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«Estoy harta de influencers»: una pastelera profesional encuentra la manera perfecta de librarse de los influencers

Una pastelera residente en Londres ha enviado un duro mensaje a los influencers de las redes sociales que le piden comida gratis, asegurando que no agradece la «oportunidad de trabajar gratis» para ellos. Reshmi Bennett es la propietaria de Anges de Sucre, una galardonada pastelería artesana, y ha publicado un texto que ha recibido el aplauso de todos aquellos que consideran que los influencers le echan demasiado morro a la vida.

«He compartido esta publicación en Instagram porque estoy harta de que los influencers me pidan comida gratis todo el tiempo. Desde el inicio de la pandemia ha ido a peor, y está empezando a molestarme demasiado», ha dicho Bennett. Como muchos propietarios de negocios, en estos tiempos de Covid-19 ha visto un cambio importante en los hábitos de sus clientes.

A pesar de que mucha gente ha recortado muchos gastos innecesarios, su pastelería se ha mantenido ocupada ya que mucha gente ha seguido encargando tartas de celebración. Sin embargo, Bennett ha percibido que los influencers han empezado a pedir más cosas gratis de las que solían. Es algo en lo que ella ha participado en el pasado —echar un vistazo al influencer y a sus publicaciones, cuánta gente les sigue, cómo se comportan con su audiencia—, pero asegura que no le ha funcionado.

«Nunca hemos tenido una venta en la que alguien nos dijera que había visto nuestras tartas en el post o el perfil de alguien, siempre hemos funcionado principalmente a través del boca a oreja de clientes que han pagado por los productos», asegura.

«Recibimos cientos de pedidos de tartas a cambio de exposición», dice Bennett. «Aunque soy consciente de que el marketing de influencers es algo masivo, y que «influenciar» se ha convertido en una profesión muy popular para mucha gente joven, simplemente no funciona con nuestro productos».

«Nuestras tartas son obras de arte comestibles hechas a mano, son muy caras de producir», continúa exponiendo la pastelera. Realmente, son «un lujo» y cuesta dinero hacerlas.

En la publicación que se ha convertido en todo un fenómeno viral, Bennett incluye un diagrama en el que, no sin ironía, muestra cuáles son las opciones de las que dispone para estos influencers. Llamado «La guía para conseguir tarta gratis siendo influencer», incluye tres opciones, para diferentes tipos de perfil, y todas llevan a «háztela tú, o no lleves. No necesitas tarta», «ve al supermercado», o «eres un parásito, no hay tarta para ti».

La publicación ha sido compartida miles de veces, y a la gente le ha encantado la sinceridad del mensaje de Bennett. «El diagrama es una genialidad», comenta un usuario, mientras que otro recuerda que «la exposición no pone comida sobre la mesa». «Has resumido a la perfección lo que pensamos todos», dice uno de sus seguidores entre risas.

Sea como sea, Forbes predice que el va a haber un gran crecimiento en el mercado de influencers, que podría llegar a estar valorado en 11 billones de libras en 2022. Es un sector muy diverso, en el que lo más llamativo ahora mismo es el auge de los micro-bloggers —influencers que no tienen cifras gigantescas de seguidores, pero que tienen mucha credibilidad entre una audiencia más reducida y leal—.

El crecimiento de este mercado tiene como consecuencia que cada vez más gente normal pueda trabajar como influencer. Como por ejemplo, la blogger de belleza Aisha Shaban. Ella asegura que es una micro-blogger a su pesar —tiene 17.000 seguidores en Instagram—, pero lo más importante es que nunca pide cosas gratis.

«Si me escriben para colaborar, me alegra poder apoyar a una compañía publicitando sus productos en mis plataformas, pero nunca saldría de mi pedirle cosas gratis a las marcas porque sentiría que me estoy aprovechando de su duro trabajo», asegura. «Creo que es una falta de respeto que los micro-influencers le pidamos cosas gratis a los negocios».

Con tantas empresas afectadas duramente por la pandemia, ¿deberían usar los influencers su potencial para apoyarlas? Bennett lo tiene claro: «Le he recomendado a otros pasteleros que no recurran a los influencers. Si todos decimos que no, en algún punto alguien va a tener que pagar por las tartas».

«Nos encantan los influencers… como clientes».