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Cachondeo por el mensaje de una tuitera a sus vecinos que tiran colillas y dejan que sus perros orinen en el portal

Quien tiene un vecino tranquilo tiene un tesoro.

Quien tiene un vecino agradable, educado, y dispuesto a solucionar de manera dialogante los problemas de la comunidad, tiene un tesoro. Quien tiene un vecino que recurre al lenguaje pasivo-agresivo para dejar mensajes a aquellos que les molestan… tiene un meme. Aunque a veces es la única manera de lidiar con las cosas que ocurren en nuestros portales.

Convivir con los vecinos de nuestro bloque de edificios puede acabar pareciéndose más lo que querríamos a una trama de Aquí no hay quien viva. Lo cierto es que, cuando muchas personas se juntan y comparten escalera, lo más probable es que surjan conflictos por muchas cuestiones: ruidos, olores, malos entendidos y, como veremos, la basura que se lanza a las zonas comunes.

Todos en algún momento nos hemos encontrado con una colilla tirada en el portal del edificio o, peor, la caca de un perro plantada en mitad de la escalera. Cuando se trata de este tipo de barbaridades, el límite es el cielo. Le ocurrió a Elena Lázaro, periodista de nuestro país, y decidió movilizarse para frenar de a sus descuidados vecinos.

Lázaro escribió una carta para concienciar a sus vecinos de las faltas de civismo que, por lo visto, ya se han convertido en toda una constante en su edificio.

Lázaro, a modo de recadito, le escribió al autor una carta en la que le «felicita» por su vena artística: “la UNESCO ha decidido considerar su resto como Patrimonio de la Humanidad en la categoría de obra de arte”, entendiendo la colilla como un «símbolo del incivismo bien entendido».

Además, pidió al servicio de limpieza del edificio que no retiren la pieza, explicando en su carta que llevaban más de un mes si retirar dicha colilla, cosa que ella no entiende.

Pero todavía faltaba el mensaje que le dedicó al hombre que dejó que su perro orinase en el portal: “Te dejamos aquí la imagen de un árbol para que te enamores del concepto árbol y cambies el lugar donde cada día levantas la patita”, dirigiéndose al animal. Por lo visto, anteriormente se había dirigido a su dueño y este no le había hecho caso.

En el tuit, la periodista zanjó el asunto con ironía: «Yo sé que es cuestión de paciencia y que cuando acabe la pandemia, saldremos mejores y viviremos en el paraíso del civismo», dijo.