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Una mujer se acaba lanzando al vacío en Zaragoza tras escuchar qué le dijeron los médicos

Emilia era una mujer de 83 años que llevaba meses reclamando ante sus médicos su derecho a morir dignamente, reconocido jurídicamente con la reciente aprobación de la Ley de Regulación de la Eutanasia en España.

El pasado sábado la anciana decidió lanzarse al vacío desde su casa en Zaragoza ante la imposibilidad de poder tramitar su derecho a una muerte digna, abriendo de nuevo el debate sobre la eutanasia en el país tras su triste suicidio, que ha dejado destrozada a su familia.

Pese a solicitar la tramitación de la eutanasia en varias ocasiones, la mujer tan solo recibió como respuesta el «silencio total» por parte de su médico y de su centro de salud. Según consta en la denuncia presentada por la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), la mujer «cumplía los requisitos para pedirla», ya que sufría un gran deterioro físico desde hace años.

Emilia padecía una luxación de cadera congénita incurable con secuelas crónicas que le impedían llevar una vida normal y desde hace tres años la mujer estaba postrada en una cama sin posibilidad de poder levantarse o salir a la calle. No tenía ninguna autonomía y requería de los cuidados continuos de un familiar.

Además, los dolores que padecía eran muy fuertes y constantes, provocándole un sufrimiento y una agonía prolongada en el tiempo. Tanto que ya había llevado a la mujer a intentar suicidarse dos veces antes», según consta en la denuncia.

A principios de julio, la anciana presentó por primera vez la solicitud a su médico de cabecera, que se negó a tramitarla. Se trata de una situación legal que se puede dar debido al derecho que tiene cualquier médico a la objeción de conciencia, según explica la asociación DMD.

No obstante, también señalan la obligación de la administración de ofrecer una solución y buscar otro médico que se haga cargo del caso. Algo que nunca le sucedió a Emilia, a pesar de que su familia incluso llegó a ponerse en contacto con gerencia. Supuestamente, su caso iba a ser tramitado por «un comité evaluador» que nunca llegó a configurarse ni a ponerse en contacto con ella.

Debido a las infinitas trabas administrativas y obstáculos que tenía a su paso, «Emilia no pudo más» y acabó tirándose por la ventana de su casa, según denuncian desde la asociación. El Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón ha reconocido que el «fallo ha estado en el retraso en el procedimiento de adjudicar un médico responsable».

La administración ha «apartado de sus funciones a la persona responsable de la tramitación en tiempo y forma de los expedientes de eutanasia» en el área sanitaria de la anciana, según informa el diario La Vanguardia.