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17 personas revelan cosas que les sucedieron hace años y para las que todavía no tienen explicación

El físico William Thomson, también conocido como Lord Kelvin, afirmó en un famoso discurso pronunciado en 1900 ante la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia que «no hay nada nuevo que descubrir en la física: todo lo que queda son medidas cada vez más precisas». El progreso se basaba en la creencia de que la razón, y las evidencias empíricas eran suficientes para desentrañar todos los misterios que rodeaban nuestra existencia.

Sin embargo, en ocasiones seguimos encontrándonos con sucesos que no parecen tener explicación científica. Nuestros protagonistas de hoy han sido testigos de unos cuentos: por ejemplo, objetos que, inexplicablemente, atraviesan superficies sólidas; a veces, se trata de apariciones dignas de la película de fantasmas más espeluznante.

1.

Una vez me desperté en medio de la noche y estaban las luces encendidas, mis sábanas tiradas en el suelo… y mi cuerpo entero empapado, de la cabeza a los pies, de zumo de naranja. No, no era otra cosa. Era zumo de naranja y estaba hasta en mi pelo. Fuente.

2.

Trabajo todos los veranos como voluntario en un campamento al que llevo yendo desde que era pequeño. Esta historia sucedió cuando tenía 12 años.
El campamento está junto a un río precioso, que está rodeado por bosques. Una de las actividades era explorar una cueva que está cerca del campamento. Un empleado del campamento, que ha trabajado allí durante 60 años, siempre acompaña a los críos a la cueva y les explica todo sobre las diferentes formaciones rocosas. Le llamaremos B. Al final de la visita a la cueva, la tradición es que B se lleve a todos a una sala muy recóndita y les cuente una historia de terror.
Nos llevó a mí y al resto de mi grupo a la sala de las historias. Nos estamos sentando, excitados por descubrir qué historia va a contarnos. Cuando empieza, una de las chicas más jóvenes se asustó y dijo que quería que la sacaran de la cueva. B le pidió a uno de los voluntarios que la acompañaran a la parte delantera de la cueva y que esperaran allí a que termináramos. Todas nuestras linternas estaban apagadas y la cueva estaba completamente a oscuras, para crear ambiente. Alguien dijo: «Yo la acompaño», y se marchó con ella.
B contó el resto de la historia y todos nos dirigimos al exterior. En el camino hacia la entrada, cuenta a todos para asegurarse de que no se ha perdido nadie. Como dos personas se marcharon antes de la historia, deberían faltar dos personas. Sin embargo, solo falta una.
Cuando salimos de la cueva, la chica está sentada sobre una piedra enorme, jugando con un poco del barro de la cueva. Completamente sola. Le preguntamos que quién la acompañó fuera, y a dónde se fue, y nunca olvidaremos su respuesta.
«Me acompañó una señora mayor, se sentó conmigo un rato y estuvimos charlando hasta que me dijo que tenía que irse. Simplemente se introdujo en el bosque.»
¿Quién estaba en la cueva con nosotros? Claramente, no estaba con nosotros antes de entrar. Fuente.

3.

Estaba acampando en medio de ninguna parte con mi marido. Los dos nos despertamos por la mañana a la vez, y los dos estábamos bastante sorprendidos.
Yo: «Me he despertado después de escuchar un timbre.»
Él: «Yo también…»
Tenía que haber sido un sueño, ¿verdad? No había nadie cerca de nosotros. Así que empiezo a contarle el sueño que estaba teniendo.
Yo: «Estaba soñando que estábamos en casa de mis padres y tú…»
Él: «Yo también, y estaba derramando una copa de vino en la alfombra de tu madre.»
Yo: (Empezando a asustarme) Dios mío… y mi padre estaba allí y estaba empezando a enfadarse contigo.»
Él: «Sí, y yo seguí derramando más y más vino sin poder hacer nada para evitarlo.»
La conversación continuó durante varios minutos. Todo lo que me dijo coincidía con mi sueño, y él me dijo que todo lo que le dije coincidía con el suyo. Describió la misma alfombra, y a mi padre diciendo las mismas cosas, enfadado pero intentando ser educado porque comprendía que mi marido no quería derramar el vino, simplemente no podía evitarlo.
Muy raro. Fuente.

