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Salta la bomba: sale a la luz el juego sucio de Bertín Osborne para no pagar impuestos

El complicado momento personal del cantante.

Bertín Osborne está atravesando uno de los peores momentos de su vida, tras su separación de Fabiola después de 14 años de matrimonio. Además, su nueva vida en el campo en Sevilla le distancia mucho de sus hijos pequeños, que viven con su madre en Madrid.

A sus 66 años y en plena madurez, Bertín ha tenido oportunidad de recapitular lo que ha sido su vida, que ha estado marcada por varias tragedias familiares. El cantante asistió recientemente a la boda de su hija Claudia, fruto de su matrimonio con la difunta Sandra Domecq, y se reencontró con su pasado, reviviendo tanto el fallecimiento de su primera mujer como la muerte de su primogénito, Cristian.

Además, Bertín Osborne reapareció este miércoles en televisión de la mano de Pablo Motos en El Hormiguero, y no era ni mucho menos, el mejor día para él. Solamente unas horas antes había fallecido una amiga íntima, Mercedes Domecq Ybarra, que además era prima de la primera esposa de Bertín.

Si en las últimas semanas parecía que su vida personal daba un giro, tras atribuírsele un romance con una joven, ahora el cantante vuelve a ser noticia por un motivo muy serio. Al parecer, según unos documentos que están en posesión de la Audiencia Nacional, estuvo facturando a través de una sociedad de Panamá. Esto, unido a que fijó su residencia en Luxemburgo, lo hizo para eludir el pago de impuestos en España.

Las «argucias económicas» de Bertín Osborne.

El famoso presentador y cantante andaluz centró las miradas tras las acusaciones sobre una presunta estructura societaria en paraísos fiscales en los que, presuntamente, figura su nombre. Según medios como El Confidencial, el gestor Joaquín Arespacochaga, también involucrado en una trama de corrupción del PSOE en Cádiz, le habría ayudado a Osborne a montar una estructura de sociedades para tributar en paraísos fiscales para evitar pagar impuestos en España.

Las fuentes citadas apuntan a que Osborne decidió trasladar su residencia a Luxemburgo, país del que llegó a tener la nacionalidad y por tanto pasaporte. Posteriormente, adquirió el 100% de las acciones de una sociedad panameña llamada Canterbury Operations SA, por la que pagó 250.000 dólares.

Esta sociedad pertenecía al presunto testaferro, Miguel Sierralta Meza, que mantuvo su puesto como representante de Canterbury años después. De esta manera, Osborne pudo ceder sus derechos de «representación artística» a dicha empresa y sus ingresos profesionales por programas como Trato hecho —en antena entre 1999 y 2003— pasaron por Canterbury Operations SA.

Todo esto lo hizo en calidad de residente en Luxemburgo. En el contrato que firmó para trasladar sus credenciales, estipulaba que la sociedad iba a cobrar el 20% de los ingresos totales, sin embargo era el dueño de esa empresa desde 1998. La Audiencia Provincial declaró nulo el acuerdo en diciembre de 2002 después de estimar que el objetivo que perseguía era desplazar impuestos.

Osborne reconoció parte de los hechos después de ser preguntado por las fuentes citadas: «Me quedé muchas noches a dormir en esa casa [de Luxemburgo], pero a estas alturas ha sido el episodio más negro de mi historia y ya pagué por ello después de arruinarme la vida la mala praxis profesional [de Arespacochaga]. Ya me juzgaron, condenaron y cobraron todo», dijo.

Remarcó que el verdadero culpable era su gestor: «Ese fue el mayor error de mi vida, hace más de 20 años: fiarme de un asesor fiscal [Arespacochaga] mientras yo vivía en Estados Unidos. Ya pagué por aquel error más de cinco millones de euros y fue juzgado por ello. Espero no tener que pasar por un segundo juicio 20 años después», declaró. La evasión de impuestos se habría producido mayoritariamente entre 2000 y 2006, por lo que los presuntos delitos ya habrían prescrito.