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Internautas confiesan 14 momentos embarazosos en los que quisieron teletransportase a otro lugar

Cuando nos toca vivir un momento vergonzoso todos pensamos eso de “Tierra trágame”, queremos olvidarlo para siempre, .pero, cuando logras verlo en retrospectiva, con el paso del tiempo, te puedes dar cuenta de que también tiene un lado muy divertido, y es que con el tiempo todo mejora. Eso fue lo que hicieron algunos usuarios de Internet al compartir los momentos más incómodos que han vivido pero de los que todos sobrevivieron:

Ayer, mientras mi novio dormía, no paraba de reírse y de sonreír en sueños y me pareció bastante mono verlo tan feliz. Esta mañana me ha dicho: «Anoche soñé que cortábamos».

Hoy, mi pareja y yo visitamos a unos amigos que están mal de dinero y estuvimos pasando la tarde con ellos. A mediados e la tarde, me entró un apretón y fui al baño a desahogarme. Cuando le pregunté a mi amigo que por qué no funcionaba la cisterna, me dijo que les habían cortado el agua indefinidamente. ADV

Ayer, me fui de escapada romántica con mi pareja a un hotel y lógicamente tuvimos mucho sexo. A la hora de hacer el check-out y devolver las llaves, la encargada nos dijo que nunca más volviéramos por los ruidos que mi novia hizo ya que todo el hotel se estuvo quejando.

Ayer, me encontré una foto nunca vista por mí en el desván de casa. En ella aparecía mi padre desnudo con un elefante pintado en las partes nobles. Detrás de la foto ponía escrito: Papi Jorgito y su elefantito. Sublime.

Hoy, he oído como una madre le decía a su hijo que le había tirado una camiseta porque estaba ya muy vieja. La respuesta de él fue, «tú si que estás vieja y no te tiramos a la basura». El niño tendría unos 7 años.

Hoy, un amigo se ha enfadado porque le he arruinado la película al decir que el protagonista resucita al final. Estábamos viendo «La pasión de Cristo».

Ayer, fui a casa de mi chico ya que estaba solo. Una cosa llevó a la otra y fuimos a hacerlo. Uno de los dos se había depilado de manera que no tenía ni un pelo en el cuerpo, él. Me siento como cheewaka.

La semana pasada, mi sobrino, Izan, lleva varios días llorando en casa porque los demás niños de clase no dejan de llamarle nazi, desde que un día se pusieron a jugar a escribir sus nombres al revés.

Ayer, día de mi cumpleaños, mi hijo de 6 años nos despertó a mi marido y a mi con globos y una manualidad que había hecho en clase. Me hizo mucha ilusión hasta que me percaté de que los globos eran condones que había cogido de mi mesita de noche.

Hace tiempo, que la relación con el padre de mi novio no es muy buena. Hoy estábamos discutiendo, cuando le he dicho que hiciera el favor de dejar de decirme lo que tenía que hacer, que no era mi padre. Mi suegra ha dicho: «No, si tampoco es el padre de tu novio». Mi chico, su padre y yo la hemos mirado sorprendidos. ¿Su reacción? «¡Hala! Ya lo he dicho».

Hace unos años, cuando iba a primaria, bajamos a la calle y pasó un coche decorado con flores y nos pensábamos que era de recién casados. Unos amigos y yo empezamos a gritar: «¡Viva los novios!», entre silbidos y aplausos. Los señores de dentro del coche nos miraron fatal. Un señor que pasaba por ahí nos dijo que era un coche que venía de un funeral.

Ayer, fui a una tienda de juguetes para comprar los regalos de Navidad a mis sobrinas. Cuando terminé de coger todo, fui a pagar a caja y noté que la dependienta no paraba de reírse. Un poco molesto le pregunté si pasaba algo. Ella dijo «Nada, solo me hace gracia la cantidad de adultos que compran juguetes y luego dicen que son para sus hijos o sus sobrinos». Me tomó por un niñato inmaduro.

Ayer, fui a visitar a mi abuela que vive sola. Cuando entré en baño encontré sobre la tapa del váter un consolador. Creo que ese momento estará conmigo durante el resto de mi vida.

Ayer, en una fiesta, a mis amigos se les ocurrió intercambiar los teléfonos de mi madre y de mi novia en mi teléfono. No me había dado cuenta hasta que llamé a mi novia, la cual tenía el numero de mi madre y le dije: «Tengo unas ganas enormes de llegar a casa y recibir una gran mamada». No sé con qué cara ver a mi madre.

Las anécdotas son de la web «asco de vida»