4.

Cuando tenía 11 años, compartía habitación con mi hermano pequeño, 4 años más pequeño que yo. Una noche, como si fuera el destino, me despierto con sudores fríos y una sensación de peligro. Rápidamente, enciendo la luz y miro a mi hermano. Casi me lo hago encima cuando veo una araña viuda negra caminando por su cara. No sé por qué me desperté, pero me alegré de haberlo hecho. Fuente.

5.

Tengo una hermana gemela a la que adoro. Íbamos a hacer recados juntas cerca de nuestro apartamento. Cuando iba a abrir la puerta, de pronto tuve un sentimiento sobrecogedor de que mi hermana no debería venir conmigo. Fue extraño porque no era como si me informaran de algo, más bien como si me recordaran algo que ya sabía. Como cuando te dicen, «conoces a nosequién, es amiga de…», y de pronto se te enciende la bombilla «ah, sí, ya sé quién es.»
Me giré y le dije a mi hermana que no iba a venir conmigo. Me contestó: «sí, es cierto. Hay algo raro.» No sé por qué me dijo eso en vez de pedirme explicaciones.
Resumiendo: una mujer se saltó un semáforo a toda velocidad, y arrastró a mi coche 4 carriles hasta que el coche se chocó contra una farola a la altura del asiento del pasajero.
Mi coche quedó completamente destrozado, aplastado hasta tal punto que mi hombro derecho estaba a pocos centímetros de la ventana del lado del pasajero, y mis piernas atrapadas bajo el volante. Si mi hermana hubiera venido conmigo, no habría sobrevivido.
Cuando me sacaron del coche, los paramédicos llamaron a mi hermana y le dijeron que nos encontrara en el hospital.
Ella había salido diez minutos antes de la llamada, y se había puesto a andar al sitio donde ocurrió el accidente. Dice que no sabe a dónde iba, pero que sabía que necesitaba estar en algún sitio. En sus palabras: «El sentimiento de que tenía que estar contigo era tan fuerte que fue como si no tuviera opción. Mi cuerpo me dirigía y yo no podía hacer nada.»
Gracias al cielo que no vino conmigo. Fuente.

6.

Inexplicable: cuando era pequeño, fui al Bosque de Sherwood con mi familia. Cuando volvíamos a Londres, en medio de la autopista se abrió el maletero. Dos horas después, cuando íbamos a girar para entrar en nuestra calle, vemos el abrigo de mi hermana en la entrada de un callejón. Tenía un pin del Bosque de Sherwood.
Es decir, el abrigo de mi hermana había hecho autoestop durante unas 100 millas y había llegado antes que nosotros a casa. Fuente.

7.

Hace unos años, me quedé despierto hasta tarde charlando con mis padres. Su habitación conduce a un pasillo, que tiene una puerta que conduce al baño, y otra a mi habitación.
Le dije buenas noches a los dos, y cada uno respondió «buenas noches». Cerré la puerta de su habitación, y caminé por el pasillo hacia la mía. Cuando estaba cerca de la puerta del baño, alguien susurró en mi oido «buenas noches» con la voz más rasposa y terrorífica que he oído.
Me quedé congelado durante un segundo, volví a abrir la puerta de mis padres y les pregunté si me habían dicho algo. Los dos lo negaron, así que tranquilamente cerré la puerta, fui corriendo a mi habitación, y lloré de miedo hasta quedarme dormido. Fuente.

8.

Me empujaron a las vías del tren. Estaba cansado y un poco nervioso, acaba de volver de un viaje muy largo por trabajo. No vi quién lo hizo, ni tengo alguna idea de por qué. Simplemente estaba pensando en mis cosas, y lo siguiente que noto es que me empujan y estoy en las vías. Me hice una conmoción leve y me pusieron bastantes puntos. Además, me detuvieron por interrumpir el horario ferroviario. Finalmente retiraron los cargos, pero fue un día de lo más extraño. Fuente.

9.

