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El principal acusado de matar a Samuel pensaba que le estaban grabando cometiendo una agresión machista. Nuevo giro de 180º la investigación

Los agentes de la Policía Nacional que están investigando el asesinato de Samuel en A Coruña, están sorprendidos por la especial brutalidad demostrada por los agresores, que le pegaron y patearon durante 150 metros en todas las partes del cuerpo, y cuando ya estaba tirado en la acera malherido, le dieron un golpe final que lo remató.

Tanto ese último golpe, como el primero, pudieron ser obra del mismo individuo, uno de los tres supuestos agresores que la Policía Nacional detuvo entre la mañana y primeras horas de la tarde del pasado martes. Está considerado por los investigadores como el agresor principal, según informa el diario EL MUNDO.

Los investigadores, que con las declaraciones de los tres detenidos, más las de multitud de testigos que vieron la brutal agresión, están reconstruyendo todo lo referente al asesinato, pero han podido también reconstruir los momentos previos, que confirman esas altas dosis de agresividad. Así, el conocido como agresor principal tuvo en la madrugada del sábado un problema en el local de copas en el que de encontraba; según los testimonios recabados, iba muy bebido y estaba visiblemente alterado y generando bronca dentro del establecimiento, de modo que le expulsaron del mismo.

Fuentes consultadas por este periódico han indicado que, justo después de que el agresor principal le diese el primer golpe, salió del bar un segundo chico, conocido del primero, y también le pegó. Tras esas primeras agresiones, ambos abandonaron el lugar, pero regresaron poco después ya acompañados de un grupo más grande de personas, hasta 13 según algunos testigos, y entre todos, le dieron la cobarde paliza mortal a la que no sobrevivió.

Los agresores eran todos amigos entre sí o del mismo círculo de amistades, y todos vecinos de A Coruña. De momento, han sido detenidos dos chicos y una chica de entre 20 y 25 años, pero en los próximos días los investigadores prevén realizar más detenciones sobre el caso.

La investigación continúa y a la policía le está costando encontrar una motivación homófoba al suceso. Por eso los investigadores están trabajando en una nueva hipótesis. Los agresores de Samuel Luiz Muñiz creían que el joven de 24 años estaba grabando un vídeo que podía ser la prueba de un delito de violencia de género. Por eso le robaron el teléfono. Según ha podido conocer el medio NIUS en fuentes cercanas a la investigación, quitarle el teléfono a toda costa era el objetivo del principal acusado, que acababa de ser expulsado de un local en esa misma noche del 3 de julio y estaba en la calle, supuestamente, agrediendo a su novia, otra de las implicadas en la causa, aunque no está detenida.

El miedo del principal acusado era que Samuel pudiera difundir el vídeo o denunciar la agresión, lo que le habría acarreado nuevos problemas con la Policía. «O paras de grabar o te mato, maricón», dijo. Entonces se produjo la primera agresión. Samuel no estaba grabando nada, sólo realizaba una videollamada junto con sus amigas. La intervención de dos jóvenes senegaleses frenó en un primer momento al acusado y le impidió hacerse con el teléfono en ese intento.