Amor Romeira —’Gran Hermano’— ya no es así: su nuevo aspecto descoloca a sus seguidores

Si hubo una edición de Gran Hermano que recuperó el espíritu de las primeras ediciones del reality, esa fue la novena: en ella, la casa de Guadalix volvía a parecerse más a la de los primeros «grandes hermanos» y dejaba de ser la macrocasa de las últimas ediciones. Por ejemplo, la sala de expulsión era suprimida para volver a realizarse en el salón como en las 3 primeras ediciones.

Otra de las novedades que se incluyeron en esta edición fue la suite, una dependencia aislada de la casa en la que por ejemplo se realizaba el intercambio entre las gemelas Conchi y Pamela, para engañar a los concursantes durante las dos primeras semanas. El eslogan de esta edición fue: «No habrá dos días iguales porque este Gran Hermano tiene un plan».

Una de las concursantes más recordadas de aquel año fue Amor Romeira. Nacida en Fuerteventura en 1989, fue la primera expulsada de Gran Hermano 9, además de la más polémica por ser transexual. Tras su paso por la casa se ganó a la audiencia, y de hecho fue la primera repescada en el Gran Hermano español.

Posteriormente, en 2010 participó en El Reencuentro junto con Andallá, y además ha colaborado en varios programas de televisión de Telecinco como Cazamariposas y Resistiré, ¿vale?, y ha sido colaboradora en varios debates de Gran Hermano.

En 2012 volvió a la actualidad cuando fue apuñalada por una mujer en la madrugada de un domingo a la salida de un pub en Puerto del Rosario. A Amor le practicaron 21 puntos de sutura en el costado izquierdo y un muslo y recibió a las pocas horas recibió el alta médica.

Ahora, ha vuelto al candelero por un cambio de look radical. Y, lo mejor de todo, es que ha sido por una buenísima causa.

La televisiva prometió que si su madre, que estaba enferma, se curaba, ella se raparía la cabeza. Ahora, tras estar su madre fuera de peligro, Romeira ha cumplido su promesa.

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“Cuando mi madre me vio rapada lloró muchísimo, pero se emocionó al ver lo que había hecho por ella”, explicó en Socialité. “No se acaba el mundo por no tener pelo”, sentenció en el programa de María Patiño.