Mi tío y mi tía supuestamente fallecieron en un accidente de coche en 2011. Tuvieron un choque frontal con una furgoneta. Los dos vehículos y todo el destrozo estaba allí, pero sus cuerpos no. El coche no se incendió, y el parabrisas no estaba suficientemente roto como para que sus cuerpos hubieran salido despedidos. Simplemente desaparecieron. La cartera de mi tío fue encontrada un mes después por un hombre que estaba cortando el césped de su jardín a 23 millas del sitio del accidente. Fuente.

10.

Hace unos 6 años, estaba conduciendo de noche a aproximadamente las 10pm por una carretera oscura. Era un valle en el que la única luz procedía de mi coche y del coche de delante, no había farolas. El coche de delante estaba a unos 20 metros de distancia. Estamos en una curva de la carera que conduce a una carretera recta de aproximadamente un cuarto de kilómetro de longitud. Cuando salgo de la curva unos segundos después que el otro coche, éste ha desaparecido. Había conducido por esa carretera cientos de veces, y era absolutamente imposible que el coche hubiera girado. Simplemente había desaparecido. Incluso me di la vuelta para asegurarme de que no se habían salido de la carretera y necesitaban ayuda. Solo había árboles a ambos lados de la carretera, y ningún árbol estaba dañado. No tengo ni idea de qué ocurrió. Fuente.

11.

Cuando era bebé sobreviví a un accidente automovilístico después de haber sido expulsado a 30 metros del coche, no tenía ni un rasguño. Cuando la policía me encontró seguía en mi silla de bebé. Mi padre no tuvo tanta suerte y se rompió el cuello. Tuvo que llevar un halo durante mucho tiempo. El conductor que chocó con nosotros estaba conduciendo con las luces apagadas y estaba bebido. Fuente.

12.

Tuve una novia que, una vez que hablamos sobre fenómenos inexplicables, admitió avergonzada que pensaba que una casa en la que vivió estaba embrujada. Tenía todo lo típico: puertas cerradas que se habrían solas, sonidos de pisadas. Una vez se levantó para beber agua en medio de la noche, y se le apareció un hombre de mediana edad, bien vestido, en lo alto de las escaleras. Ella parpadeó un par de veces para asegurase que no era su imaginación, pero allí estaba, mirando hacia abajo. Se giró y se marchó. Ella cogió un bate de beisbol y subió corriendo las escaleras, pero había desaparecido.
Espeluznante, ¿verdad? Pero fácil de desacreditar.
Un año después, estamos en una fiesta y conocemos a un tipo que resulta que había vivido en el mismo barrio que ella. Hablando con él, descubrimos que vivió en la misma calle, y en la misma casa.
El tipo nos mira con incomodidad y nos dice: «… No quiero que penséis que soy una persona rara pero… ¿alguna vez viste al fantasma en lo alto de las escaleras?»
Nunca habíamos visto a esta persona ni teníamos amigos en común, y yo era la única persona a la que ella se lo contó. Sentí escalofríos. Fuente.

13.

Cuando mi hermana y yo éramos niños, estábamos jugando en la parte delantera de nuestra casa, junto al buzón. Mis padres nos miraban desde la ventana, y según me contaron, mi madre le pidió a mi padre que nos metiera dentro de la casa. Él se encogió de hombros, pero ella se volvió más insistente. Él preguntó qué pasaba, y ella de pronto tuvo un ataque de pánico y empezó a correr hacia nosotros a pesar de que le quedaba una semana para salir de cuentas del embarazo del nuestra hermana pequeña. Él la detuvo y salió para llamarnos, y le hicimos caso.
Menos de un minuto después, apareció un coche derrapando a toda velocidad y golpeó nuestro buzón, destrozándolo por completo. Habríamos muerto al instante.
A mis padres siempre les ha incomodado hablar sobre ello. Fuente.

14.

