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“Los que las buscaron me salvaron la vida”, imágenes de la primera aparición pública de la madre de Anna y Olivia

«Los que las buscaron me han salvado la vida».

Tras haber salido a la luz la descripción que realizó la jueza de Instrucción número 3 de Güímar, Tenerife, sobre el asesinato de Anna y Olivia, nadie dudó de que Tomás Gimeno actuó en todo momento con un plan premeditado. La jueza se inhibió para que el caso fuera tratado por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Santa Cruz de Tenerife.

En aquel momento pudimos conocer detalles sobre el suceso que solo conocían los investigadores. La magistrada consideró que Tomás habría cometido, además, un delito contra la integridad moral «con el fin de provocar un inhumano dolor a su expareja, Beatriz Z., a la que de forma deliberada buscó dejar en la incertidumbre acerca del destino que habían sufrido sus hijas al ocultar sus cuerpos, tras darles muerte, en el fondo del mar».

El portavoz de la familia, Joaquín Amills, confesó que Beatriz «piensa que Tomás se suicidó, pero no al 100%», y que la madre hará un homenaje a sus dos hijas en el funeral de Olivia: «Está convencida de que le hizo lo mismo a Anna», dijo apesadumbrado.

Aunque hasta ahora no se había dejado ver, Beatriz Zimmerman ahora ha querido dar la cara por los que se empeñaron en aliviar de algún modo su sufrimiento. La madre de las pequeñas Anna y Olivia participó en un acto público, la entrega de los premios Taburiente, para agradecer a la tripulación del buque oceanográfico Ángeles Alvariño que encontraran el cuerpo de la pequeña Olivia.

El buque estuvo durante semanas intentando encontrar a las dos pequeñas en la la zona del océano en la que Tomás Gimeno dio señales de vida por última vez. Finalmente, localizaron el cuerpo sin vida de la mayor de las niñas en una zona de 1.000 metros de profundidad y muy abrupta.

Zimmerman no había salido públicamente hasta ahora pero, cuando se cumplen seis meses de la desaparición y asesinato de sus hijas, ha reunido el valor necesario para agradecer a los que evitaron que estuviera durante años viviendo un calvario, buscar a sus hijas sin saber si estaban vivas o muertas. La violencia vicaria de Gimeno hacia su exmujer se vió de algún modo aliviada tras encontrar uno de los cuerpos.

«Es la primera vez en la historia que se encuentra un cuerpecito a esas profundidades. Ha sido un acto heroico donde, por muy duro que sea, es la verdad. La verdad es lo único que nos hace libres y avanzar. No tengo palabras, solo admiración por ellos», relató ante una sala emocionada por sus palabras cuando entregaba el premio Taburiente de la Fundación Diario de Avisos a la la tripulación del buque Ángeles Alvariño por haber sido todo un ejemplo de solidaridad y esfuerzo en su labor de rescate.

«Gracias por la compasión y amor que todos han demostrado a mis niñas. Me he dado cuenta de que la mayoría de las personas son buenas, ayudan y tienen un gran corazón. Muchas gracias a la tripulación del buque, que me han salvado la vida, de estar buscando día y noche desesperadamente a mis niñas por el resto de mi vida para nunca encontrarlas», dijo.

En nombre de la tripulación recogió el premio María Gómez Ballesteros, que lo dedicó «a todas las víctimas de la violencia vicaria, en especial a Beatriz y las pequeñas Anna y Olivia».