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Kira, la chica española de 15 años que se quitó la vida: señalan al responsable

Los padres de Kira demandan al colegio en el que estudiaba la joven.

La historia de Kira López, una joven de 15 años que se quitó la vida arrojándose desde la azotea de su portal, en Barcelona, sigue dando de qué hablar. Su padre continúa luchando para saber exactamente lo que le sucedió a su hija Kira. «Eso es imperativo en mi vida. Salvar el honor de mi hija y que se le haga justicia, porque ella merecía vivir», dice José Manuel López.

Han pasado cinco meses desde que Kira se quitó la vida en el barrio de Sant Andreu, en Barcelona, y su padre sigue peleando para esclarecer lo sucedido. «Eso es imperativo en mi vida. Salvar el honor de mi hija y que se le haga justicia, porque ella merecía vivir», defiende.

Se ha convertido en el leit motiv de su vida. «Sigo aquí para demostrar que lo que la empujó al suicido fue el bullying que le hacían en el colegio Pare Manyanet, donde estudiaba», afirma José Manuel. «Pero te digo que si me llega una enfermedad y me muero me da exactamente igual. Dejaría de sufrir».

«Kira era mi vida, no sabes cómo la echo de menos», dice el padre de la fallecida. Hace unos días decidió compartir su estado de ánimo en las redes sociales y su mensaje se ha convertido en viral.

«No lo escribí con la intención de que se hiciera viral, pero me alegra que haya tenido tanta repercusión si sirve para que la administración reaccione. Para que se haga algo que sirva realmente para prevenir esta lacra que está matando a nuestros hijos de una forma tan sutil», defiende.

La carta de Pedro Sánchez.

Tras semanas de lucha siente que por fin empieza a ser escuchado. «Después de que me hija se quitara la vida envié 60 cartas a algunas de las personas más importantes del Congreso, me respondieron varios diputados pero solo Inés Arrimadas sacó el caso en el Parlamento. Este lunes 11 de octubre me ha llegado una carta del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez», cuenta .

En la misiva Sánchez dice que «como padre que es» siente la muerte de la joven y «reconoce no poder ponerse en lugar de los padres ni mitigar su dolor ni el de su familia». Además, revela varias iniciativas de su gobierno para frenar el bullying en las escuelas.

Por ejemplo, la creación del coordinador de bienestar y protección en centros educativos. Esta figura está destinada a evitar el acoso, o la actualización de la Estrategia de Salud Mental, que debe estar aprobada antes de que acabe el año.

«Yo agradezco sus palabras», dice el padre de Kira. «Pero esto solo será efectivo si el colegio deja de ser juez y parte». «Solo si esta nueva figura es externa al colegio funcionaría pues en caso contrario no serviría de nada», argumenta.

«Además habría que cambiar de forma urgente la manera de inspeccionar que tiene el Consorcio de Educación», dice José Manuel. «Ahora cuando se les avisa de un caso de bullying solo preguntan al colegio, nunca escuchan a la otra parte. O sea que la víctima o su representante legal no puede participar en la inspección. No tiene ni voz ni voto. Eso es una sinrazón».

«Hemos demandado al colegio».

José Manuel entiende que su hija se suicidó. «Nadie la empujó literalmente, pero yo responsabilizo al colegio porque de una forma u otra, ellos le quitaron las ganas de vivir», explica. «Mi hija se vistió, cogió su mochila para ir a clase pero decidió no hacerlo. Que me expliquen por qué. Qué iba a suceder ese día en la escuela que ella quiso evitar o qué había pasado el día de antes que la llevó a tomar esa terrible decisión».

«Mi hija llevaba mucho tiempo sufriendo bullying silencioso. Le hicieron sentir que no valía nada, que era poca cosa. El bullying produce ese efecto. ¿Y tú la has visto? Era preciosa, lista, una chica de sobresalientes, y muy buena persona. Yo creo que no nos contó lo que le pasaba por no hacernos sufrir o por miedo a la reacción que provocara en nosotros, no contra ella, sino contra lo que le hacía daño», dice.

Por todo ello, José Manuel y María José, los padres de Kira, han demandado al centro concertado católico Pare Manyanet del barrio de San Andreu. «No hemos demandado a ningún alumno, solo a docentes. A un profesor que presuntamente la amenazó y le provocó un ataque de ansiedad, a una profesora que parece que la maltrató y a otro docente de religión que tuvo con ella un acercamiento no apropiado», dice.

El padre está indignado con la postura del colegio desde que sucedió todo. «Dicen que nos enviaron un email, pero no sé a qué correo porque no lo hemos visto», afirma. «Pero aunque fuera así no es suficiente. Nosotros lo que esperábamos es que el colegio, como Institución, de forma pública, anunciase que había fallecido una alumna y que lo sentía muchísimo, pero eso nunca ha sucedido», denuncia.

«Tardaron casi quince días en mencionarlo en sus redes y lo hicieron porque el caso saltó a la prensa, si no te aseguro que hubieran seguido en silencio», destaca.

