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‘No quiero que ese viejo las cuide’. El siniestro motivo de Tomás para desaparecer con sus hijas

La Guardia Civil siguen intentando hilvanar las últimas horas de Tomás Gimeno antes de desaparecer el pasado martes en Tenerife con Anna y Olivia, sus dos hijas de uno y seis años. Lo hizo después de advertir a su ex mujer Beatriz de que no las volvería a ver.

Los agentes centran su investigación en dos escenarios: el primero, el océano Atlántico, donde el barco de Tomás apareció vacío y a la deriva después de que la madrugada anterior subiera en él con maletas y bultos que transportó desde su coche hasta la embarcación. El segundo, su casa.

En el domicilio los investigadores están doblando los esfuerzos ante la esperanza de hallar pruebas que ayuden a determinar qué pudo ocurrir. Las dos horas que Tomás pasó allí con las niñas tras abandonar la de sus padres son todavía una incógnita para los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Tenerife, que dirige la investigación.

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Según ha trascendido desde varios medios locales una de las hipótesis que maneja la policía sobre el móvil de este suceso es que a Tomás le molestaba la idea de que sus hijas Anna y Olivia, de uno y seis años, convivieran con la nueva pareja de su ex mujer Beatriz, un empresario belga que le dobla la edad. La amenaza desde hacía meses con referencias a su nueva situación sentimental era constante: «No quiero que ese viejo las cuide». Tomás Gimeno superaba la nueva relación sentimental de Beatríz con un empresario belga de 60 años.

Beatriz, de 34 años, comenzó su nueva relación poco después de separarse de Tomás y trabajaba en la empresa propiedad de él, dedicada al ámbito agrícola. Eran muy frecuentes los reproches de Tomás hacia ella por la edad de su pareja y sobre todo porque conviviera con las niñas.