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Los agresores de Samuel se reunieron tras la paliza: así fueron las conversaciones de WhatsApp que borraron

Se reunieron una hora y media después y, según la policía, no se arrepintieron.

Según fuentes cercanas a la policía, hasta hace muy poco habían sido seis los detenidos acusados de participar en el asesinato de Samuel Luiz. Todos, a excepción de una joven que parece no haber participado de manera directa en la agresión, han ingresado en prisión y en un centro de menores, respectivamente.

Recordemos que el joven falleció después de recibir una brutal paliza multitudinaria. A Samuel Luiz lo mataron a puñetazos y patadas a las puertas de un pub de A Coruña. De acuerdo con los testimonios de algunos testigos, lo hicieron al grito de «mari**n de mierda» y «te voy a matar, mari**n».

El pasado martes se conocieron nuevos detalles del asesinato de Samuel Luiz. La policía sabe ahora que los agresores no se arrepintieron ni tenían miedo a ser descubiertos, hasta que finalmente alguien los delató. Todos se reunieron una hora y media después de la brutal agresión.

«Han borrado conversaciones de redes sociales, incluso de las redes de mensajería. También puedo decir que hemos recuperado algunas. Solo en fotografías, uno de los teléfonos tiene 4.000», explicó sobre los detenidos el comisario jefe de la brigada provincial de la policía judicial de la Jefatura Superior de Policía, Pedro Agudo.

Entre los mensajes, los de dos de los incriminados que mantuvieron una conversación de WhatsApp en la que no mostraban ningún ápice de arrepentimiento sobre lo que acababa de suceder. Únicamente mostraban preocupación y miedo enfocado hacia las consecuencias del acto.

Sobre esto, fuentes policiales explican: «Comentaron la agresión, pero no hablaron de plan, ni hubo arrepentimiento. No tuvieron en ningún momento ninguna mala conciencia por lo que habían hecho, ni remordimiento».

«La extrañeza del caso, el antes y el después, es que no hablamos de delincuentes habituales o profesionales. Son amigos de una pandilla en la que uno de los menores tiene un antecedente que no tiene nada que ver con un delito contra la vida. Estamos ante una situación de máxima agresividad y violencia», aseguran.

Las autoridades analizan toda la información para determinar si hubo una motivación homófoba. Solo Lidia, amiga de Samuel, escuchó el grito que inició todo. «Parad de grabarnos o te mato mari**n», indicó la joven sobre las palabras que se investigan.

Además, también hay información sobre la reunión que mantuvieron después de la paliza mortal. En ella, uno de los detenidos por la paliza mortal a Samuel Luiz se refirió a la víctima como “mari**n”. El comisario jefe de la Brigada Provincial de la Policía Judicial, Pedro Ramón Agudo, aseguró a El Faro de Vigo que los investigadores tienen “acreditada” esa reunión gracias a los participantes, y también su contenido.

Por lo visto, al ver que se había formado tumulto en un parque público de la ciudad, algunos testigos se acercaron a escuchar lo que decían estos jóvenes. “Uno de ellos hace una alusión a Samuel diciendo que era un mari**n, creo recordar que dijo un mari**n de mierda”, relató Agudo sobre el contenido del sumario del caso.

Katy, la novia de Diego, forcejeó con la amiga de Samuel y le dio patadas para que no le ayudara.

Los dos primeros detenidos se abalanzaron sobre Samuel. Yumba le hizo un «mataleón», una técnica de estrangulamiento que deja sin sentido unos segundos. Diego, el que le había insultado, se puso a horcajadas sobre él para golpearle en la cara. Así dejaron sus rastros de ADN.

Fue la primera agresión. Katy, la novia de Diego, no solo no la impidió, sino que forcejeó con Lidia y le dio patadas para que no ayudara a Samuel. Entonces, Ibrahima Diack intentó ayudar a Samuel. Lo cubrió con su cuerpo, para sacarle de ahí, y aunque intentaron huir se fueron uniendo más agresores a la caza.

«Estuvieron persiguiéndolo. A una persona que se tapa la cara, que no deja de pedir socorro, totalmente acorralada», explicó Aguado sobre la brutal agresión. Samuel recibió botellazos, y en uno de los vídeos se ve a uno de los menores con un kubotan, un arma de defensa personal. «Puede ser concordante en una de las heridas que tiene», aseguran las autoridades. Falta el resultado del ADN.