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Carlota Corredera pierde su apuesta y se podría ser despedida de ‘Sálvame’

La gallega está en problemas.

El programa de las tardes que presenta Jorge Javier Vázquez —entre otros— es, históricamente, uno de los productos más lucrativos de Mediaset. Gracias a sus colaboradores, consiguen que la audiencia se enganche a las tramas que plantean. Algunas veces, dichas tramas son urdidas sin ningún pudor.

Carlota Corredera, por su parte, vive envuelta en una polémica permanente. Cuando se pone al frente del programa de Telecinco acaba sacando de quicio a algunos compañeros, pero también a una gran parte del público. Concretamente, la emisión del documental de Rocío Carrasco y su posicionamiento a favor de la hija de Rocío Jurado le ha pasado factura.

Si bien al principio se la veía como una gran defensora de los derechos de la mujer, con el tiempo se ha empezado a considerar que su discurso está cargado de contradicciones. No tuvo inconvenientes en compartir plató con Antonio David durante meses conociendo el contenido del documental, por ejemplo.

Además, se le ha reprochado que no mostrase tanta simpatía por Olga Moreno o Rocío Flores, como si la defensa hacia Rociíto implicara tener que dejar en mal lugar a los demás.

Carlota Corredera mantiene un enfrentamiento con un colaborador.

Sea como sea, Carlota Corredera ha ido perdiendo adeptos por el camino. La audiencia le ha dado la espalda a Sálvame especialmente los días que ella se pone al frente del programa, pero la gallega también se ha encontrado con la traición de algún compañero con el que mantiene una relación distante.

Hay un colaborador en concreto que intenta hacer todo lo posible por esquivar a Corredera: Kiko Matamoros. Entre los dos hay muchas diferencias y, aunque intentan mantener las formas, sus puntos de vista tan distintos les acaban separando. La situación parece cada vez más insostenible.

Durante las últimas semanas Carlota ha presentado Sálvame en bastantes ocasiones por las ausencias de Jorge Javier y Paz Padilla. Como han podido comprobar los espectadores, en ninguna de esas ocasiones estaba presente Kiko. Queda claro que han intentado evitarse en el plató de Telecinco.

Hasta la fecha parecía que la presentadora iba ganando en esta batalla, pero todo puede dar un giro en cuestión de días, ya que la intención es que ella deje de tener tanto protagonismo delante de las cámaras. Lo dejó entrever Jorge Javier el pasado sábado en el Deluxe: de sus palabras se pudo extraer que Corredera ya no presentará tan frecuentemente el espacio diario, lo cual le dejaría el camino libre a Matamoros.

El presentador catalán le dijo que a partir de ahora iba a trabajar más en Sálvame, aunque sin mencionar en ningún momento a la contrincante del colaborador. Hay varios motivos que explicarían la menor presencia de la viguesa en el formato diario: por ejemplo, la posibilidad de que Paz Padilla regrese después de unas semanas alejada de Telecinco, tras haber estado centrada en el nuevo concurso de Cuatro, que le ha robado mucho tiempo. La otra posibilidad, es que a Carlota Corredera le haya surgido otro proyecto laboral.

En Mediaset tienen previsto estrenar las próximas semanas la segunda parte de la docuserie de Rocío Carrasco, y lo más probable es que ella vuelve a ejercer de presentadora. Está claro que la margen de las polémicas que pueda generar, en La Fábrica de la tele y en Telecinco siguen confiando en ella.

Carlota Corredera, por su parte, huye de los rumores y especulaciones que surgen sobre su persona. El pasado fin de semana se le pudo ver en su tierra disfrutando de unos días de asueto, junto a los suyos y disfrutando de la gastronomía gallega.

Sea como sea, Sálvame se enfrenta a un momento convulso. Un sector de la audiencia se ha posicionado en su contra, y las redes sociales llaman al boicot. El posicionamiento hacia Rocío Carrasco tras la emisión de su documental levantó mucha polvareda, así como el polémico despido de Antonio David, al que la justicia le acabó dando la razón.

La propia Carlota no tuvo inconveniente en acusarle sin, según algunos, respetar la presunción de inocencia. Algo que una parte de la audiencia no perdona. También es cierto que el formato, que ya cuenta con más de 12 años de vida, empieza a estar desgastado. Los cebos y enfrentamientos entre los colaboradores acaban resultando muy pesados para muchos espectadores, como demuestran las caídas de audiencia.