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«Pedí que me sedaran»: Inés Ballester se sincera y desvela por fin el motivo por el que abandonó la televisión

La presentadora Inés Ballester relata el sufrimiento que vivió.

Inés Ballester, nacida en Castellón en 1958, es una querida periodista y presentadora española. Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, inició su carrera en la Cadena Ser para pasar después al magacín diario de Radio Nacional de España.

Tras unos años dio el salto a la televisión, primero en el centro territorial de TVE en Valencia, como jefa de programas y después en Canal 9 y Telemadrid. Uno de sus últimos trabajos fue el de presentadora de Amigas y Conocidas en La 1, entre 2014 y 2018.

Desde el 11 de marzo de 2019 conduce en Telemadrid el magacín vespertino Está pasando. Además, Ballester ha escrito dos libros de recetas de cocina titulados Cocina con corazón y Cocina con más corazón, que incluyen algunas de las mejores recetas que ha dado en sus programas.

Ahora, Inés Ballester se ha sincerado sobre el sufrimiento que vivió en sus carnes tras contagiarse de coronavirus. Hay que recordar que Inés fue de las primeras famosas en coger el virus, allá por abril de 2020.

La comunicadora valenciana contó el dolor que vivió, así como el miedo que sintió cuando fue infectada del virus al que todos temíamos. «Lo pasé muy mal porque estuve tres semanas aislada completamente, aunque en honor a la verdad tengo que decir que la gente se volcó conmigo. Mi marido y mi hijo se movieron mucho, llamaban a las amigas para deciros cómo me encontraba. Me mandaban fotos, pero no tenía fuerzas ni para contestaros», contó Ballester en una entrevista para Diez Minutos.

La presentadora no olvida los momentos que sufrió cuando más acechaba el coronavirus dentro de su cuerpo. «Hubo un momento en el que pedí que me sedaran porque aquello era insoportable», confesó Ballester. «La soledad es terrible, porque pasaban las horas, los días, no reconocías a nadie. Tampoco sabían muy bien qué tratamientos ponerte, cada día era algo nuevo, era como ir en una noria», reconoció.

«Llegó un momento en el que me pidieron que me pusieran boca abajo: les dije que no, si me muero, me muero. Todavía tenía lucidez para decidir sobre qué quería o no quería hacer. ¿Tú sabes lo que es que te pongan una escafandra, que es como un casco de buceo? Es horrible», afirmó la valenciana.

«No sabía si era capaz de sobrellevar todo eso mucho tiempo».

«Nunca piensas que te vas a morir, lo que no sabía era si iba a ser capaz de poder sobrellevar todo eso mucho tiempo. Mi hijo me puso en contacto con un psiquiatra amigo suyo, que fue el que me sacó de ese pozo porque es una persona muy alegre. Y me llamaba con ese acento tan dulce que tienen los argentinos, y eso me animaba mucho y me vino muy bien», contó.

Cuando por fin le dieron el alta, Inés contó que «como te dan tanta medicación, no me di cuenta de lo que estaba pasando hasta que no llegué a casa. Ese silencio, sin un solo coche por la calle Goya, era una sensación de estar viviendo una película de miedo. Era sobrecogedor y llegué a pensar que estaba soñando».

Sin duda, Inés Ballester tiene marcada una fecha que nunca va a olvidar: la de su regreso a la tele después de pasar la enfermedad. «Fue muy emocionante porque yo creo que fue ahí donde me contagié, un viernes que hicimos un programa de cuatro horas sobre el Covid-19», contó.

El mensaje de la presentadora a las personas que niegan la enfermedad.

«Me resulta muy complicado dar consejos porque cada persona reacciona diferente a las vacunas, a los medicamentos, y la ley no obliga a ponértelas. Cuando digo que el cáncer se supera, que te olvidas de que lo has tenido, pienso en la gente que está mal y lo que pensarán cuando me oigan decir eso», dijo.

Ahora, Ballester se ha dado cuenta de que ha sacado una parte positiva de todo esto. «Yo ahora veo la parte positiva, y es cierto que con el tiempo dejas de ver a personas, o de llamarlas. Te vas quedando con un pequeño grupo que son los más cercanos y a mí eso me parece que no es bueno, porque yo no quiero olvidarme de nadie», confesó.

«Yo he estado y estoy muy pendiente de la gente que vive sola o está necesitada, sobre todo en los días duros del confinamiento», zanjó.