Me fui a dormir en mi cama. La puerta estaba cerrada con cerrojo. Me desperté y me di cuenta de que había un charco de agua en mi escritorio. No era un pequeño charco, era todo el agua que podía tener en mi escritorio sin llegar a derramarse. Como si alguien hubiera calculado la cantidad de agua exacta que cabía sobre mi escritorio y la hubiera vertido a la perfección. Tenía claro que nadie había entrado en la habitación. Palpé la alfombra alrededor del escritorio, y estaba completamente seca. La puerta seguía cerrada. Era un cuarto piso y la ventana estaba justo sobre mi cama, es imposible que alguien hubiera entrado por ahí. El techo estaba seco. La pared junto al escritorio, seca. Esto sucedió hace 7 años, he vivido en muchos sitios desde entonces, y me han pasado muchas cosas. Pero todavía no sé cómo llegó esa agua a mi escritorio. Fuente.

15.

Una vez vimos una pelotas de baloncesto atravesar el tablero. No se rompió el cristal ni nada. Simplemente lo atravesó, y todos detuvimos el juego preguntándonos qué demonios había sucedido. Prácticamente todos los que estábamos jugando lo vimos.
Intentamos recrear lo que sucedió, pero fuimos incapaces. Terminamos llegando a la conclusión de que había sido una especie de ilusión óptica, pero no nos convencía del todo ya que todos lo vimos. Fuente.

16.

Durante una acampada, estábamos jugando al escondite con otra familia. Estoy caminando por ahí buscando dónde esconderme, cuando veo a mi madre oculta detrás de unos arbustos. Me pongo detrás suya y susurro: «¡Eh Mamá!», y se pone a gritar. Me dice que justo antes de aparecer detrás mía, estaba viendo cómo me escondía debajo de nuestra caravana. Mi hermano dijo que también me vio esconderme debajo de la caravana, pero esa noche no me escondí ahí en ninguna ocasión.
Volvimos un año después, y me puse muy enfermo y tuve que quedarme en la tienda de campaña de los niños todo el tiempo. Además, había olvidado mis gafas, así que no veía nada. Mi padrastro y mi tío me dijeron que me vieron caminando por el sitio de acampada e introducirme en el bosque. Me llamaron pero no respondí. Después de alertar a mi madre, ella les dijo que estaba durmiendo en la tienda y que no podía estar por ahí andando porque estaba enfermo y ciego. Volvieron a comprobarlo, y allí estaba yo, dormido en la tienda. Nunca volvimos a ese sitio. Fuente.

17.

Esto le pasó a mi madre. Una mañana se sirvió una taza de café, pero no le dio tiempo a bebérselo, así que lo dejó en la mesa de la cocina y se marchó. Volvió unas horas más tarde y se encontró la taza llena de café en medio del suelo de la cocina. No se había derramado nada de café, simplemente estaba allí como si alguien lo hubiera colocado cuidadosamente.
Pero nadie podría haber entrado en la casa, ya que las puertas estaban cerradas y los niños estábamos en el colegio. Fuente.

18.

Estaba en la calle hablando con un vecino. De pronto, fue como si alguien apagara la luz por error y la volviera a encender. Era mediodía, pero de pronto se hizo de noche alrededor nuestra durante apenas un segundo. Pensé que mi cerebro me jugaba malas pasadas pero vi que mi vecino estaba tan confuso como yo. Entonces su hija dijo: «¿Qué acaba de pasar?»
Cada uno estaba mirando en una dirección, así que se hizo de noche en todas partes. Todavía lo comentamos cuando nos volvemos a encontrar. No tenemos ni idea de qué es lo que pasó y he pasado horas en Internet intentando encontrar una respuesta.
En respuesta a los comentarios: ¡NO fue un eclipse! No se pareció en nada a un eclipse, duró lo que un parpadeo.
Otros han mencionado que podría haber sido la sombra de un avión, que es lo que primero que pensé, pero investigando al respecto me di cuenta de que los aviones vuelan demasiado alto como para proyectar su sombra. Soy una persona muy científica, tengo formación sobre cómo documentarme y no creo en lo sobrenatural, pero todavía no he llegado a una conclusión sobre lo que experimenté. Fuente.

Y a ti, ¿alguna vez te ha pasado algo así de inexplicable? Cuéntanoslo en los comentarios.