web analytics

España de luto: fallece Pablo Aranda con solo 52 años

En un verano tan desconcertante como este, ha caído como un mazazo la noticia del fallecimiento de Pablo Aranda. Especialmente en los círculos literarios españoles, donde era muy querido.

a48ecb8b 9d67 4170 8f32 0805e597e8a3 16 9 aspect ratio default 0

El escritor y periodista malagueño ha fallecido a consecuencia del cáncer que le fue diagnosticado el pasado mes de febrero. Deja una obra fecunda y una memoria entrañable para cuantos le conocieron.

“Nací el 26 de abril de 1968, el mismo día que Vicente Aleixandre, en la misma primavera en la que los tanques soviéticos entraron en Praga, la ciudad donde nació Kafka, que escribía en alemán como Max Frish que todavía está vivo igual que yo, que ni mucho menos he muerto todas mis muertes”, escribió en una ocasión Aranda a modo de autorretrato.

Padre de tres hijos, inseparable de su perro Turrón, Aranda se inició en la escritura con once o doce años, con un cuento tipo western titulado Con él llegó la paz. “Desde entonces no he podido dejar de escribir. Para compensar lo de las pistolas me declaré insumiso años después y para compensar lo de la insumisión ahora practico artes marciales”, explicó en una ocasión.

Licenciado en Filología Hispánica, impartió clases de lengua española en su ciudad natal y en la Universidad de Orán, en Argelia. Especializado en educación de grupos especiales, trabajó durante dos años en una casa-residencia y dos como educador de menores que cumplían medidas judiciales en régimen abierto.

Como periodista, fue columnista en cabeceras como Diario Sur y colaboró en El Viajero, El País, donde escribió sobre destinos tan diversos como Aviñón, Trieste, Nueva York, Benin o Bamako.

Como escritor, se dio a conocer como finalista Premio Primavera de Novela 2003 con La otra ciudad, que publicaría el sello Espasa. Su segunda publicación, Desprendimiento de rutina, obtuvo el I Premio de Novela Corta Diario Sur ese mismo año.

Aunque volvió con Espasa en su tercera novela, El orden improbable, se consagró definitivamente con Ucrania, la obra con la que obtuvo el II Premio Málaga de novela y que vería la luz en Destino. Otras obras suyas fueron Los soldados —El Aleph, 2013—, El protegido —2015— y La distancia —2018—, estas dos últimas editadas por Malpaso.

Además, hizo incursiones en la literatura infantil con Fede quiere ser pirata, que se impuso en la segunda edición del premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga, El colegio más raro del mundo, publicada por Anaya en 2014 o el más reciente Las gafas azules.

El pasado mes de mayo comentó en una entrevista en el Diario Sur que tenía una nueva novela terminada y lista para enviar a las editoriales, pero “las pasadas navidades la tiré a la basura porque no funcionaba”.

Se esperaba que la obra de Pablo Aranda tuviera una larga y feliz continuidad, ya que se trataba de un autor en continua progresión.

Descanse en paz.