«Pasaron cosas muy feas. Me contaron padres de varios compañeros de la clase de mi hija que tras lo sucedido hubo alumnos que se burlaron de la muerte de Kira en el aula, como docentes algo así no se puede permitir, y no se hizo nada», recalca. «Dos días después se iban de excursión y sometieron a votación si la mantenían o no y se votó que sí. Oye, que le estáis haciendo bullying a mi hija muerta. No os importó en vida y tampoco ahora que está muerta. Algo así no se somete a votación. Ha sucedido una tragedia y se anula la excursión y ya está. Los amigos y amigas de mi hija estaban indignados», cuenta José Manuel.

«Y lo peor llegó diez días después de su fallecimiento. Mi hija recibió un mensaje a través de la plataforma de Classroom del colegio donde le decían «Muerte. Muere». «Pues ni esa atrocidad fue capaz el colegio de denunciarla. Fuimos nosotros los que lo hicimos», dice.

«¿Y después de eso el Colegio se atreve a escribir públicamente en su revista Hijos de la Sagrada Familia que nos están dando todo el apoyo posible. ¿Qué apoyo?, no nos están apoyando en nada. Si hubieran podido tapar la muerte de mi hija, la hubieran tapado».

«La sensación que nos queda es que algo tienen que ver en su muerte, o algo quieren ocultar, o se sienten culpables de su suicidio, o que con tal de mantener la reputación del colegio están dispuestos a cualquier cosa. Pero señores que se ha perdido una vida, ante eso no hay reputación ni prestigio que se interponga», reclama. «Afortunadamente la policía ya sabe quién mandó el mensaje. Se están investigando todos los hechos. Sabemos que están llamando a declarar a profesores y a alumnos. Yo no voy a parar. Si hace falta llego al Tribunal Supremo».

«Voy a hacer lo posible para defender el honor de mi hija, no voy a permitir que digan que Kira tenía un problema fuera del colegio, porque es falso, o de salud mental. Los chavales que se suicidan con 14 y 15 años la mayoría no tienen ninguna enfermedad mental. Lo hacen porque quieren dejar de sufrir», cuenta José Manuel.

Desde el centro se niega que haya pruebas de acoso contra Kira, y defienden a su profesorado. La dirección del centro emitió un comunicado en el que expresaban su «más profundo pésame» a la familia y lamentaban «unos hechos traumáticos y dolorosos». Según ellos, el equipo docente estaba «profundamente afectado».

Con toda la documentación que han aportado a los Mossos de Esquadra y al Departamento de Educación entienden «que no se pueda establecer ninguna relación entre la desdichada muerte de Kira y una supuesta situación de bullying o asedio de cualquier tipo en la escuela».

No es el primer caso.

Cabe destacar que después de que Kira se quitara la vida, los Mossos d’Esquadra están investigando otro caso de suicidio de un alumno de las escuelas concertadas Manyanet de Barcelona. En este caso se trata del colegio del barrio de Les Corts, ya que esta congregación tiene siete centros en toda España.

Un joven llamado Óscar García Turón, de 21 años, acabó con su vida en 2019 y en aquel momento la investigación descartó que el colegio tuviese nada que ver con el suceso. Sus padres se han puesto en contacto con los padres de Kira y juntos han denunciado la inacción de los centros de Barcelona de la misma congregación religiosa.

«A lo mejor es una casualidad, pero hombre, si hablamos de la vida de dos personas, vale la pena que investiguen si es casualidad o no», dicen. «Y no solo eso. En los últimos años hay 8 denuncias de bullying en el colegio de mi hija. Que yo sepa, al menos tres tuvieron que abandonar el centro. La madre de una de esas niñas, que tuvo ideaciones suicidas ya lo denunció en 2019, pero nadie le hizo caso. Esta misma semana lo recordaba en sus redes diciendo que si se hubiera hecho algo quizás mi hija estaría viva».

«Sacar fuerzas para que no se repita».

«Yo ya no puedo recuperar a mi hija, pero voy a luchar hasta el final. No podría soportar ver en las noticias que otro menor se ha suicidado por acoso escolar», asegura el padre de Kira. «Mi primer objetivo es ponerme bien, pero en cuanto me recupere un poco no voy a parar hasta conseguir que se tomen medidas efectivas contra el bullying», apunta.

«El acoso en las aulas debe ser considerado delito con responsabilidades penales, no para los alumnos, sino para los responsables del centro donde sucede», reclama. «A mi todos los mecanismos que los políticos están diciendo que van a crear no me convencen, porque ninguno va a la raíz del asunto, que es la prevención. Ese es mi objetivo, conseguir que se ataque el problema antes, con mi hija ya se llega tarde, pero quizás se puedan salvar otras vidas», dice.

«Y al colegio Pare Manyanet, que ha sacado un manifiesto firmado por todos los profesores asegurando que en sus aulas no hay bullying, decirle que acoso escolar hay en todos los centros. Y que reconocerlo es el primer paso para combatirlo», afirma.