lalachus mostró una estampa que combinaba la emblemática vaquilla de El Grand Prix con el Sagrado Corazón de Jesús, un gesto humorístico que buscaba jugar con iconos de la cultura popular y religiosa española. Sin embargo, el acto fue interpretado por algunos sectores como una “ofensa a los católicos” y catalogado de “blasfemia”.
Organizaciones como Hazte Oír no tardaron en reaccionar, anunciando en redes sociales que emprenderían acciones legales contra Lalachus, David Broncano y el presidente de RTVE. Acusaron al trío de cometer un «delito contra los sentimientos religiosos», convirtiendo lo que era una broma en una denuncia que rápidamente escaló en el ámbito mediático.
Una respuesta cargada de ironía.
Frente a la controversia, Iñaki López, presentador de Más vale tarde en Atresmedia, decidió intervenir con su habitual sarcasmo. López expresó su sorpresa ante la denuncia de Hazte Oír, apuntando que «es curioso que esta organización denuncie por un supuesto delito contra los sentimientos religiosos, mientras otros asuntos mucho más graves pasan desapercibidos para ellos».
“Hazte Oír” denuncia esto por presunto delito contra los sentimientos religiosos.
Por lo visto estamos frente a una “blasfemia” que requiere de una contundencia que jamás merecieron los miles de niños abusados por sacerdotes en todo el mundo. pic.twitter.com/h4IMYovuEr— Iñaki López (@_InakiLopez_) January 1, 2025
El periodista no se quedó ahí y lanzó una reflexión que resonó ampliamente en redes sociales: «Por lo visto estamos frente a una ‘blasfemia’ que requiere de una contundencia que jamás merecieron los miles de niños abusados por sacerdotes en todo el mundo». Una frase que evidenció lo que él considera una hipocresía monumental en la elección de prioridades por parte de los denunciantes.
Un debate más allá de las Campanadas.
La polémica generada en torno a las Campanadas de Broncano y Lalachus no solo pone de relieve las tensiones culturales en España, sino que también reabre debates sobre los límites del humor. Mientras algunos defienden el gesto de Lalachus como una sátira legítima, otros lo ven como una falta de respeto hacia los valores religiosos de una parte de la población.
Por ahora, TVE ha optado por guardar silencio, mientras la opinión pública sigue dividida. En las redes sociales, la balanza parece inclinarse hacia el apoyo a Broncano y Lalachus, con numerosos usuarios destacando la necesidad de proteger la libertad de expresión en un contexto humorístico. La controversia, lejos de apaciguarse, se ha convertido en un símbolo de cómo la cultura del entretenimiento puede ser campo de batalla para debates mucho más profundos y complejos. Una situación que, sin duda, seguirá dando que hablar.