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Goyo, el español de 39 años que fue al médico por la rodilla y está en muerte cerebral

Se operó de su rodilla y del hombro el 7 de marzo, y terminó con el encefalograma plano.

Goyo Comendador tenía 39 años, un empleo como informático, una novia llamada Ana, y un hermano del que era «uña y carne», Mario, de 35 años; Además, a este vecino de Moratalaz le encantaba ir de caza.

El joven tenía «una vida cojonuda, casi toda por delante: tenía amigos por todas partes, nos íbamos de caza, o por ahí de juerga… Era, bueno, es un tío majo, al que todo el mundo quiere», cuenta su hermano.

El 7 de marzo pasado, domingo, Mario y Gregorio estuvieron comiendo juntos, «y él no tenía ni gota de miedo». Al día siguiente le iban a hacer una artroscopia en la rodilla izquierda para «un lío» que tenía en los ligamentos, unas calcificaciones. De paso «le iban a arreglar también otra cosa en el hombro».

Se trataba de dos intervenciones traumatológicas que «al ser cosas muy pequeñas las iban a hacer a la vez». Quien le iba a operar, además, era el médico que «llevaba un par de años» viendo a Mario. Se trataba de nada menos que Ángel Villamor, el conocido como traumatólogo del Rey, que operó a Don Juan Carlos, por ejemplo, después de su incidente en Botsuana.

A la mañana siguiente, Gregorio se fue «de lo más tranquilo» a la clínica Vithas Nisa El Pardo Aravaca. Se supone qu era una intervención de la que debía a salir caminando. Antes de entrar escribió su último mensaje al chat que compartía con su hermano, su pareja y algunos familiares. «Nos puso algo así como: ‘Esto no es na, cuando salga os escribo'», dijo.

«Ni abre los ojos».

Desde principios de verano, Gregorio descansa en la Fundación San José, una institución para personas de mínima consciencia. Ni siquiera abre los ojos, y su encefalograma es prácticamente plano.

Su hermano lo describe con crudeza: «Prácticamente sólo respira, come por sonda y caga», dijo. «Es la leche, es surrealista lo que ha pasado… Es que ni los ojos abre, ni se comunica, nada».

El relato de la familia se vuelve confuso a la hora de explicar qué ha ocurrido para que Gregorio Comendador esté en esta situación. «Lo que sabemos es que durante la operación se produjo una parada cardiorrespiratoria, y mi hermano se quedó sin oxígeno por un tiempo que desconocemos», contaron.

«Salió de allí mal, pero aun así nos dijeron que se recuperaría. Una médico llegó a decirme: ‘No te preocupes, que tu hermano sale de aquí dándome la mano’. Pero no fue así. En cuanto vieron los daños neuronales, sabían que nunca saldría», dijeron.

Goyo pasó después por La Paz antes de desembocar en la Fundación San José. Su familia ha denunciado los hechos en los juzgados, asesorada por el despacho Lex Abogacía, especializado en errores médicos. La Justicia determinará qué pasó exactamente con Goyo Comendador.

Su familia asegura que no va a parar «hasta que se conozca quién de todas las personas que intervinieron en la operación cometió el error». Mario dice que «Goyo llevaba muchos años con calcificaciones en la rodilla izquierda, y siempre con Villamor, hemos encontrado informes hasta de 2017. Le veía en una consulta que tiene él cerca del Bernabéu, y allí le infiltró tres o cuatro veces».

«Según nos contó el propio Goyo, fue en esa consulta donde Villamor le dijo: ‘Pues si quieres operar esto, te lo opero yo mismo, que opero todos los días'», relató.

«Pasa en uno de cada mil casos.»

«Se fue muy tranquilo para allá aquella mañana, la verdad. Un rato después me llamó mi cuñada, que se iba al hospital porque la habían llamado y le habían dicho que algo había salido mal», contó Mario.

«Si él entró a las ocho de la mañana, ella me llamó a las 12. Se presentó allí y le dijeron: ‘Mira, que ha pasado esto. ¿Puedes llamar a su hermano?’. Y ella: ‘No, no, llamadle vosotros’. Me llamó una anestesista apellidada Giráldez, y me dijo que probablemente había sufrido una parada cardiorrespiratoria, y que habían seguido todos los protocolos», relató el afligido hermano de Goyo.

«De todas formas, me repitió: ‘Pero está controlado’. Metieron a Goyo en la UCI y al día siguiente preguntamos por la parada. ‘¿Y esto?’. Nos contestaron: ‘Nada, es que pasa en uno de cada mil casos, y habéis tenido la mala suerte de que os ha tocado'», explicó.

«Hablamos también con el intensivista, y él decía que no estaba cuando sucedió todo. Le hicieron una resonancia y nos dijeron que no había salido muy mal, que el cerebro no estaba tan mal. Ahí fue donde la tal Giráldez me dijo: ‘No ha salido muy mal. Algo tiene pero no se preocupe, que su hermano sale de aquí dándome la mano'», contó Mario.

A pesar de eso, la evolución de Goyo fue cuesta abajo: «Pasaban los días y el hospital nos decía que no había avances neurológicos. Luego le hicieron una traqueotomía para que respirara. Más tarde cogió una alergia y se puso todo negro, como el carbón. Ahí ya veíamos que no íbamos a poder recuperarle. Un mes después del error médico, 15 días después de que le sacaran del coma inducido, tuvimos que llevarle a La Paz a la Unidad de Quemados, donde estuvo 10 días, por la dichosa alergia…».

En La Paz se le hizo un electro-encefalograma que evidenció «que no había actividad, o casi: que había muy poca. Allí me dicen: ‘Tu hermano, olvídate de él’. Hablamos también con Villamor, y nos dijo que él no se enteró de nada, que le informaron de la parada, pero que ni idea», dijo.

Ni Mario ni su familia entienden qué pudo pasar: «Hace unos meses mi hermano existía, vivía, estaba ahí. Ahora ya no. Tiene que haber un responsable y lo vamos a encontrar. Confiamos en la Justicia», concluyó el hermano de Goyo.