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El milagroso aterrizaje de un vuelo a Málaga con el piloto succionado en el techo fuera del avión

Tim Lancaster, piloto y capitán de aeronave, y Alistair Atchison, copiloto y primer oficial, pilotaban el vuelo comercial 5390 de British Airways, un BAC 1-11, que iba desde Birmingham a Málaga cuando durante el ascenso, al alcanzar una altitud de 5.300 metros, el parabrisas del lado del piloto se desprendió y la ventana succionó literalmente al piloto. Su cabeza y su torso quedaron al aire, mientras sus piernas permanecían dentro, con los asistentes de vuelo agarrándolas.

La descripción del accidente, según la web especializada aviation-safety.net, que recrea sucesos aéreos extraordinarios a partir de informes oficiales, fue la siguiente: «A las 07:33 horas, mientras el personal de cabina se preparaba para servir comida y bebidas a los pasajeros, y mientras la aeronave ascendía a una altitud de presión de aproximadamente 17.300 pies, hubo un fuerte estruendo y el fuselaje se llenó de niebla de condensación. Inmediatamente fue evidente para la tripulación de cabina que se había producido una descompresión explosiva», según recordó sobre lo ocurrido el diario Sur.

El asistente de vuelo que estaba en la cabina, Nigel Ogden, actuó con gran rapidez, lo que pudo salvar la vida a Lancaster. Le agarró fuertemente, mientras el piloto quedaba literalmente recostado sobre el techo del avión por fuera de la cabina: «Todavía sostenía a Tim, pero mis brazos se debilitaban y luego se resbaló. Pensé que lo iba a perder, pero terminó doblado en forma de ‘u’ alrededor de las ventanas.», contó Ogden.

En algún momento, todos pensaron que el capitán estaba muerto, pero el copiloto Atchinson ordenó a la tripulación de cabina que sujetaran con fuerza su cuerpo y no le soltaran. Además de evitar que muriera de forma segura, temía que al soltarle fuera a parar al motor izquierdo, causando a su vez un incendio o un fallo en ese motor. El copiloto tomó los mandos del aparato, mientras que la puerta de la cabina se abrió completamente y los pasajeros pudieron ver estupefactos la aterradora escena.

Atchitson no tenía más remedio que comenzar un descenso de emergencia muy rápido, con el fin de alcanzar una altitud que ofreciera oxígeno suficiente, al estar sin ventana delantera en la cabina, pues el avión no estaba equipado para proporcionarlo a todas las personas a bordo. Volvió a activar el piloto automático que se había desactivado temporalmente y emitió una llamada de socorro.

El vuelo se dirigió de manera urgente a Southampton, que era el aeropuerto más próximo, para tratar de poner a salvo a los pasajeros en una situación muy delicada y con importantes problemas técnicos y de visibilidad. El avión consiguió poder tomar tierra finalmente a las 7:55 horas.

Todos los pasajeron llegaron en perfecto estado, pese a los episodios de pánico vividos, y de manera milagrosa, los bomberos pudieron bajar al piloto Lancaster de la parte exterior del avión vivo, y siendo trasladado al Hospital General de Southampton con fracturas óseas en el brazo y la muñeca derecha, una fractura del pulgar izquierdo, hematomas, congelación y conmoción.

«Me acuerdo que hubo un bang y que desapareció la ventanilla. Inmediatamente fui absorbido. Mi primer pensamiento fue que tenía que intentar seguir respirando. No sentí ningún dolor mientras todo estaba sucediendo, pero recuerdo el golpe del viento», contó a los medios el capitán sobre lo sucedido en aquel dramático y terrible momento.

Los héroes de vuelo 5390: De izquierda a derecha, Alistair Atchison, John Howard, Tim Lancaster, Nigel Ogden, Susan Prince and Simon Rogers. Photo / PA Images via Getty Images

La investigación posterior al incidente, que dio la vuelta al mundo, reveló que el fallo fue causado por la sustitución del parabrisas que se abrió, ya que se colocaron unos tornillos que no eran exactamente los especificados por el fabricante, lo que hizo que la ventanilla saltara, en pleno vuelo, por los aires.

El capitán Lancaster volvería a trabajar 5 meses después y seguiría volando hasta que se jubiló en 2008.